Senadores demócratas y republicanos votan hoy un proyecto para aplicar una largamente esperada reforma migratoria que decidirá la suerte de millones de extranjeros que viven ilegalmente en Estados Unidos.
«Ya no podemos darnos el lujo de postergar más esta reforma», señalaron en un comunicado los senadores John McCain, republicano, y Ted Kennedy, demócrata, tras semanas de negociaciones que enfrentaron a los detractores de los inmigrantes ilegales y a quienes buscan normalizar su situación.
Fuentes legislativas dijeron que la votación debería llevarse a cabo sobre las 18.00 GMT y antes de que el Congreso inicie un receso de dos semanas.
La decisión fue anunciada el jueves después de que el presidente estadounidense, George W. Bush, dijera que estaba complacido por el acuerdo al que habían llegado los senadores, a quienes pidió su aprobación definitiva.
INMIGRANTES CATEGORIZADOS
Ese acuerdo divide a los inmigrantes ilegales en tres categorías: los que están desde hace más de cinco años en el país, los que llevan entre dos y cinco años, y los que llegaron hace menos de dos años.
Los que llevan más de cinco años podrán regularizar su situación sin abandonar el país; los que tienen entre dos y cinco años deberán abandonar el país, pero para volver a entrar tendrán que pedir un visado de trabajo temporal y a partir de ese momento regularizar su situación.
El tercer grupo, los que llegaron hace menos de dos años tendrán que regresar a su país y, si lo desean, solicitar desde allí un visado de trabajo temporal sin ninguna ventaja en el trámite burocrático.
LOS REQUISITOS
Todos los aspirantes a normalizar su situación deberán cumplir una serie de obligaciones como someterse a una investigación de antecedentes penales, pagar impuestos atrasados, demostrar conocimientos de inglés y pagar una multa de 2 mil dólares, además de los costos por el procesamiento de su solicitud.
El plan también estipula un incremento de las tarjetas de residencia permanente de 290 mil a 450 mil anuales, por un período de diez años, así como medidas para proteger la frontera y castigar a las empresas que den trabajo a inmigrantes ilegales.
«Ha sido un avance enorme que nos conducirá a concluir la aprobación de un proyecto de ley muy importante», dijo el líder de la mayoría republicana en el Senado, Bill Frist.
El anuncio lo hizo Frist en una rueda de prensa junto al líder de la minoría demócrata Larry Reid y otros legisladores.
Al pedir el apoyo de la Cámara Alta, Reid admitió que, «aunque el acuerdo no es perfecto, es un enfoque integral y adecuado».
Y en una muestra de que la fórmula no ha eliminado las fricciones, Reid acusó a «algunos» republicanos de persistir en sus intentos de echar el acuerdo por la borda.
La reestructuración del sistema migratorio está todavía muy lejos de ser una realidad y los obstáculos que quedan son muchos tanto en el Congreso como fuera de él, dijeron fuentes legislativas.
LOS VOTOS
Al menos cinco senadores republicanos ya anunciaron que votarán en contra.
La mayor federación sindical, AFL-CIO, y la Coalición Nacional para la Inmigración rechazan la clasificación de los inmigrantes y consideran que el proyecto no constituye una reforma migratoria integral.
El presidente de AFL-CIO, John Sweeney, pronosticó que el plan permitirá la explotación de millones de inmigrantes indocumentados, profundizará su marginación y perjudicará los salarios de todos los trabajadores estadounidenses.
Jaime Contreras, presidente de la Coalición, aseguró que «los que llevan menos de cinco años jamás se inscribirían en un programa que no les da garantías y los expone a una mayor marginación y explotación».
Otros grupos, como el Consejo Nacional de la Raza, la Asociación de Abogados de Inmigración y el Foro Nacional de Inmigración, se mostraron resignados y dijeron en un comunicado que el acuerdo es al menos un buen punto de partida.
Una vez aprobado por el Senado, el proyecto tendrá que sortear el obstáculo de la Cámara de Representantes, que en diciembre del año pasado aprobó un plan mucho más restrictivo.
Ambos proyectos tendrán que ser armonizados en una sola iniciativa y sólo entonces la versión final será promulgada por el presidente Bush.