El Senado estadounidense fracasó el viernes en aprobar antes de su receso de dos semanas una reforma migratoria que legalizaría a millones de indocumentados, tras una votación que pone en duda el frágil acuerdo alcanzado entre demócratas y republicanos el jueves.
Por 60 votos contra 38, los senadores rechazaron avanzar en el acuerdo descrito hace apenas 24 horas como un «gran paso» por los líderes demócrata y republicano del Senado y saludado por el presidente George W. Bush.
La decisión del Senado podría poner fin a los planes de aprobar este año electoral una reforma migratoria amplia que mejore la seguridad fronteriza, legalice a los indocumentados y penalice a las empresas que contratan extranjeros sin papeles.
REANUDACIÓN INCIERTA
Fuertes desacuerdos entre republicanos y demócratas sobre la votación de enmiendas que podrían modificar el acuerdo trabaron el debate, y la fecha de su reanudación es incierta.
A meses de las legislativas de noviembre, en las cuales los republicanos se esfuerzan por mantener el control del Congreso, ambas partes se culparon mutuamente por el estancamiento.
De unas 400 enmiendas presentadas, los demócratas sólo han permitido votar tres, lamentó el líder de la mayoría republicana en el Senado, Bill Frist.
Con sus tácticas legislativas, los demócratas «han asfixiado el derecho de cada senador de ofrecer enmiendas y expresar su opinión», estimó.
Los demócratas temen que las enmiendas de republicanos conservadores, que creen que el acuerdo equivale a otorgar una amnistía, cambien el espíritu del pacto, y les exigen tener una visión unánime sobre la migración.
«No tengo muchas esperanzas de que (cuando regresemos del receso) tendremos el tiempo o la voluntad de superar lo que hemos visto en el pleno en los últimos días», admitió el demócrata Dick Durbin.
Si hubiera una votación hoy en el Senado sobre el acuerdo, éste «obtendría 65 a 70 votos» y sería aprobado, lamentó John McCain en una conferencia de prensa tras la votación. «Nuestro grupo (bipartidista) está dedicado a impulsar esta legislación hasta su conclusión», insistió
McCain y Frist son rivales en la interna republicana para las presidenciales de 2008.
«Estoy entristecido, pero no pierdo las esperanzas para el futuro», dijo el demócrata Edward Kennedy, que apoyó el acuerdo junto a McCain luego de que su ambicioso proyecto de ley conjunto para legalizar a todos los indocumentados en el país fuera rechazado esta semana.
EL PROYECTO
El acuerdo, que se basa en una propuesta de los senadores republicanos Chuck Hagel y Mel Martínez, busca mejorar la seguridad fronteriza, la aplicación doméstica de las leyes migratorias y legalizar y abrir un camino a la ciudadanía para unos siete millones de personas que residen en Estados Unidos desde hace más de cinco años.
Los indocumentados que están en el país desde hace más de dos años y más de cinco (entre 2 y 3 millones de personas) obtendrían ciertos beneficios para conseguir permisos de trabajo temporarios y eventualmente la ciudadanía, a través del trámite de sus papeles en un puerto de entrada.
Quienes vivan en Estados Unidos de manera ilegal desde hace menos de dos años (1,5 a 2 millones de personas) tendrían que regresar a sus países.
INMIGRANTES SEGUIRÁN PRESIONANDO
Grupos de defensa de los inmigrantes se declararon frustrados pero llamaron a continuar la lucha y a presionar a los legisladores participando en las masivas protestas convocadas para el próximo lunes en todo el país, cuando esperan reunir al menos a un millón y medio de personas.
«La movilización de la comunidad es sumamente importante. Cada vez que marchamos el debate avanza un paso», dijo Cecilia Muñoz, vicepresidenta de la organización hispana Consejo Nacional de La Raza (NCLR) en una teleconferencia de prensa.
«Estamos decepcionados de que (los senadores) no hayan encontrado una solución completa y de que los líderes de ambos partidos no pudieron ponerse de acuerdo para llegar a un voto que por fin resuelva este problema», indicó Eliseo Medina, del sindicato de empleados de servicios.