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Leo Messi, del Barcelona, es considerado el nuevo mago del futbol internacional. (LA PRENSA/AP)

Leo Messi fabrica magia

[doap_box title=»Aquí algunas opiniones publicadas en España:» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]Deco, compañero en el Barcelona:Fabio Capello, del Real Madrid:Hugo Gatti, ex jugador: José Enrique, del Villarreal: Comentarios de algunas personalidades del futbol internacional tras el gol de Leo Messi el miércoles pasado contra el Getafe, ante quien ejecutó una diana similar al de Maradona en México 1986. […]

[doap_box title=»Aquí algunas opiniones publicadas en España:» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]Deco, compañero en el Barcelona:Fabio Capello, del Real Madrid:Hugo Gatti, ex jugador: José Enrique, del Villarreal:

Comentarios de algunas personalidades del futbol internacional tras el gol de Leo Messi el miércoles pasado contra el Getafe, ante quien ejecutó una diana similar al de Maradona en México 1986.

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Pequeño genio con brillantez cegadora

“Para mí no hay nadie como Leo, ni siquiera Cristiano Ronaldo. Mi compañero y amigo de selección con Portugal es un grandísimo jugador pero necesita de la forma física para marcar diferencias. Leo, no. A él le basta un gesto, un quiebre y esa picardía innata que junto a su técnica le hacen demoledor en cualquier momento”.

“Fue un gol extraordinario. Estoy contento porque un chavalo tan joven haga una cosa tan bonita para el futbol. Es un gol que se ve en todo el mundo, una buena promoción para el futbol. Estoy contento por él, siempre me gustó este jugador”.

“Jugué 26 años al futbol y tuve la suerte de jugar contra Pelé, Maradona, Cruyff (Johan)… y he visto goles a cuál más lindo. Pelé siempre me deslumbró y los cuatro goles que me hizo los tengo en la retina, pero el gol que vi hacer a Messi, si lo pongo en una balanza, creo que es el gol individual más lindo de todos cuantos he visto”.

“Messi es un jugador muy habilidoso, que lleva el balón muy cerca del pie y hay que estar encima de él todo el tiempo. Enfrentándolo, no puedes perderlo de vista en ningún momento”.

Sin pretender ser una fotocopia de Diego Maradona, otro argentino de fantasmales movimientos en el rectángulo, genial manejando la pelota y con ese olfato que caracteriza a los goleadores de eficacia inagotable, Lionel Messi, ha saltado al estrellato con el impulso que mostró James Dean conquistando Hollywood.

Messi es el nuevo genio, un genuino fabricante de magia. El mundo del futbol está plenamente convencido de eso.

Una noche, hace muchos años, después de haber presenciado el show increíble de David Cooperfield en Las Vegas, me pregunté: ¿Cuándo podremos ver otro mago que fabrica asombros, que alcance este nivel de incredulidad?

Es poco probable, pensé. Sin embargo, en ciertas ocasiones, vemos prodigios que parecen ser producto de una imaginación exageradamente fértil, como aquel gol de Diego Maradona frente a la siempre temida defensa inglesa, en la Copa Mundial de 1986 realizada en México.

¿Cómo fue posible esa obra de arte que Miguel Ángel, de haberla visto, hubiera querido dibujarla con su maestría? ¿de qué lámpara salió esa maniobra? ¿será incluido ese gol en la próxima edición de Las Mil y una Noches?

Lionel Messi no había nacido en 1986, pero creció driblando mientras escuchaba de mil maneras, ese gol considerado irrepetible. Desde chavalo, el ta-ta-ta-ta-ta-ta, y el ¡Gooool!, que se elevó por encima de las nubes, en la voz inconfundible del uruguayo Víctor Hugo Morales, ha permanecido a la orilla de Messi, funcionando como un estímulo.

El tiempo continuó pasando y la posibilidad de ver producirse algo similar a la destreza divina mostrada por Diego parecía una misión imposible. Hasta el miércoles pasado, cuando el Barcelona enfrentó al Getafe y el mundo volvió a detenerse.

Ahí estaba Messi serpenteando en forma desconcertante y fantasiosa, con el balón atado a los cordones de sus botines; moviéndose veloz e incontrolablemente como si estuviera usando sobre una pista de hielo, mágicos patines; esquivando todos los obstáculos que ofrece un campo minado, con la facilidad de Edwin Moses recorriendo los 400 metros sobre las vallas; desequilibrando cinturas, aflojando piernas, destrozando esfuerzos por detenerlo, fabricando espacios y avanzando con una maestría sólo comparable con la de Maradona en 1986.

Finalmente, cuando el ángulo se cerraba peligrosamente, su remate preciso para concretar ese gol que no podremos olvidar.

¿Cómo es el cielo Lionel?, pareció preguntarle Samuel Eto’o mientras se abrazaban en el festejo de la obra maestra.

“No, yo no pensé hacerlo. No fue esa mi intención. Simplemente ocurrió”, dijo como disculpándose por el atrevimiento y la realización de ese gol que entró directamente en la antología del futbol mundial.

Hace unas semanas, con sus tres espectaculares goles frente al Real Madrid en un clásico de alto voltaje, jugado a gran velocidad, con derroche de buen futbol, Messi se robó la admiración del planeta y le permitió al Barcelona rescatar un punto de oro, forzando el empate 3-3 y quitándole al mismo tiempo dos al Real.

Esa actuación deslumbrante de Messi puede significar la conquista del título de Liga para el Barcelona, en el preciso momento en que se discute el futuro de Ronaldinho con el equipo catalán.

“Por favor, no me comparen con Diego. Él pertenece a otro nivel de juego”, dice con la humildad de los que se saben capaces de alcanzar la grandiosidad y dejan a los otros que traten de dimensionar una ejecutoria tan brillante.

Sin embargo, 21 años después, las similitudes son sorprendentes.

Messi utilizó 11 segundos para realizar 13 toques con 5 amagues y recorrió 58 metros; Maradona manejó la pelota en forma vertiginosa y segura durante 10 segundos, también con 13 toques y se desplazó 62 metros.

Claro, tiene mayor dimensión hacerlo en una Copa del Mundo, y atormentando a los “mastines” ingleses con justificada fama de implacables.

¿Qué importa eso si no fue la pretensión de Messi retar a Diego y no pudo evitar que ocurriera?

Ahora Messi es el nuevo mago. Escapó de la lámpara y aún sin tener interés en ser el reemplazo de David Cooperfield, con apenas 20 años, seguramente seguirá fabricando asombros en las canchas.

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