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La piedra angular, a través de la cual intenta edificarse un proyecto que podría transformar de forma radical el futbol nacional, es Miguel Larios Pérez, un empresario nicaragüense que alcanzó el éxito en Brasil y que asegura desea compartirlo ahora con ocho compatriotas, a quienes acogerá en una modernísima academia de futbol, que ha establecido en Río de Janeiro.
La noche del lunes, Larios y la Federación Nicaragüense de Futbol (Fenifut), representada por Julio Rocha, y teniendo como testigo de lujo al capitán de la Selección de Brasil en el Mundial de México 1970, Carlos Alberto Torres, firmaron un convenio mediante el cual ocho jóvenes nicaragüenses serán incorporados a la Academia de los Tigres de Brasil, propiedad de Larios.
La historia del éxito empresarial de Larios parece un cuento de hadas. En 1976, partió hacia Brasil con una maleta llena de sueños. Junto a varios estudiantes nicaragüenses, el joven originario de La Concepción, Masaya, se ganó una beca para realizar sus estudios universitarios en esa nación sudamericana.
Varios muchachos de distintas partes del país aplicaron a las becas facilitadas por la Embajada de Brasil en Nicaragua.
Únicamente dos jóvenes decidieron viajar, pero después de las barreras naturales que se sufre en un país desconocido, finalmente sólo Larios culminó sus estudios: se graduó de Ingeniero Químico, mientras Nicaragua convulsionaba con la guerra civil de finales de los años setenta y el inicio del régimen sandinista en los años ochenta.
Ante este panorama, el ahora empresario de 50 años de edad, decidió quedarse en Río de Janeiro. Comenzó a laborar en empresas vinculadas a su carrera y después de muchos años de trabajo, sacrificios, ahorros y préstamos bancarios, el soñador joven nicaragüense fundó en 1994 Poland Química, hoy una millonaria y próspera empresa que invierte en el desarrollo de productos químicos y sus aplicaciones y servicios asociados a la industria de exploración y producción de petróleo.
Larios trabajó mucho para levantar esta empresa, demostrando que la disciplina, sacrificio y ganas de hacer las cosas bien, pueden guiar al éxito empresarial sin importar el país de origen, en una nación multicultural como la brasileña.
“Brasil es un país de muchas razas. Pero al brasileño no le importa quién hace las inversiones, lo que esperan es que el país crezca. No hay muchas restricciones, discriminaciones a gente de otros lados”, comentó Larios, en una charla con LA PRENSA.
“Actualmente tengo siete empresas en Brasil: una química muy grande, una constructora, una de transporte, negocios internacionales en Venezuela, Argentina, Angola. Soy presidente de un grupo de empresas y gracias a Dios he tenido un éxito grande con ellas”, añadió.
Apoyo al futbol nica
Larios visita regularmente Nicaragua porque tiene a sus padres, hermanos y demás familiares aquí.
Pero su última visita no fue familiar. Vino la tarde del lunes y por la noche firmó el convenio con Fenifut para integrar a ocho jóvenes jugadores nicaragüenses a la Academia de los Tigres de Brasil, un equipo que fundó en el 2004 para jugar en la Tercera División de Brasil, pero que actualmente ya juega en la Segunda División.
Larios considera que su equipo podría llegar pronto a la Primera División y si los jugadores nicaragüenses se destacan, más de alguno podría meter las narices en el campeonato brasileño.
“La idea de este convenio surgió al preguntarme cómo podría ayudar a Nicaragua. Ayudar con dinero no es suficiente, donar bolas o dar un terreno tampoco. Por eso pensé que la mejor manera era colocar en los chavalos la mentalidad ganadora… Pero no se podía conseguir eso aquí con un entrenador, sino allá en Brasil, poniéndolos a jugar con los brasileños, para que desarrollen una mentalidad ganadora. Quizás un muchacho de éstos no consiga destacar allá, tal vez sí, pero queremos que fundamentalmente desarrollen su nivel de juego para beneficio de Nicaragua”, explicó.
Estos muchachos irán para ser entrenados allá, serán convocados cuando la Federación de Nicaragua quiera.
Quizás impulsado por el éxito empresarial, Larios sueña en grande. Considera que llevando a jugadores nicaragüenses a entrenarse y pulirse en su Academia de los Tigres de Brasil, ubicada a 44 kilómetros de Río de Janeiro, conseguirán un espacio en la liga de ese país o en otras ligas de América o Europa, para ir sembrando las bases de una posible participación mundialista.
Larios propuso pensar en la clasificación de Nicaragua al Mundial de Sudáfrica 2010, en el 2014 ó 2018. No sabe cuándo, pero espera conseguir este propósito con los jóvenes.