- Orlando Mongalo realizó estudios superiores de canto en EE.UU. y España
[/doap_box]
Corresponsal / Los Ángeles
Un joven tenor nicaragüense de aspecto afable y con acento de español peninsular cuenta que el primer encuentro con la música lo tuvo en Granada, a inicios de la década de los setenta, cuando acompañaba a su abuela paterna, Consuelo Prado de Mongalo, mientras ella practicaba sus cánticos religiosos.
“Mi abuela me ponía a aprender los cánticos para que después yo le 'soplara', en caso de que se le olvidaran a ella”, recuerda sonriente Orlando Mongalo.
Tiene 35 años de edad y nació en Granada, donde estudió en el Colegio Salesiano hasta 1982 porque a los 11 años tuvo que emigrar a México, a vivir con su padre por temor a ser reclutado por el Servicio Militar obligatorio.
LLEGÓ SÓLO A EE.UU.
A los dos años de vivir en México y en un intento de rebeldía, quizás sin saberlo buscó el famoso “sueño americano”. Vendió los enseres domésticos de la casa de su padre, aprovechando que éste se encontraba fuera de la ciudad, para contratar los servicios de un “coyote”.
Así inició una odisea que lo llevó primero a Tijuana, ciudad fronteriza con Estados Unidos, y cruzó la línea divisoria corriendo sobre cerros, bajo lluvia, sol y sombras con la meta de llegar a Los Ángeles, donde residía una tía, de la que desconocía dirección y número telefónico.
Por no contar con suficiente dinero, el “coyote” lo dejó abandonado una noche en San Diego, junto a otros tres migrantes.
Mongalo recuerda claramente la amenaza del coyote, cuando él, un chavalo de trece años, confundido y con miedo, decidió seguirlo sin saber hacia dónde se dirigía, el día que le dejó abandonado.
“No me sigas pinche perro, porque te mato”, le advirtió mientras le ponía un cuchillo en la garganta.
Llorando tocó varias puertas en el vecindario hasta que le abrió una mujer mejicana que se compadeció y llamó a los familiares de Orlando en Nicaragua.
Luego localizó a la tía en Los Ángeles y una vez establecido allí inició clases de canto en la escuela primaria.
Mientras estudiaba en la Universidad del Estado de California en Los Ángeles participó en la obra italiana L'Incoronazione Di Poppea (La coronación de Popea), la última obra del compositor italiano Claudio Monteverde.
De igual manera, Orlando Mongalo ha participado en la zarzuela, género que considera su favorito, quizás porque es en idioma español.
Motivado por eso, viajó a España donde cursó estudios avanzados de canto.
De regreso en Los Ángeles, su presentación más reciente en este género ha sido en la obra Gigantes y Cabezudos, de Manuel Fernández Caballero.
LABOR VOLUNTARIA
Con la intención de aportar a la cultura, Mongalo labora en su tiempo libre como voluntario en la Ópera de Los Ángeles, donde hace poco fue seleccionado como mentor de alumnos de secundaria con la intención de promover el estudio de la zarzuela en las escuelas del área.
También fue nombrado miembro del Directorio de la organización Hispanics for the Los Angeles Opera, un grupo sin fines de lucro que estimula este arte entre los hispanos.