- A Oscar Alfaro Zamora se le ve en las actividades de los nicas en Costa Rica apoyándolos de toda forma
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CORRESPONSAL / COSTA RICA
“Embrujado” por Nicaragua y por haber sido un inmigrante en Europa, Oscar Alfaro Zamora en sus labores empresariales no oculta su solidaridad y cooperación con los nicaragüenses que residen en Costa Rica.
Fundador y propietario de Transnica S.A. (empresa de transporte internacional entre Costa Rica, Nicaragua y Honduras) desde 1995, este costarricense se identifica plenamente con los problemas y dificultades que atraviesan miles de nicaragüenses que han llegado al país y que “son parte importante de la economía”, según expresa.
“Cuando estuve en Europa viví lo que padecen los inmigrantes. La discriminación y xenofobia. Incluso me sentí pequeño cuando me preguntaron de qué país era, pues no lo ubicaban. Les tuve que dar como referencia el Canal de Panamá y el conflicto bélico que enfrentaba Nicaragua. Sólo así supieron donde quedaba Costa Rica”, recordó.
Alfaro Zamora se ha destacado en el apoyo a diferentes actividades que han realizado las diversas organizaciones de inmigrantes en Costa Rica, por eso a veces es común verlo en un asentamiento de nicaragüenses para ofrecer ayuda, o en alguna actividad cultural brindando su aporte económico.
LABOR HUMANITARIA
En el desalojo ocurrido en el 2006, en el precario La Managüita, la empresa facilitó gratis varios buses para que los nicaragüenses se trasladaran con su menaje a Nicaragua.
Pero su labor humanitaria la ha llevado a Nicaragua, donde hasta ha recibido placas de reconocimiento de los organizadores del Teletón, porque durante su primera edición colaboró para llevar desde este país una pantalla gigante para mejorar el espectáculo.
En Granada fue objeto de reconocimiento de los organizadores de un campeonato centroamericano de ajedrez, que se realiza cada final de año, al que ha dado premios en efectivo; y la misma Alcaldía lo homenajeó el año pasado declarándolo ciudadano de honor.
“A Nicaragua y los nicaragüenses les tengo un aprecio espacial. Cuando viajo percibo una especie de embrujo que me cautiva. No sé si será la convergencia de los volcanes, los lagos, su gente, pero hay algo de misterio que atrae a los visitantes”, sostiene Zamora.
En las instalaciones de su empresa celebra La Gritería, el Día de la Madre nicaragüense y el Día del Niño, como una manera de retribuir el esfuerzo que los nicaragüenses hacen en Costa Rica.
También brindó apoyo para la construcción de una guardería en La Carpio y colabora con el proyecto educacional Leer es Vivir, donde se benefician escuelas ticas con población inmigrante nicaragüense.
“Contribuimos en muchas actividades de los nicaragüenses, porque nosotros no sólo transportamos personas, sino sentimientos, esperanzas y cultura”, agrega.