- En el caso de Salinas Grandes
Corresponsal/León
La juez Cela Corrales, del Juzgado Primero de Audiencia de León, sobreseyó al notario público Donaldo Ramón Molina Herrera por el delito de estafa y falsificación de documentos públicos, mientras el señor Josías Efraín Urey Hernández fue remitido a juicio tras las pruebas testificales y documentales presentadas por el Ministerio Público.
Molina Herrera y Urey Hernández eran acusados por la delegación del Ministerio Público por haber falsificado una escritura pública correspondiente a un lote de tres manzanas en el balneario de Salinas Grandes. Este lunes se les realizó la Audiencia Inicial donde las partes hicieron el intercambio de pruebas.
Sin embargo, la judicial Corrales estimó que Donaldo Ramón Molina Herrera “no desempeña su función notarial para ningún ente de la Administración Pública”, por lo que debe darse la sentencia de sobreseimiento.
LA RELACIÓN DE HECHOS
La relación de hechos que presenta el expediente del proceso narra que el 27 de octubre del año pasado Urey Hernández, hizo creer a varias personas, entre las que se encuentran Marlon Ramiro Hernández y Álvaro José Hernández, “que era abogado y notario público sin que en realidad estuviera autorizado por la Corte Suprema de Justicia”, cita parte del escrito.
De esa forma les hizo firmar la escritura número 53, de una Constitución Parcial del Derecho y Usufructo en el protocolo del notario Donaldo Ramón Molina Herrera. Además les hizo creer que el alcalde sandinista de León, Tránsito Téllez, ratificó una constancia de uso de ese terreno ejidal que se encuentra registrado en la sección de Derechos Reales del Registro Público del departamento de León.
El supuesto abogado recibió la cantidad de siete mil 900 córdobas a cambio de la autorización de la Escritura Pública que libró Molina Herrera.
Urey Hernández hizo comparecer ante la escritura al alcalde Téllez, sin que éste se presentara a firmar el escrito y desconociera del mismo.
Según lo que ha manifestado el alcalde, él tuvo conocimiento del problema cuando el propietario del terreno sobre el que se libró escritura llegó a reclamarle a su despacho.