Entre aulas y la investigación

Mercedes Cáceres Salinas, Vicedecana de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNAN- León, nos cuenta su amor por la microbiología [doap_box title=»Mujer dinámica y llena de metas» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] La disciplina es su secreto para alcanzar el éxito Disfruta compartir con su esposo una buena película y conversar con sus hijos. Los fines de […]

(LA PRENSA/U. Molina)

  • Mercedes Cáceres Salinas, Vicedecana de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNAN- León, nos cuenta su amor por la microbiología
[doap_box title=»Mujer dinámica y llena de metas» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

La disciplina es su secreto para alcanzar el éxito

Disfruta compartir con su esposo una buena película y conversar con sus hijos.

Los fines de semana se dedica a las responsabilidades del hogar. Le gusta el beisbol, compartir con sus amistades, sobre todo, bailar, algo que admite hacer muy bien.

Su mayor virtud es el entusiasmo con la vida, además de ser positiva, disciplinada y dinámica.

Consejo: “Poner pasión a lo que hacemos, ser constantes y disciplinadas”.

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Desde que concluyó satisfactoriamente sus estudios de medicina en la UNAN-León, Mercedes Cáceres se ha dedicado por completo a la investigación y la docencia del amplio mundo de los microorganismos. Este año cumple 23 años de entregar su esfuerzo a esta institución educativa y formar a profesionales como docentes de pregrado y de postgrado de materias relacionadas a las enfermedades infecciosas. Al mismo tiempo, trabaja en el Centro de Investigación de Enfermedades Infecciosas de la universidad.

Dicha entrega fue reconocida al ser nombrada el año pasado Vicedecana de la Facultad de Ciencias Médicas, donde tiene a su cargo 1, 500 estudiantes, 214 profesores, 300 estudiantes de postgrado y de especialidades. Cáceres cuenta con una maestría y doctorado en microbiología, en el instituto Karolinska de Estocolmo, y estudios de inglés en la Universidad de Oxford. “La primera vez que llegué a Suecia fue en 1988 y a partir de ese momento he ido prácticamente todos los años para continuar con las investigaciones. La experiencia ha sido maravillosa, para mí el mundo de los microorganismos es algo fascinante”, señala Cáceres con una sonrisa.

“Soy muy feliz con todo lo que hago. Cada una de mis responsabilidades, aunque sean muy agotadoras, son una enorme bendición porque encontré lo que me gusta”, continúa. Descubrió su inclinación por la docencia mientras era alumna-ayudante en la universidad y a partir de esa oportunidad siguió su sueño de enseñar a los demás. “Cuando uno realmente tiene la vocación de maestro, te llena ver el desarrollo del estudiante y encontrarlo años después. Muchos de ellos ahora son mis colegas y el hecho que reconozcan que he contribuido a su formación, es el mejor de los pagos que pueda tener”, dice.

Tiene 27 años de casada, tres hijas y un hijo. Expresa que no ha sido difícil separar su carrera de las responsabilidades familiares. “Cuando uno ama lo que hace y le pone entusiasmo, no resulta una carrera pesada. Por otro lado, debo reconocer que parte de mis éxitos lo debo a mi esposo que me entiende y me apoya. Él ha sido el mejor de mis amigos”, asegura la doctora, docente e investigadora.

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