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Trampas en la Ley de Acceso

La ley deja en manos del Estado, decidir si una investigación periodística tiene fuentes acertadas o no [doap_box title=»El polémico artículo 46″ box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] La Ley de Acceso Ciudadano a la Información Pública, que de acuerdo a los expertos significa un avance en la política de secretismo estatal, encontró un contrasentido en el artículo 46 […]

  • La ley deja en manos del Estado, decidir si una investigación periodística tiene fuentes acertadas o no
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La Ley de Acceso Ciudadano a la Información Pública, que de acuerdo a los expertos significa un avance en la política de secretismo estatal, encontró un contrasentido en el artículo 46 que textualmente señala lo siguiente:

“Se reconoce el derecho de los medios de comunicación colectiva, en general, a acceder a todos los datos e informaciones sobre la actuación, gestión y cumplimiento de las competencias públicas conferidas a los órganos y entes abarcados por esta ley, sin más restricciones que las previstas expresamente en ésta y en los principios constitucionales referidos a la tutela de la persona y su dignidad”.

“Para el ejercicio de este derecho recibirán una especial protección y apoyo por parte de las autoridades públicas”.

“El ejercicio de este derecho de acceso se realizará de manera responsable, proveyendo información de interés público a la colectividad de carácter completo, veraz, adecuadamente investigada y contrastada con las fuentes que sean convenientes y oportunas, de manera que se respeten no sólo el derecho a la información del ciudadano, sino también el derecho al debido proceso que debe regir en toda causa pública contra un funcionario público, así como también el respeto a la honra y al buen nombre de las personas probablemente implicadas en una investigación periodística”.

El truco

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El periodismo tuvo que “pagar” con regulaciones, el acceso a la información que maneja el Estado

“No caigás en la trampa en que cayó la Fundación Violeta Barrios de Chamorro con eso de la protección de la fuente, porque la única fuente a la que estás protegiendo es a la de esta ley, nosotros a quien tenemos que proteger es a la fuente que tiene que ver con cualquier tipo de caso, y en este caso no es extensivo, únicamente es para esta ley”, explicó Guillermo Rothschuh.

El polémico artículo 46 de la Ley de Acceso a la Información Pública se convirtió en una verdadera trampa para los periodistas, al regular por un lado el periodismo y, por otro, al hacer creer que, en general, los periodistas no están obligados a revelar sus fuentes, de acuerdo al comunicólogo Guillermo Rothschuh Villanueva.

Los diputados estipularon en el artículo 46 de la Ley de Acceso a la Información Pública que “el ejercicio de este derecho de acceso se realizará de manera responsable, proveyendo información de interés público a la colectividad de carácter completo, veraz, adecuadamente investigada y contrastada con las fuentes que sean convenientes y oportunas”.

Analistas en el tema han dicho que esa regulación al periodismo está fuera de lugar en una Ley de Acceso Ciudadano a la Información.

LAS FUENTES SON EL ESTADO

“No cabía dentro de una Ley de Acceso a la Información. La convierte en un híbrido y la pone a cabalgar a medio camino entre una Ley de Acceso a la Información y una ley que pretende regular el ejercicio del periodismo”, manifestó Rothschuh.

Los diputados defienden el artículo al manifestar que no existe ninguna disposición coercitiva, pero Rothschuh insistió en que la normativa está fuera de lugar.

“La contrastación de fuentes es un contrasentido, porque las fuentes tuyas en este caso son las fuentes oficiales (de Gobierno)”, añadió Rothschuh.

OTRO ENGAÑO

Además, el ex decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Centroamericana dijo que la disposición de no revelar las fuentes también es otro engaño.

“Quien ejerza labores periodísticas no está obligado a revelar sus fuentes de información ni el origen de sus noticias, sin perjuicio de las responsabilidades en que incurra por sus informaciones”, dice el tercer párrafo del artículo 46.

Rothschuh indicó que la protección de las fuentes a las que se refiere la Ley de Acceso a la Información Pública es únicamente a las de esta iniciativa, es decir a los funcionarios de Gobierno que están supuestos a facilitar de oficio los datos a cualquier ciudadano.

Diferentes organismos que han promovido esta ley, consideran que la misma es un avance significativo contra el secretismo estatal, pero al mismo tiempo reconocen que los legisladores se extralimitaron al pasar a regular el ejercicio periodístico en el polémico artículo 46.

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