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WASHINGTON/ENVIADA ESPECIAL
A un año de haber entrado en vigencia el Tratado de Libre Comercio de América Central y República Dominicana (DR- Cafta), el comerciante nicaragüense, Lino Guillermo Pérez, presidente de Centro Nica, un pequeño centro comercial ubicado en Silver Spring, Maryland, EE.UU. recién introdujo los primeros productos totalmente libres de impuestos.
Enfundado en una cotona nicaragüense elaborada en su natal Granada, Pérez atiende gustoso a todos los nicas y clientelas de otras nacionalidades que llegan a su tienda atraídos por los muebles de fina madera, entre otras artesanías que ha llevado de Nicaragua.
“Los primeros artículos que hemos traído a Estados Unidos totalmente libres de impuestos, pagando sólo el desaduanaje han sido muebles de madera de varios estilos, zapatos de puro cuero, también ropa bordada para ambos géneros, todo ello con fino acabado”, señaló.
Según el presidente de Centro Nica esto trae beneficio a toda la cadena productiva. “Te puedo dar un sinnúmero de beneficios, pero entre los más importantes, veo la facilidad que se nos da a los comerciantes de introducir a Estados Unidos nuestros productos libres de impuestos. Lo segundo es que al exportar más productos nicas al exterior, lógicamente se beneficia la mano de obra de nuestro país, pues esto genera más trabajo, más producción”.
“En cuanto al consumidor en Estados Unidos, lo más importante es que el producto llega a su destino final a un precio mucho más bajo”, precisa.
LOS MECANISMOS
El presidente de Centro Nica señala que para beneficiarse del DR-Cafta se debe cumplir con todas los requisitos impuestos por ambas aduanas, tanto en Nicaragua, como en Estados Unidos.
“Hay que estar muy bien informado de los procedimientos requeridos para los diversos productos que se quiere introducir a Estados Unidos, porque no son iguales los requisitos para introducir muebles que para introducir productos comestibles o calzado. Cada rubro lleva un proceso especial. Pero todos deben pasar por un control de calidad antes de ser desaduanados”, indica.
CLIENTE DE TODAS PARTES
Para este comerciante nicaragüense la aceptación de los productos nicas es muy buena.
“En cuanto a productos comestibles como rosquillas, quesos, pinolillo, los nicas son los primeros en consumirlas y eso es bueno, ya que no perdemos nuestras raíces a pesar de la lejanía.
“Pero productos como las artesanías tienen una buena demanda entre los anglos”.
Explica que la idea original del negocio ha sido servir primordialmente a la comunidad nicaragüense, pero debido a que los servicios son múltiples, tenemos clientes de todas las nacionalidades. “No olvidemos que nuestro principal objetivo es el de servir de enlace entre Nicaragua y los nicas del área metropolitana de Washington y en un futuro cercano estaremos en el estado de New Jersey”, informó.
LA SATISFACCIÓN DEL NEGOCIO
Lino Guillermo Pérez salió de Nicaragua en diciembre de 1986 y pasó a formar parte de la diáspora de los 80 y desde entonces radica en el área metropolitana de Washington DC.
Centro-Nica fue fundada en enero del 2004, por tres socios: Guillermo Pérez (su papá), Lino Guillermo Pérez y Alberto Bonilla Jarquín.
Centro Nica es un negocio familiar. “Dejame decirte que la unión hace la fuerza. En el negocio mis cinco hermanos son de gran ayuda para mí, además de la ayuda siempre incondicional de una extraordinaria mujer: Graciela Alvarado, mi mamá”.
Para el presidente de Centro Nica servir de intermediario entre los nicas en Washington y los objetos nicaragüenses “es la mejor parte del negocio”.
Añade que “ es agradable oír comentarios como: ‘ tenía años de no probar unas rosquillitas de Rivas, o quesito chontaleño, o unas buenas lecheburras’. Y la artesanía no se queda atrás. Te llena de orgullo visitar hogares en los que desde la entrada podés apreciar una buena artesanía nicaragüense”.
