- El programa económico financiero que el Gobierno discute con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que apenas se conoce, no contribuye a la reducción de la pobreza, el eje central del mismo, según concluyen los especialistas. Aquí un acercamiento a las debilidades y fortalezas de este programa
[/doap_box]
Ver Infografia > En tres años, Nicaragua seguiría tan pobre como ahora. El crecimiento económico de hasta un cinco por ciento que el Gobierno se propone alcanzar para el 2009 no crearía la generación de la riqueza necesaria para alimentar, educar, sanar y emplear a 2.3 millones de nicaragüenses que actualmente son pobres y menos para los otros 700 mil más que viven en extrema pobreza.
El Gobierno negocia actualmente un nuevo programa económico con el Fondo Monetario Internacional (FMI), del cual se conocen algunas “pinceladas” que, según los analistas, no bastarían para lograr la meta que el Poder Ejecutivo se plantea como eje central del acuerdo: combatir la pobreza.
“Si el Gobierno quiere reducir la pobreza, la tasa de crecimiento de la economía debe ser del siete, ocho o, por qué no, hasta del 10 por ciento, porque la meta del cinco por ciento prevista para los próximos tres años lo que hará es aumentar la pobreza”, advierte el economista Néstor Avendaño.
Poco se conoce del documento de doscientas páginas que el Gobierno, a través del Banco Central de Nicaragua (BCN), entregó a principios de mayo a la misión técnica del FMI, que estuvo bajo el mando de Vikram Haksar. Una presentación de unas diez páginas es lo que ha circulado entre la sociedad civil, la empresa privada y los medios de comunicación, entre otros sectores.
Los economistas consultados por LA PRENSA realizan un análisis de las fortalezas y debilidades del plan.
El presidente del BCN, Antenor Rosales, define el plan económico financiero como “el conjunto de políticas y acciones en las áreas fiscal, monetaria, comercial y social”. Pero la documentación hecha pública hasta ahora, da a conocer poco de eso.
METAS NO CUBRIRÁN NECESIDADES
El economista Néstor Avendaño advierte al menos seis debilidades en el documento que el Gobierno ha divulgado hasta ahora en el país como parte de su programa. La primera es que “no reducirá la pobreza”.
Avendaño sostiene que las proyecciones del Gobierno sólo pueden lograrse con metas de hasta el diez por ciento de crecimiento económico sobre el Producto Interno Bruto (PIB), que en el 2006 superó los 5,300 millones de dólares.
Para Avendaño, el crecimiento es posible si atrae la inversión privada con una reforma integral del Estado, eliminando la influencia partidaria en los poderes y asegurando la seguridad de la propiedad privada.
Según Rosales, el programa propuesto por el Gobierno contribuye al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y es la base para la firma de un programa de Servicio para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza.
Pero el sociólogo Cirilo Otero asegura que hasta el momento el programa económico financiero del Gobierno “es sólo un cúmulo de buenas intenciones de estrategia reforzada para el combate a la pobreza, pero sin capacidad de resolver”.
Otero duda que, con este programa, haya un crecimiento en inversión pública “porque no hay de dónde”, pues el Gobierno no ha presentado un respaldo económico y financiero.
Además, Adolfo Acevedo, asesor económico de la Coordinadora Civil, cuestiona el consenso del programa, pues reclama que cuando Rosales se reunió con representantes de la sociedad civil para presentarlo, les pedía “un respaldo a ciegas para un programa que ha sido presentado en detalles al FMI, pero que existe una negativa terminante a darlo a conocer con el mismo detalle a la ciudadanía”.
SÓLO ANUNCIOS
Para Avendaño, otra de las debilidades del programa es que el Gobierno no presenta ni un esbozo de reforma tributaria.
El Gobierno ha confirmado que se trabaja en una propuesta de reforma tributaria, pero nada más ha revelado el supuesto espíritu de “lograr que los que ganan más paguen más”. Incluso, ha negado que ésta sea producto de las demandas del FMI.
Según Avendaño, el Gobierno mal emplea el término de “espacio fiscal” con una reforma para financiar infraestructura y gasto social, pero advierte que no hay que ver una reforma con fines recaudatorios, sino como un instrumento de una estrategia económica de largo plazo.
Igual que el sociólogo Cirilo Otero, el economista Néstor Avendaño señala que la gran pregunta con el programa económico financiero del Gobierno es “¿cómo se va a financiar el gasto social?” “A lo mejor —dice Avendaño— el Gobierno ya tiene los recursos, o no los tiene pero no lo dice, y eso es un problema”.
Avendaño señala que “con el Fondo no se discuten buenos deseos”, sino que se debe decir el origen de los recursos para llevar a cabo las metas.
El economista también considera que el Gobierno “no asigna correctamente” los recursos liberados por el alivio de la deuda externa con la Iniciativa para Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC), y tampoco no ha hecho nada para reestructurar la deuda interna de más de 1,300 millones de dólares.
Esta deuda está generada mayormente por las indemnizaciones que el Estado debe otorgar a los confiscados durante el régimen sandinista y por las quiebras bancarias registradas entre 1999 y el 2001.
SÓLO SUPUESTOS MACROS
Para Adolfo Acevedo, el Gobierno les ha presentado sólo “supuestos macroeconómicos” que no constituyen por sí mismos ningún programa económico y que son casi los mismos que fueron planteados en el Anexo al Proyecto de Presupuesto para el 2007, dejado por el gobierno del ex presidente Enrique Bolaños.
En este sentido, el ex presidente del BCN, Mario Arana, justificó que “los gobiernos cuando inician su primera etapas están marcados por el Gobierno anterior”.
Arana, quien rechazó comentar detalles del programa porque asegura que lo desconoce, sin embargo estima que según lo que se sabe “continúa existiendo un componente de estabilidad macroeconómica” de parte del nuevo Gobierno, y eso lo califica como positivo.
¿Y LA COOPERACIÓN VENEZOLANA?
Avendaño, además, advierte como una debilidad más que el Gobierno no incluyó en el programa la cooperación venezolana.
Según los acuerdos de cooperación firmados entre el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y su homólogo venezolano, Hugo Chávez, la nación recibiría del país sudamericano unos 300 millones de dólares al año, sólo en concepto de una concesión petrolera de hasta 27 mil barriles de petróleo diarios.
El experto opina que “si el Gobierno incluye esta cooperación, daría más confianza para incrementar la inversión, que generaría empleos y crecimiento económico”.
Sin embargo, en este punto Acevedo sí advierte un incremento en los recursos externos pretendidos en los supuestos macroeconómicos dejados por el Gobierno anterior y el presente, lo que atribuye a que el Gobierno sí dio cuenta de la cooperación venezolana al FMI, aunque no brinda cuentas iguales a los ciudadanos.
En concepto de recursos externos, el Gobierno actual espera hasta 707 millones de dólares para el 2009, cuando el gobierno anterior del ex presidente Enrique Bolaños había proyectado 506 millones de dólares.
FORTALEZAS DEL PLAN
El programa económico financiero del Gobierno también tiene algunas fortalezas.
Según Avendaño, una de éstas es que consolida la estabilidad macroeconómica del país, al mantener una inflación baja (7 por ciento para el 2009) y una devaluación monetaria del cinco por ciento anual.
Además, prioriza el área social y muestra políticas sociales positivas como la gratuidad de la educación y la salud.
También, dice Avendaño, que el programa reconoce la importancia del desarrollo productivo, aunque también advierte que se queda corto en promoción de producción porque no discute en qué actividades se concentrará el futuro económico del país.
El asesor económico presidencial, Bayardo Arce, y el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Antenor Rosales, han coincidido en que un aspecto “novedoso” de esta negociación con el Fondo es que, según ellos, por primera vez el Gobierno de Nicaragua presenta al organismo un propuesta de programa.
Pero esta versión la rechaza el ex presidente del BCN, Mario Arana, quien sostiene que la administración de Bolaños, también presentaba sus propuestas al organismo.
NEGOCIACIONES DÍFICILES
En este sentido, los economistas ven muchos vacíos en las negociaciones con el organismo que al final podrían desembocar en otro programa similar al que los gobiernos anteriores han firmado con el FMI.
El economista y director de postgrado de la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC), Israel Benavides, considera que las negociaciones con el FMI no han sido del todo fáciles y más bien sostiene que la idea que dio en un inicio el Gobierno, de que ya habían avanzado en estas negociaciones, no es tan así, ya que poco a poco se han ido endureciendo las posiciones.
Benavides sostiene que el Gobierno no ha dado a conocer en detalle el impacto que tendrá en el sector empresarial el incremento del salario mínimo, sobre todo cuando el Fondo Monetario Internacional ha sido reacio a este tipo de medidas.
Para el sociólogo Cirilo Otero, tampoco hay coherencia entre el aumento del salario mínimo y el respaldo financiero de la economía.
Además, hay discusiones atrasadas en temas específicos como la reforma al sistema de seguridad social, que el Gobierno asegura que busca una solución, pero no presenta ninguna idea.
EXIGEN CONOCER DETALLES
Pero la Coordinadora Civil no da tregua. Esta organización que representa a más de 300 organizaciones de la sociedad, demanda que el Gobierno publique la propuesta del programa económico financiero en la página web del BCN, institución que está al frente de las negociaciones con el FMI.
Pero ésta es una solicitud que el Gobierno parece no estar dispuesto a cumplir, al menos mientras estén negociando con el organismo financiero, según respondió el asesor económico presidencial, Bayardo Arce.
Durante un encuentro con organizaciones (la mayoría de filiación sandinista) de la sociedad civil, que tuvo lugar el 31 de mayo en el BCN, Arce dijo que “no era posible presentar el documento ante la ciudadanía, sin antes haberlo discutido con el FMI”.
Tras esta respuesta, la Coordinadora Civil ve contradicciones en el Gobierno, ya que por un lado el presidente del BCN, Antenor Rosales, asegura que el Gobierno está en toda la disposición de discutir con la sociedad civil el programa económico, pero el asesor presidencial dice lo contrario.
Incluso, para Otero el entendimiento entre el FMI y el Gobierno de Nicaragua “no será a corto plazo”.
Quizá la próxima semana se despejen estas dudas, cuando se espera que, rompiendo con lo inicialmente acordado, una misión del Gobierno visite Washington para reunirse con representantes del FMI, con el fin de “afinar” los detalles de la negociación y definir pronto la firma de la Carta de Intenciones entre las partes, que daría por iniciado el quinto programa económico del país con el organismo.
La misión de Nicaragua, que viajará a Washington, sede central del FMI, estará encabezada por el presidente del BCN, Antenor Rosales.
