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Los 700 ejecutivos principales de Telefónica de América Latina son afinados, sumamente buenos para cantar. Alentados por César Alierta, presidente mundial del grupo español, coreaban en la primera convención de directivos de la región: “Ahora… Aún más, aún mejores y aún más lejos, la, la, la”.
Aunque es chiste corporativo, eso fue lo que ocurrió entre el 11 y 13 marzo, durante los días en que los mandamases del grupo español se reunieron en Chile para trazar las nuevas estrategias de Telefónica en la región, al presentar el nuevo eslogan de la empresa. Fue una verdadera fiesta, en la que el tema de una posible asociación con Telecom Italia —que el mismo Guido Rossi, presidente de la italiana, aseguró que estaba próxima a concretarse— ni siquiera se tocó.
Alierta llegó a Santiago sin ruido, el mismo día en que Michelle Bachelet cumplía un año en el Gobierno y, por lo tanto, toda la prensa local fijó los reflectores en ella. Ningún medio —ni siquiera uno— fue informado de que Alierta estaba en tierras chilenas. Sólo el 13 de marzo, a través de un comunicado enviado desde Madrid, se supo lo que Alierta anunció ante todos los ejecutivos: “Latinoamérica es la palanca de crecimiento”, dijo. “El sector de las telecomunicaciones juega a nuestro favor”.
Razones tiene para pensar así. El año pasado fue fecundo para el grupo, ya que logró resultados históricos por US$ 8,229 millones, un 40 por ciento más que en 2005. Esto, en parte, por la integración de la británica O2 y Cesky Telecom. Ello le permitió cumplir la tarea pendiente en Europa y, con dicha fase cumplida, se trazaron las nuevas líneas.
UN PLAN SIMPLE
El plan de Telefónica es simple. Gracias al dominio casi absoluto en varias zonas del mundo, se ordenaron las operaciones en tres áreas: España, Europa y Latinoamérica. Además, por una cuestión de sinergias para crecer, se unió el área de telefonía fija y móviles, con los ejecutivos de ambas áreas unidos por primera vez. Esto es lo que Alierta llama la “Nueva Telefónica”.
Con una empresa más sólida en resultados, la idea de este concepto es buscar una interrelación entre todas las áreas de la compañía, con una visión más conjunta. Colaborar desde el punto de vista económico, de servicios y tecnología, con un grupo en cada país para cumplir esta tarea.
“Se busca el crecimiento orgánico de la empresa”, dice desde Madrid una persona que trabaja en la empresa. “América Latina le da al grupo más del 60 por ciento de los clientes a nivel mundial y un 36 por ciento del Ebitda”, que es el resultado bruto de explotación de la empresa antes de deducir los intereses (carga financiera), las amortizaciones o depreciaciones y el impuesto sobre sociedades.
Incluso, el ambicioso plan es ampliar la base a 150 millones de clientes en la región para el 2009 (hoy tiene 115 millones).
“La compañía cree en América Latina, pues se han invertido US$ 99,000 millones durante los últimos 15 años”, dice el personero en Madrid. Más aún, tal como lo dijo en la convención José María Álvarez-Pallete, director general de Telefónica Latinoamérica, “en 2007 más de la mitad del crecimiento de los ingresos del grupo vendrá de la región”. Pero para que se cumplan los buenos deseos, mucha agua tiene que correr.
DETENER A SLIM
Es lógico pensar que el plan de Alierta incluye establecer nuevas asociaciones en la región de hecho siempre bromea con que le gusta comprar. “Para lograr el crecimiento esperado en América Latina, el tema pasa por Brasil”, dice Nahum Sánchez, de la corredora Caja de Madrid, en España. “Y para que eso ocurra, una buena estrategia es que su empresa de móviles Vivo sume los clientes de TIM en Brasil, propiedad de Telecom Italia”.
Por eso, los anuncios de Rossi sobre una posible fusión con Alierta tienen al mercado ansioso. La razón es que ésa podría ser la gran llave para parar a Carlos Slim en Brasil; territorio donde el magnate mexicano, dueño de América Móvil, posee Embratel (telefonía fija) y Claro (telefonía móvil). “Ya se habla de guerra entre titanes en Brasil”, dice Glen Chapman, de la corredora Ibersecurities, en Madrid.
El tema para los analistas es obvio. La brasileña Vivo —donde Telefónica mantiene la propiedad junto a Portugal Telecom (PT) en partes iguales— es líder en el área de móviles. Pero la brecha con TIM es cada vez más estrecha, a lo que hay que sumar que las relaciones entre Telefónica y PT son malas.
Según la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel), Vivo controla el 28.5 por ciento del mercado, mientras que TIM le sigue con 25.6 por ciento. La empresa de Slim, Claro, ocupa el tercer lugar en Brasil, con un 24.06 por ciento del nicho.
“Si Vivo y TIM se unen, será la mejor vía para frenar al mexicano”, dice Chapman, de Ibersecurites.
En todo caso, el tema no es tan sencillo como se piensa. “Anatel podría frenar una asociación entre los gigantes, por un tema de monopolio”, dice André Ng, economista en jefe de Infinity Asset, en Brasil.
Sin embargo, se dice en el mercado brasileño que Slim envió una propuesta a Telecom Italia —con una cifra no revelada— en la que ofrece su entrada en TIM. Por si fuera poco, hace unos días, Slim reveló, a la prensa de México, que el ex mandatario español José María Aznar le propuso a su homólogo Ernesto Zedillo fusionar Telmex y Telefónica en el 2000 (asimismo, pocos años después —trascendió en la prensa mexicana—, Telefónica trató de crear una alianza con Telmex para ingresar en forma conjunta al mercado hispano de Estados Unidos; propuesta que rechazó la empresa mexicana).
La declaración la hizo justo después del anunciado plan Nueva Telefónica. “¿Qué pasará? Nadie lo sabe”, dice Sánchez, de la Caja de Madrid. Eso sí, qué memoria la de Carlos Slim: hizo tartamudear a Alierta en medio de su canto.
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César Alierta: ”Yo amo a América Latina”. ()
El canto de la nueva telefónica
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