Cerca de 12 millones de indocumentados viven en Estados Unidos entre el miedo a las redadas policiales y la esperanza de que el Congreso apruebe por fin la reforma migratoria, a un año después del 1 de mayo, punto culminante de su masiva movilización de hace un año.
“Hay muchísimo miedo y esto impide que hoy nuestra comunidad se movilice como lo hizo el año pasado”, explicó Flavia Jiménez, del Consejo Nacional de la Raza (NCLR, por sus siglas en inglés), un año después de que más de un millón de latinos marcharan por las calles de numerosas ciudades estadounidenses.
“Hay presiones que se están sintiendo en la comunidad latina que el año pasado no se notaban”, admitió Jiménez, al denunciar que muchos hispanos “son objeto de racismo” y al referirse asimismo a las redadas multiplicadas por las autoridades para detener y expulsar a indocumentados.
El 1 de mayo, que no es festivo en Estados Unidos que celebra su propio Día del Trabajo a principios de septiembre, marcó el punto culminante de tres meses de movilización de latinos por todo el país para pedir la regularización de los ilegales.
El llamado al “Día sin Inmigrantes”, que pedía a los indocumentados no trabajar aquel día para dejar patente su importancia para la economía de Estados Unidos, dividió, no obstante, a la comunidad latina y la movilización de los hispanos perdió fuerza en la calle y desapareció casi por completo.
Asimismo, los indocumentados han sufrido muchas redadas en los últimos meses, como la efectuada por las autoridades migratorias antes de fin de año y que acabó con la detención de más de mil 300 ilegales.
Los latinos recordarán hoy en varios actos por el país la fuerte movilización del año pasado y denunciarán una vez más las redadas.