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14
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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

(La Prensa/Archivo)

Drogas Cambio de rumbo

“Hemos tenido varios casos de pacientes que están consumiendo Cronic, una marihuana transgénica que ya se cultiva en algunos lugares del país [doap_box title=»Clasificación de un adicto» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El adicto crea una alianza con las drogas y descuida sus hábitos de higiene, sus relaciones sociales, se vuelve más nocturno, descuida el trabajo o el […]

  • “Hemos tenido varios casos de pacientes que están consumiendo Cronic, una marihuana transgénica que ya se cultiva en algunos lugares del país
[doap_box title=»Clasificación de un adicto» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

El adicto crea una alianza con las drogas y descuida sus hábitos de higiene, sus relaciones sociales, se vuelve más nocturno, descuida el trabajo o el estudio y finalmente tiene conducta unimodal, o sea, sólo piensa en obtener droga y consumirla.

No todos los que consumen drogas son adictos. Hay cinco categorías que se diferencian por la frecuencia del consumo y los efectos que tenga en la vida de quien la consume.

Experimental: Más de alguna vez experimenta algún tipo de sustancia. Común durante la adolescencia.

Abstemio: No probaría drogas de ningún tipo porque no le agrada, no le genera placer, por religión, etcétera.

Consumidor social: Consume sustancias legales o ilegales en ocasiones especiales. Ahí está la mayoría de la población humana.

Abusador: Consume grandes cantidades en poco tiempo pero puede parar cuando lo decida.

Dependiente químico: Tiene una necesidad orgánica y sicológica de la sustancia y necesita ayuda profesional para detener la dependencia.

Cronic, éxtasis, metanfetaminas…

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¿Le suenan? Son las nuevas drogas que se consumen en discotecas, entre modelos y reinas de belleza en Nicaragua. Los expertos tocan la alarma. Su hijo puede estar entre los nuevos consumidores

“Hace cinco años en Nicaragua nuestro problema era de cocaína, piedra, marihuana y alcohol, pero ahora las drogas nuevas están llegando”. El sicólogo Alberto León, director terapéutico del centro para drogodependientes Dianova, toca la alarma. El panorama de las drogas y la adicción en Nicaragua está cambiando.

Esos cambios se deben, según el especialista, a los tipos y estilos de consumo que han surgido en los últimos años, entre los que menciona el consumo de adelgazantes y somníferos; sumado al nivel socioeconómico de quien adquiere la droga: clase media alta.

A nivel mundial se mencionan deportistas como Diego Armando Maradona, modelos de la talla de Kate Moss, estrellas de la televisión y el cine como Lindsay Lohan o grandes empresarios que han sido alcanzados por el brazo de la dependencia de sustancias ilegales.

En Nicaragua, el mundo de la farándula es bastante reducido; sin embargo, el especialista en drogodependientes asegura que éste sector no está exento de la adicción, y que por su poder adquisitivo, poseen un arma que puede ser utilizada en su contra.

“Están llegando nuevos estilos de consumo. Por ejemplo, en un concierto pueden ver gente que está muy eufórica, con su botellita de agua purificada y generalmente consume Cristal, un tipo de droga de diseño que provoca deshidratación. La familia puede pensar que la persona está bien, pero está consumiendo drogas de diseño y eso puede producir paros respiratorios inmediatos, hay gente que ha muerto por una sobredosis de eso”, asegura León.

“Las metanfetaminas son drogas que aceleran el proceso metabólico y la energía, pero que al final generan dependencia. Son un riesgo, hay que ver si el medicamento que se está tomando para adelgazar es válido. La cultura latina es muy despreocupada en ese aspecto y entonces se auto-recetan los medicamentos de la hermana o la prima y como aquí no hay un control en las farmacias, las adquieren fácilmente”, agrega.

“Sergio” comenzó a consumir “pequeñas cosas” como cigarros de marihuana, cervezas, alcohol, sustancias consideradas como drogas de inicio e impacto entre quienes las consumen.

Para ese entonces, “Sergio” tenía 14 años. Un año después sintió la necesidad de consumir más pero la mesada que le daban sus padres ya no le alcanzaba.

“A los 15 comencé a andar robando en mi propia casa. Le robé a mi mamá, a mis tíos. A los 16 me dediqué a andar en la calle. Mis padres estaban enojados conmigo, por eso no me mantenía en la casa. Me junté con ciertos ‘amigos’ que me llevaron a cometer ciertos delitos y a depender de la droga y la calle”, cuenta este joven de 18 años.

El crack y la cocaína se adueñaron de la vida de “Sergio”. “Comencé a consumir y combinar esas dos drogas, sólo en eso vivía. Tuve problemas judiciales, estuve arrestado una semana, me enviaron a un centro equis y ahí mismo continué drogándome con los mismos compañeros. No me había dado cuenta de la seriedad de mi problema”.

Hoy, este joven lleva cuatro meses en rehabilitación, tiempo que según el programa de rehabilitación al que se ha integrado, sirve para desintoxicar el cuerpo y dar el primer paso, el reconocimiento de su dependencia como una enfermedad.

Mientras el tiempo pasa, “Sergio” invierte sus ratos de ocio entre el gimnasio y la piscina que posee la casa de rehabilitación, como parte de la dinámica para que sus pacientes se sientan igual como cuando están en sus casas.

Según Alberto León, los pacientes más problemáticos son los que consumen drogas de diseño. “Aunque suene raro, un paciente con cocaína o piedra (crack) tiene mejor evolución que un paciente con antidepresivos, pastillas para adelgazar o provocar sueño”.

Entre la novedad de los casos que han atendido en Dianova, Alberto León menciona que han tratado pacientes dependientes de la heroína y de algo llamado Cronic.

“Hemos tenido varios casos de pacientes que están consumiendo Cronic, una marihuana transgénica que ya se cultiva en algunos lugares del país. Son cultivos que se hacen por goteo, crecen muy rápido. Esa marihuana, incluso, tiene fecha de caducidad porque es muy ligera. Es mucho más adictiva que la marihuana clásica o el famoso ‘monte’ y produce más dependencia orgánica”, explica León.

Según el sicólogo, Cronic es una droga que no se consume a nivel popular por su alto precio y se consume en las zonas de vida nocturna, las discotecas y, obviamente, quienes la consumen son gentes con cierto poder adquisitivo.

“Incluso, entre los últimos casos que se han tratado en Dianova, figura un adicto a la heroína, una de las drogas más fatales que provoca un cuadro de abstinencia severo, convulsión, paros respiratorios y motores. Nos estamos acercando a una problemática de un policonsumo grave”, advierte León.

Según un informe del año 2000, del Consejo Nacional de Lucha Contra las Drogas (CNLCD), Nicaragua se ha convertido en un punto de trasbordo y tránsito ilegal de drogas, lo que ha permitido mayor disponibilidad y con ello se ha elevado el consumo de drogas ilegales. Por consiguiente, la mayor disponibilidad de drogas facilita el consumo y la poliadicción.

Otro estudio del 2004, de la CNLCD, indica que la edad promedio en el inicio del consumo de drogas ilícitas es de 14 a 15 años, con un orden jerárquico de crack, marihuana, cocaína, éxtasis y metanfetaminas.

El año pasado, durante una conferencia internacional sobre el control de drogas en Canadá, organizada por la Fuerza de Policía Canadiense y la DEA, se reconoció que aunque la marihuana sigue siendo la sustancia ilícita más popular, las llamadas drogas sintéticas, que incluyen la metanfetamina y el éxtasis (MDMA 3-4 metilenedioximetanfetamina), son un fenómeno global.

Dados los cambios en el consumo y el tipo de consumidores, los tratamientos para la adicción a las drogas también han sufrido algunas variantes, entre ellas, los sitios donde se ofrece la rehabilitación y el precio, que podría oscilar entre 400 y un mil dólares mensuales por un año.

Antes, los pacientes drogadictos eran tratados con sueros, vitaminas, buena nutrición y sedantes, “pero ahora tenemos que trabajar con los toxicólogos, incluso con siquiatras para que hagamos lo que se llama la reducción del daño. Por ejemplo, si un paciente tiene adicción a la heroína, no podemos pedirle que la deje de consumir completamente porque se puede morir, entonces usamos algunas drogas de sustitución que son legales”, dice León.

Además, el especialista explica que como centro de rehabilitación, Dianova tuvo que cambiar el perfil por el tipo de demanda creciente. Ahora el tratamiento incluye programas más cortos, de tres a cuatro meses de internamiento, porque la población que acude a ellos tiene estudios universitarios o trabajos pendientes.

Cabe señalar que cuando alguien comienza a consumir drogas, las personas que le rodean están al tanto del tema, por lo tanto, cuando sale de rehabilitación, tiene que luchar con la imagen que han dejado atrás. Es por eso que muchos programas de rehabilitación incluyen trabajo con familiares y amigos del adicto.

“Una vez que sale el paciente, sigue viniendo al centro, se le hacen controles doping, se hace un trabajo muy fuerte con la familia para quitarle la etiqueta al usuario de que es un ser malvado”, explica.

Uno de los principales problemas de un adicto a las drogas que pertenece a un nivel social bajo es que, si como pobre le cuesta encontrar trabajo, como adicto le será aun más difícil. En cambio, la nueva generación “tiene garantizado un nivel socioeconómico que le permite reinsertarse de manera más fácil”, dice León. “Son jóvenes que interrumpieron sus estudios pero que sus familiares están dispuestos a pagarles otra vez la universidad. O si estaban trabajando, pueden encontrar trabajo con conocidos”.

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