La reciente gira del presidente Daniel Ortega por varios países islámicos, incluyendo Irán, ha sido noticia en los principales medios de comunicación alrededor del mundo. En este sentido, el Presidente nicaragüense ha conseguido llamar la atención de la comunidad internacional hacia su persona. Después de 16 años de permanecer inadvertido, Ortega vuelve a ser famoso gracias a sus posiciones controversiales.
Lamentablemente, en el relanzamiento de su rostro ante la comunidad internacional, Ortega afecta negativamente la imagen de la nación nicaragüense. En primer lugar —como se verá después de un tiempo— el beneficio económico para el país generado por esta gira será prácticamente nulo; en segundo lugar, muchos inversionistas internacionales van a excluir a Nicaragua de la lista de posibles destinos de inversión, porque con este viaje Ortega ha aumentado nuestro nivel de riesgo-país; y en tercer lugar, como dijo recientemente un profesor español, Nicaragua podría ser vista como puente de entrada de terroristas a los Estados Unidos y ponerse torpemente bajo la lupa de las agencias de inteligencia de todo el mundo.
En política exterior, Irán mantiene un permanente discurso belicoso contra Estados Unidos e Israel. La posición de los dos principales líderes de ese país, el presidente Mahmoud Ahmadinejad y el ayatola Ali Jamenei —Líder Supremo o espiritual que fue presidente entre 1981 y 1989— es contradictoria. Da la impresión de que Jamenei siempre está tratando de suavizar las declaraciones del presidente iraní. En el año 2005, Jamenei respondió a la frase de Mahmoud Ahmadinejad de que “Israel debía ser borrado del mapa” diciendo que “la República Islámica nunca ha amenazado y nunca va a amenazar a ningún país”. Ahmadinejad dijo que el Holocausto es un invento histórico de los judíos y organizó una conferencia en Teherán, en diciembre del 2006, para sentar su posición. Por su parte, el principal consejero de Jamenei no asistió a la conferencia y declaró que “el Holocausto fue un genocidio y una realidad histórica”. Jamenei sostuvo en un fatwa (edicto religioso), que la producción, almacenamiento y uso de armas nucleares está prohibido para el Islam. Esta enseñanza fue citada como una posición oficial del gobierno de Irán en el 2005, en la reunión de la Agencia Internacional de Energía Atómica en Viena. Sin embargo, expertos aseguran que el nivel de refinamiento de uranio de los iraníes apunta a la fabricación de armas nucleares y las Naciones Unidas mantienen su resolución de condena a Irán por negarse a cancelar su programa nuclear. Es difícil saber quién dice la verdad en ese país.
La cultura iraní gira alrededor del Corán y de la religión islámica. Alí Jamenei cuenta con un sitio en internet donde es consultado sobre una gran variedad de tópicos, tales como si los islámicos pueden usar ropa occidental, darle la mano a un “infiel”, maldecir a EE.UU. e Israel, etc. En respuesta a la pregunta de si es o no lícito enseñar música en las escuelas, Jamenei respondió: “La promoción de la música —la tradicional y la occidental— en las escuelas, es contraria a las metas y enseñanzas del Islam, al margen de la edad y del nivel de estudio”. En consecuencia, desde 1997, fueron cerradas las escuelas de música. En Irán, un varón puede tener hasta cuatro esposas al mismo tiempo y una mujer no puede quedarse con un niño adoptado luego que éste crece, porque no lo parió ni lo amamantó. Las mujeres tampoco pueden trabajar en una misma instalación junto a varones. Hace algún tiempo, un musulmán con sentido del humor ofreció una solución escandalosa. Dijo que si una mujer amamantaba a sus compañeros de trabajo (varones) cinco veces, ya podía trabajar junto a ellos —entre islámicos, el amamantamiento establece el vínculo familiar— y mostrarles su rostro y su pelo. A pesar de todo esto, Jamenei dice que los derechos humanos son un principio fundamental como base de las enseñanzas islámicas.
Al ver a la esposa del presidente Ortega callada y vestida a la usanza islámica, escuchando a su esposo junto a otras mujeres vestidas de negro pero alejadas del lugar que corresponde a los hombres, cualquiera se pregunta: ¿Qué parte de esa cultura querrán implementar en Nicaragua?