Buscan trabajo con miedo en Miami

Indocumentados en Florida están desalentados por la suspensión del debate de la Ley Migratoria [doap_box title=»Vigilia por reforma» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Gilberto Olivares dice comprender el sufrimiento que padecen sus compatriotas indocumentados. Él vivió el mismo drama hasta que fue beneficiado con la Ley Nacara. “Se sufre mucho, no sólo son víctimas del miedo de caer […]

  • Indocumentados en Florida están desalentados por la suspensión del debate de la Ley Migratoria
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Gilberto Olivares dice comprender el sufrimiento que padecen sus compatriotas indocumentados. Él vivió el mismo drama hasta que fue beneficiado con la Ley Nacara.

“Se sufre mucho, no sólo son víctimas del miedo de caer en una redada, sino de explotación. Les pagan menos y les obligan a trabajar más horas”, aseveró.

La Coalición de Organismos Pro Inmigrantes del Sur de la Florida realizó una vigilia para llamar la atención de los legisladores y que logren ponerse de acuerdo y sometan nuevamente a debate el Proyecto de Reforma Migratoria.

Róger Castaño, presidente del Bloque de Apoyo a la Unidad Nicaragüense (Baunic), dijo que esperan que el Proyecto sea sometido a discusión en el Senado. “El proyecto no está muerto, creemos que las próximas semanas son decisivas, tenemos la esperanza que será aprobado”.

Legales a apoyar

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Organizaciones que luchan derechos de inmigrantes aseguran que el proyecto sigue vigente

CORRESPONSAL/MIAMI

Salvador Gutiérrez, un nicaragüense indocumentado, trabajador de la construcción, se ubica todas las mañanas junto a un grupo de compatriotas, en una de las avenidas de la popular Calle 8, para ofertar su mano de obra. Huye de los agentes del Servicio del Inmigración, porque teme ser capturado en una de las redadas que ha realizado últimamente esa Agencia en las áreas en construcción.

Hace varias semanas decidió abandonar el trabajo y buscarse la vida por cuenta propia, en lo que encuentre.

La situación de Gutiérrez y sus compañeros es difícil. Mientras permanecen apostados, una camioneta se acerca por el lugar, baja la velocidad y todos corren tras el vehículo para ofrecer sus servicios, pero sus ánimos decaen cuando se enteran que el conductor va en busca de combustible a la gasolinera que se ubica a pocos metros de donde ellos están.

Gutiérrez sostiene que sus esperanzas estaban cifradas en la aprobación de una Reforma Migratoria. Pero ahora dice sentirse un poco desalentado con la suspensión del debate de la Ley Migratoria en el Senado, un proyecto que legalizaría a millones de indocumentados y que podría morir si los legisladores de la Cámara Alta no logran ponerse de acuerdo, en las próximas semanas, para su discusión y aprobación.

El temor de Gutiérrez tiene fundamento, porque él fue apresado en Miami por Inmigración y fue trasladado a una cárcel en Texas. Un Juez lo liberó bajo fianza, mientras decidiría su suerte en una próxima audiencia judicial.

Sin embargo, Gutiérrez no se presentó a la cita y lo más seguro es que una orden de deportación pese sobre sus hombros. “No fui porque me dio miedo que me deportaran a Nicaragua”, sostiene.

Para Gutiérrez vivir el día a día en Estados Unidos es una aventura, no sólo por permanecer en una de las calles más transitadas de Miami, también por conducir su vehículo sin tener licencia. “No hay de otra, tengo que hacerlo para poder buscar trabajo”, dice.

TENSIÓN GENERALIZADA

José Antonio Martínez se ubica junto a Gutiérrez, en la Calle 8. Él reconoce que permanecer en esa esquina es un riesgo porque en cualquier momento Agentes de Inmigración los pueden capturar. “La policía también nos puede detener por estar aquí, pero hasta ahora no lo han hecho. Estamos aquí porque necesitamos trabajar”.

Mientras tanto, Maribel Martínez dice sentirse tensa y sumamente preocupada por su suerte migratoria, luego que conoció que el debate de la Reforma Migratoria en el Senado fue suspendido y aún se desconoce cuánto tiempo podría permanecer empantanado. Reconoce que tenía esperanzas de poder legalizar su situación y la de su esposo, para poder traer de Nicaragua a su pequeño hijo de 4 años, que permanece al cuidado de sus familiares.

“Me siento tensa, no sé qué va a pasar ahora, no sé si nos van a sacar, tengo miedo que me capturen en una redada de las que realiza Migración”, expresó la humilde mujer que ingresó ilegalmente hace tres años a Estados Unidos.

Maribel Martínez trabaja haciendo limpieza y devenga un salario de ocho dólares la hora. Aunque no gana un gran sueldo, dice estar dispuesta a pagar los 5 mil dólares de multa propuestos por los legisladores en el proyecto de Ley, con tal de tener la oportunidad de vivir y movilizarse tranquilamente por las calles de Miami. “Queremos quedarnos aquí, trabajar y traer a mi hijo”. Maribel tiene un segundo hijo nacido en Estados Unidos hace nueve meses.

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