Oposición rechaza la reforma de Chávez

Chávez quiere períodos presidenciales de siete años, institucionalizar “milicias populares bolivarianas” y días laborales de seis horas diarias [doap_box title=»“Un golpe de Estado”» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] “Es un intento de golpe de Estado que debilita a la República (…) Rechazamos ese intento de golpe constitucional y reiteramos la lucha contra ese golpe”, dijo el líder opositor […]

El presidente Hugo Chávez da la impresión de deleitarse con la idea del poder absoluto, que le daría una nueva Constitución. (LA PRENSA/AP/F. LLANO)

  • Chávez quiere períodos presidenciales de siete años, institucionalizar “milicias populares bolivarianas” y días laborales de seis horas diarias
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“Es un intento de golpe de Estado que debilita a la República (…) Rechazamos ese intento de golpe constitucional y reiteramos la lucha contra ese golpe”, dijo el líder opositor y gobernador del Zulia, Manuel Rosales. “Entre trampa y trampa constitucional él lo que quiere es convertirse en el presidente eterno de Venezuela”.

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Opositores dicen que es necesario una Constituyente para el cambio

La oposición en Venezuela anunció el jueves que pedirá que la justicia aclare si debe ser una Asamblea Constituyente la que reforme la Carta Magna, o basta que lo haga el Parlamento, después de que el presidente Hugo Chávez dio a conocer sus propuestas de cambios constitucionales.

El líder del partido Primero Justicia (PJ, conservador), Julio Borges, anunció que solicitará próximamente la aclaración al Tribunal Supremo de Justicia, tras calificar como “una necesidad” que este poder del Estado se decante a favor de una Asamblea Constituyente.

Para ese y otros partidos y organizaciones opositoras, Chávez “escondió” detrás de una serie de propuestas de cambio a la Carta Magna, en vigor desde 1999, su anhelo principal de “perpetuarse en el poder”.

Chávez planteó “temas totalmente diferentes”, a los cuales los venezolanos les interesa discutir, porque en realidad le interesa su “reelección continua, vitalicia y permanente”, sostuvo Borges.

Además de pedir ante el pleno de la unicameral Asamblea Nacional (AN, Parlamento) anular cualquier límite a la reelección, Chávez requirió en una alocución de casi seis horas, que concluyó en la madrugada de ayer, otra serie de reformas que, dijo, encaminarán al país en definitiva al “socialismo del siglo XXI”.

La AN, conformada por 167 diputados, todos oficialistas debido a que la oposición se retiró de los comicios parlamentarios del 2005, estudiará los 33 artículos que Chávez pidió cambiar o incluir entre los 350 de la Constitución de 1999, que él mismo promovió y logró aprobar un año después de ganar su primera elección.

La propuesta debe ser sometida a tres discusiones legislativas antes de ser votada en un referendo nacional, presumiblemente en diciembre próximo, aunque paralelamente se ha anunciado que será debatida profusamente en diversos foros y asambleas populares.

Carlos Escarrá, uno de los constitucionalistas a los que Chávez confesó haber consultado para la redacción de los cambios, destacó que en ellos “la propiedad privada estará garantizada”, a diferencia de lo que previamente “especuló” la oposición al Gobierno.

“Quedan sin efecto todos los ataques y especulaciones acerca de la presunta intención que tenía el Gobierno de eliminar la propiedad privada, subrayó en declaraciones a la emisora estatal VTV.

Además de mantener la propiedad privada, Chávez planteó regular la pública, social, colectiva y mixta, lo que, añadió Escarrá, torna “más claro las definiciones en lo que a propiedades se refiere”.

También, según Escarrá, le dará “carácter constitucional a la propiedad que se origina en el seno del poder comunal, como las cooperativas y otras figuras similares promovidas desde los consejos comunales”.

El constitucionalista opinó que los cambios propuestos “son menores a los que muchos esperaban”, y en ese sentido recordó que Chávez descartó peticiones de partidarios suyos de anular la propiedad privada.

También destacó que Chávez llamará a los empresarios a trabajar junto al Gobierno, aunque a la par les inquirió renunciar a “ansias de ganancias exageradas” y a la “explotación de los trabajadores”.

También planteó reducir a seis horas diarias la jornada laboral y prohibir las horas extras, a fin de incentivar el empleo formal.

El mandatario también planteó modificar la organización político-territorial, con la creación de “regiones marítimas, municipios, ciudades federales y sistemas de ciudades”.