- Población pide agua y comida; estallan saqueos
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Ver GalerÍa de Fotos > PISCO, PERÚ/ AP
Centenares de desesperados sobrevivientes del terremoto ocurrido el miércoles arrinconaron el viernes a policías de esta ciudad, la más golpeada por el sismo, para arrebatarles botellas con agua y alimentos, mientras otros derribaron la entrada a un supermercado para saquearlo, según mostraron imágenes de la televisión peruana.
El presidente Alan García advirtió que infantes de marina “impondrán el respeto” en ésta y otras zonas en las que efectivos policiales tuvieron que disparar al aire para evitar que los saqueos se extendieran en la zona.
“No quiero tomar medidas extremas ni declarar el toque de queda”, dijo García a los periodistas en un recorrido por esta ciudad.
“Queremos agua, queremos comida, ¡no tenemos nada!”, gritó una furibunda mujer que pese a los golpes que le propinó la Policía, trataba de alcanzar una caja de alimentos, según las imágenes de la televisión.
“Nadie morirá de sed, ni morirá de hambre. Eso lo puedo garantizar”, dijo temprano García por Radio Nacional.
Los desesperados habitantes de Pisco acorralaron a una decena de policías que trataban de entregar botellas de agua y alimentos a los habitantes, y se vieron obligados a disparar al aire para amedrentar a la gente. No se informó de heridos.
Aparentemente, la desesperación forzó la reacción de los sobrevivientes del terremoto que dejó a Pisco, Chincha e Ica sin agua potable ni luz eléctrica.
En otro lugar de la ciudad, decenas de personas derribaron los vidrios de un pequeño supermercado y sacaron varios productos.
García llamó a la población a no caer en la desesperación, y dijo que el Estado está realizando intensos esfuerzos por entregar la ayuda humanitaria, que aunque llegaba por un puente aéreo desde Lima, parecía insuficiente ante los miles de damnificados.
En la cercana ciudad de Chincha, la Policía buscaba a 600 reos peligrosos que habían huido al colapsar la prisión local.
A noche, por tercera vez, miles de damnificados de las zonas más afectadas durmieron a la intemperie, desafiando el frío nocturno por temor a nuevas réplicas.
El Presidente añadió que espera que en “10 días” la situación tienda a normalizarse.
