- Por su amor y dedicación a adolescentes huérfanos
CORRESPONSAL/GUATEMALA
La nicaragüense Matilde Beatriz Delgado Zepeda lleva tan sólo un año trabajando en la Aldea Infantil Rudolf Walther, en Quetzaltenango, Guatemala, y la directiva de madres reconoció su trabajo y dedicación en el cuido de adolescentes al nombrarla “madre ejemplar”.
Mirna Sac, directora de la junta directiva de madres de la Aldea, señaló que “ser mamá es una de las tareas más difíciles en la vida. Matilde Delgado desde hace un año entró a trabajar en la Aldea donde ha sobresalido con su labor en este hogar que educa a menores de escasos recursos”.
La directora describió a Delgado como una excelente persona, responsable, entregada de lleno a su trabajo y llena de amor para dar.
Sac explicó que al ver la dedicación y esmero de Matilde han dejado bajo su atención a dos adolescentes que ameritan cuidados exclusivos que no cualquiera quiere y puede hacer.
Matilde está dispuesta a brindarles amor y cuido a estos jóvenes, agregó.
Delgado sólo tiene a su cargo a ocho jóvenes, no diez como el resto de madres, pero los que atiende son casos especiales.
LLEGÓ POR EMPLEO
Matilde Delgado, originaria de Diriamba, Nicaragua, llegó a Guatemala como muchos nicaragüenses, en busca de empleo, y después de tocar muchas puertas una amiga le avisó que había salido un anuncio en el periódico que necesitaban una madre en una Aldea donde cuidaban niños. Ahí le dieron la oportunidad de trabajar como mamá.
Paradójicamente esta nica dejó a su único hijo al cuido de su hermano en Matagalpa, para trabajar como “mamá” de otros en Guatemala y garantizar un mejor futuro a su vástago.
Esta madre nica dice que alberga varios sueños, pero su prioridad es recoger dinero para comprarle una casita a su niño de apenas 10 años y volver a Nicaragua para estar con él.
Otro de sus sueños es poder graduar a estos jóvenes que ahora están a su cargo.
Estos muchachos se gradúan a los 18 años de edad, cuando tienen que dejar la Aldea ubicada en la ciudad de Quetzaltenango, al occidente del país, para irse a un centro laboral donde escogerán una carrera técnica o universitaria.
Delgado dice estar satisfecha con este trabajo. “Para mí ser madre de estos niños es una experiencia maravillosa, poderles brindar amor y comprensión”, expresó con alegría visible en su rostro.
Según Werner Otoniel Monzón Alvarado, director de la Aldea, “aquí se alberga a más de 70 niños y adolescentes, donde se les provee de cuidados maternales y educación”.
En la Aldea ellos viven juntos con hasta diez “hermanos” y una “mamá”, en una casa propia. Aparte de un hogar, cuidado y cariño, ellos reciben formación escolar y profesional.