El Gobierno restó importancia ayer a un incidente registrado el viernes en el Pacífico, en el que una patrullera salvadoreña intentó impedir el paso a una fragata con soldados de Honduras que iban a Panamá.
“El caso no pasó a más”, dijo ayer en rueda de prensa el Ministro de Defensa de Honduras, Arístides Mejía. El hecho afectó a la fragata que se dirigía a Panamá con 12 soldados, para participar en un ejercicio antiterrorista auspiciado por Estados Unidos.
“Los jefes militares de El Salvador y Honduras sostuvieron después un diálogo… y ratificaron que no se trató de ningún acto de provocación, sino de una situación normal de dos embarcaciones que se encontraron en alta mar”, dijo Mejía.
“Nuestra fragata estaba en aguas donde perfectamente puede navegar cualquier embarcación de las tres naciones vecinas”, dijo el ministro.
“Dimos la orden (a la fragata hondureña) de salir hacia Panamá por el Pacífico, cuyas aguas las comparten El Salvador, Nicaragua y Honduras”, añadió.
Mejía sostuvo que “Honduras ratifica su derecho inalienable en el Pacífico. Por eso, en ningún momento hemos dado explicaciones del asunto a El Salvador”.
Según el funcionario, una patrullera salvadoreña persiguió brevemente a la fragata hondureña en el Pacífico. Usando megáfonos, los militares salvadoreños indicaron repetidamente a los hondureños que se detuviesen, lo que no ocurrió.