- Entre los republicanos y los demócratas
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El Presidente estadounidense, George W. Bush, y sus adversarios demócratas del Congreso volverán a enfrentarse esta semana en una batalla en torno a la estrategia de Estados Unidos en Irak.
La reanudación de las sesiones parlamentarias en Estados Unidos estará marcada por la preparación del terreno para un muy esperado informe sobre la situación en Irak que la Casa Blanca debe presentar antes del próximo 15 de septiembre.
El general David Petraeus, comandante de las fuerzas estadounidenses en Irak, y el embajador en Bagdad, Ryan Crocker, también deberán rendir cuentas de la situación en Irak ante el Congreso durante unas audiencias públicas en la semana del 9 de septiembre.
Lo que está en juego es la estrategia del mandatario de enviar unos 26, 000 soldados suplementarios a Irak, tras cuatro años de una guerra impopular, que provocó la muerte a más de 3,700 soldados norteamericanos y decenas de miles de civiles iraquíes.
El presidente Bush espera continuar con esta estrategia de refuerzos, que según él permitió reducir la violencia en Irak, pero los demócratas intentarían nuevamente obligarlo a traer de regreso a la mayoría de las tropas de combate antes de mayo de 2008.
“Nuestros soldados constatan los avances en el terreno”, declaró el martes pasado Bush, quien agregó dirigiéndose a los demócratas: “¿Vuestros legisladores en Washington quieren quitarle apoyo a nuestros (soldados) en el momento en que están cambiando la dinámica en Irak?”.
Los republicanos lanzaron una intensa ofensiva mediática, con avisos publicitarios e intervenciones de altos dirigentes y expertos.
Un ex asesor del presidente Michael Gerson hizo referencia la semana pasada en el periódico Washington Post a una “época de esperanza en Irak”.
“Hace unos meses, la sabiduría compartida consideraba que Irak se encontraba en plena guerra civil. Ya no es posible hacer esta afirmación”, escribió.
LAS CRÍTICAS
No obstante los demócratas, incluyendo a los candidatos a la presidencia, han concordado en que a pesar de que la violencia es más baja, la calma es sólo temporal y que el país se encuentra en guerra civil.
A pesar de que controlan el Congreso por una mayoría escasa, los demócratas han fracasado en varias ocasiones a la hora de obligar a la administración a fijar un calendario de retiro de las tropas.
Sin embargo se proponen combatir al gobierno de Bush con sus propios argumentos, recordándole que la razón de ser de los refuerzos era promover reformas políticas.
“La finalidad de los refuerzos era darle tiempo al gobierno, aire para interactuar y consolidarse”, declaró el legislador demócrata Michael Arcuri.
“Eso no se produjo”, dijo.
