- A tres kilómetros de Santa Rosa del Peñón se encuentra El Charco, un caserío de unas 60 casas donde no hay agua potable, ni caminos. Una zona seca donde campea el desempleo, pero sus habitantes no mueren de hambre porque los hombres del lugar han emigrado para sostener a sus familias. Según cálculos de una remesadora del municipio, el sitio es uno de los que más reciben remesas de Costa Rica
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Gloria Urrutia, de 24 años, al igual que la mayoría de las mujeres de la comunidad El Charco, Santa Rosa del Peñón, en León, se han convertido en la jefa de familia, ante la ausencia de su marido Sergio Manuel Rico, que ha tenido que emigrar por la falta de empleo.
Ellas se han hecho cargo de las casas y de ciertas labores del campo, como cultivar huertos, pero hablan más de Costa Rica, las remesas y el regreso de sus esposos, que de las novelas de temporada que disfrutan a diario y en diferentes horarios en los televisores de sus hogares donde ahora también tienen refrigeradoras.
En este poblado del municipio Santa Rosa del Peñón, no hay agua potable, tampoco caminos ni empleo, nadie trabaja, los hombres se han ido y las mujeres se han quedado criando a los hijos, con la esperanza de también emigrar unas y otras de echar raíces en casas más cómodas y mejor equipadas que los ranchos de paja y ripios de épocas ya idas.
En el lugar, semanal o quincenalmente circulan los dólares, son las remesas que han enviado los hombres para mantener a sus familias.
“Ellos van y vienen porque aquí no hay empleo, no hay nada que hacer. Cada vez que se van llevan un propósito, está vez mi marido se fue para terminar de construir nuestra casa, para que yo esté tranquila con mis niñas en mi propia casa”, dice.
Urrutia cuenta que de su familia no sólo ha emigrado a Costa Rica su esposo, sino también su papá y su cuñado. “Todos se han ido a trabajar en una fábrica de jugos de mango. No sé muy bien dónde, porque no nos han dicho, pero sí semanalmente nos envían dinero”.
En esa comunidad también habita Julia Aguirre, de 70 años. Dice que su esposo poco trabaja en el campo y que su hijo Juan Tomás los ayuda con cien dólares mensuales que manda desde California, donde trabaja de manera ilegal. “Últimamente no sé si compuso su situación allá, nos mandó a pedir su partida de nacimiento, pero no sé nada más. Él se tuvo que ir porque aquí no hay trabajo”.
MIGRACIÓN RURAL y temporal
Un reciente censo realizado en Santa Rosa del Peñón, a cargo de la Red Nicaragüense de la Sociedad Civil para las Migraciones y financiado por la Cooperación Española, indica que en este municipio leonés la migración es principalmente masculina y de la zona rural más que de la urbana.
“En este sitio la mayoría de los migrantes son hombres que se han dedicado a las labores de la agricultura y que por falta de empleo se ven obligados a ofrecer su mano de obra no especializada”, señala Martha Cranshaw, directora de la Red Nicaragüense de la Sociedad Civil para las Migraciones.
Según Cranshaw, el censo realizado en mayo de 2007 indica que la gente de Santa Rosa del Peñón vive de las remesas y del autoconsumo de frijol, maíz y sorgo.
El censo también sacó a luz que el 78 por ciento de los emigrantes salieron entre abril del 2006 y abril del 2007, el 13 por ciento salió del país entre el 2002 y el 2005, el seis por ciento entre el 2002 y el 2001, y sólo un tres por ciento salió entre 1995 y 1999.
“Es decir que de cada 10 emigrantes, ocho han salido entre el 2006 y el 2007 por la falta de empleo”, asegura la directora de la red y coordinadora del censo.
Para la directora de la red, Santa Rosa del Peñón es uno de los pueblos de Nicaragua que posee una migración creciente de trabajadores y que en su mayoría tienen como destino principal Costa Rica. Pero además, este municipio con extrema pobreza y de zona seca se ha convertido en un municipio con una de las más altas tasas de migración.
Señaló que el recién realizado censo ha arrojado que este municipio cuenta con una población total, que incluye a los migrantes, de 8 mil 290 personas, de las cuales 4 mil 633 son mayores de 15 años, el resto son niños.
También señala que de las personas adultas, unas 2,948 tienen dos años de estar desempleadas.
“Estas personas que llevan dos años de no tener un trabajo también se convierten en un potencial creciente de emigración de trabajadores a Costa Rica”, señala Cranshaw.
Según la directora de la Red Nicaragüense de la Sociedad Civil para las Migraciones, este municipio tiene una de las más altas tasas de emigración. “Es difícil saber si es el municipio con la más alta tasa, pero en relación con su población total es muy alta”.
Y es que el censo realizado por ese organismo registra que ahí hay una población migrante adulta de 878 personas, en su mayoría hombres.
“Hay un factor importante que se debe señalar y es que la mayoría de los migrantes son temporales y salen del país en los meses de octubre a febrero, por lo que el resto del tiempo ellos pasan en sus lugares de origen”, dijo.
se cargan baterías de celulares
En la pulpería de El Charco no sólo se venden meneítos, gaseosas y caramelos, sino también se presta el servicio de cargar baterías de celulares, por el que se pagan cinco córdobas. En ese mismo lugar también se pueden adquirir las tarjetas con tiempo- aire.
Los clientes de este servicio son los habitantes de otras comunidades aledañas donde la energía eléctrica aún no llega.
Y es que tan sólo hace cuatro años llegó la luz eléctrica a El Charco, y hace dos los celulares, que se han convertido en el medio de acercamiento con sus familiares en Costa Rica.
“Aquí todos tenemos celulares y como también tenemos luz eléctrica podemos mantener la batería cargada, pero hay gente de comunidades de más adentro que no tiene luz y necesitan tener sus pilas cargadas por cualquier llamada y vienen a la comunidad buscando ese servicio”, comentó Isabel Urrutia, de 18 años y habitante de El Charco.
LAS REMESAS se vaN a LAs ZONAs rurales
Según el censo elaborado por la red de migrantes, la mayoría de los remesas son de cantidades pequeñas, pero de frecuencia constante.
“Este estudio dejó en claro dos cosas: que la mayor cantidad de remesas que se envía desde Costa Rica y en menor grado de otros países como Estados Unidos y El Salvador, son dirigidas a las zonas rurales, y que la mayoría de los montos sonde pequeñas cantidades pero de mayor frecuencia.
Según el censo, el 39 por ciento de los envíos son menores de 50 dólares, un 24 por ciento son entre 51 y 92 dólares.
Y sólo un 18 por ciento de los envíos son de entre 100 y 150; el 8 por ciento de los envíos son entre 150 y 200 dólares, el resto son de cantidades mayores.
“El censo también nos permitió conocer que el 70 por ciento de los emigrantes hacen envíos constantes a sus familiares”, dijo la directora del censo.
Otro dato es que el 72 por ciento de los envíos son para las zonas rurales y sólo un 28 por ciento se queda en la zona urbana de Santa Rosa del Peñón.
CARECEN DE SALUD Y EDUCACIÓN
El censo permitió conocer que un 24 por ciento de las remesas que recibe Santa Rosa del Peñón son utilizadas para la salud y la educación de los pobladores. “Eso manifiesta abiertamente un déficit de parte del Estado en estos servicios. Aunque la mayoría de las remesas es utilizada para el autoconsumo de las familias de los emigrantes”, señaló Cranshaw.
