- Aún fuera del hogar siguen cargando con las responsabilidades económicas y afectivas
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CORRESPONSAL / COSTA RICA
Al llegar a Costa Rica las mujeres inmigrantes nicaragüenses tienen que enfrentar grandes desafíos —por su condición de género—, que hacen más difícil su estadía en el país y sobre todo su inserción como persona en la sociedad costarricense.
Esta conclusión se desprende de la tesis doctoral de Adilia Solís Reyes, Con la historia pegada en la piel, la experiencia migratoria de las mujeres nicaragüenses en Costa Rica, estudio con el que concluyó el Doctorado Latinoamericano de Educación de la Universidad de Costa Rica.
En su estudio, Solís Reyes, quien además dirige el Centro de Derechos Sociales de la Persona Migrante (Cenderos), explica que aún estando fuera de su hogar las nicaragüenses siguen cargando con la responsabilidad económica y afectiva de sus familias.
“Se sigue con la responsabilidad económica y afectiva de sostener a las familias y se apoyan para eso con otras mujeres de la familia: las abuelas, las hermanas, la hija mayor”, explicó Solís Reyes.
En su tesis, Solís Reyes parte de un estudio cualitativo y cuantitativo realizado entre los años 2004 y 2006, en el que se entrevistó mediante cuestionario a 370 mujeres.
Los datos arrojan que de cada 100 mujeres nicaragüenses que emigran 46 son jefas de hogar.
SON DISCRIMINADAS
Como parte de los desafíos que las nicaragüenses enfrentan, según la directora de Cenderos, es que en Costa Rica ellas son discriminadas por su nacionalidad y por razones de género, pues acceden casi siempre a trabajos de servicio doméstico.
Aunque hayan realizado estudios en Nicaragua, en Costa Rica no siempre se los reconocen y la principal alternativa ha sido limpiar casas, cuidar niños o cocinar.
Para muestra, algunas cifras: el 54.5 por ciento de las mujeres nicaragüenses son empleadas domésticas, el 5.8 por ciento está desempleada y el 29 por ciento realiza actividades domésticas no remuneradas, según el estudio.
De las que tienen un trabajo fijo remunerado, sólo el 27 por ciento tiene Seguro Social.
SIN DERECHOS
Otro problema de las mujeres inmigrantes, además de que no se les respeta sus derechos, es que cerca del 56 por ciento de ellas no cuenta con cédula de residencia y un 33 por ciento no tiene permisos laborales ni contrato con sus patrones.
“Lo más grave y paradójico de todo es que de entre las que no tienen permisos de residencia, un 34 por ciento ya ha reunificado su familia y viven con todos sus hijos en Costa Rica”, explicó Solís Reyes, quien señaló que la legislación migratoria aún no reconoce claramente este elemento que podría servir para regularizar su condición.
Las mujeres nicaragüenses tampoco son reconocidas por su fuerza laboral, tienen problemas para acceder a servicios de salud reproductiva y jóvenes y adultas sufren violencia intrafamiliar.
También enfrentan problemas por ser madres en Nicaragua y Costa Rica, y tienen que vivir la maternidad en ambos lados de las fronteras.
