LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

(LA PRENSA/FOTOS/M. LORÍO)

“No se puede andar en la vida sin pretender ser el mejor”

Uno de los peloteros más veloces de la década de los noventa se ha convertido en uno de los mánagers de más rápido crecimiento en la pelota nicaragüense. Como pelotero, Sandy Moreno tiene la marca nacional en estafas y registra nueve títulos. Como mánager acumula tres campeonatos, y aquí nos cuenta su fórmula Sandy Moreno,Mánager […]

  • Uno de los peloteros más veloces de la década de los noventa se ha convertido en uno de los mánagers de más rápido crecimiento en la pelota nicaragüense. Como pelotero, Sandy Moreno tiene la marca nacional en estafas y registra nueve títulos. Como mánager acumula tres campeonatos, y aquí nos cuenta su fórmula

Sandy Moreno,Mánager del Bóer-American College

Alberto Antonio Rayo Ruiz

La madre le visitó, con lágrimas en sus ojos. No eran de tristeza. Al contrario, eran de agradecimiento. Su hijo, un pelotero juvenil, decidió dejar de consumir drogas.

Por supuesto, la decisión la tomó el muchacho. Nadie lo obligó. Sin embargo, había confesado a su mamá que le motivaron las enseñanzas que recibía durante los entrenamientos que conducía Sandy Moreno.

La madre, tras atender a la revelación de su hijo, decidió visitar a Moreno, como gesto de agradecimiento. Y no se contuvo, las lágrimas demostraron su más sincera gratitud.

“Independientemente de los campeonatos, hay una labor muy importante que se está haciendo, porque no solamente estamos formando peloteros, sino también personas integrales”, declara Moreno.

“El campeonato que más disfrutaré será cuando estén los primeros peloteros graduados de la universidad”, añade.

Sandy Moreno cuenta que su carrera como mánager comenzó por casualidad, o mejor dicho, por una insistencia de su amigo y compañero por años en los Indios del Bóer, Nemesio Porras.

Esa confianza que depositó Porras en Moreno ha producido tres títulos del Bóer-American College, el equipo que participa en el Torneo Juvenil Mayor que promueve la Liga Nicaragüense de Beisbol Profesional.

La novena parece no encontrar rivales que les amenacen. Al menos, en tres años no los han tenido.

¿Cuál ha sido la fórmula del Bóer-American College?

La fórmula ha sido el trabajo en equipo, los valores que hemos inculcado y la disciplina. Esa ha sido nuestra estrategia. No ha sido casualidad.

El talento que tenés en ese equipo ha sido importante

Por supuesto. Muchos de esos muchachos jugarán posiblemente en la Primera División, otros serán firmados por organizaciones de Grandes Ligas. Pero, te repito, nuestro éxito ha sido la responsabilidad, el trabajo en equipo y la disciplina.

Sos un mánager relativamente joven ¿cuál ha sido tu escuela?

La verdad no quiero alabarme. Simplemente veo Grandes Ligas. Esa es mi escuela. Me gusta ver dirigir a Tony La Russa, Bobby Cox, Joe Torre, Terry Francona e incluso a Ozzie Guillén, que tiene un estilo distinto, más latino. Mi esposa a veces dice ‘Sandy es loco’, porque estoy con un cuaderno, anotando y analizando las jugadas que se van dando. He dicho que si uno quiere salir adelante hay que fijarse en lo mejor.

¿Cuál mánager en particular te gusta?

Me gusta mucho el estilo de Ozzie Guillén, mucho más latino. Especialmente por la relación que tiene con los peloteros. Es lo que analizo. No es que quiera ser como él, pero sí lo admiro. También me gusta Terry Francona.

Como pelotero te has caracterizado por tu “chispa” en el campo ¿Eso lo transmitís como mánager?

La verdad es que son dos etapas distintas. Jugando, la característica mía era ser un pelotero agresivo, alegre, siempre motivando. Como mánager no podés hacer las mismas cosas, porque tenés que concentrarte mucho más.

¿Y cómo es tu estilo?

El mío es agresivo. Me gusta el beisbol rápido, tocar bolas, robar bases. Ese es mi estilo, siempre respetando al contrario, pero sin tenerle miedo. Incluso, si vamos ganando no hacer mofa a los rivales, algo que hacía yo cuando era pelotero. Ahora, como mánager, me doy cuenta que como jugador hice muchas cosas incorrectas.

¿Y qué hacías como pelotero que ahora como mánager concluís que estabas equivocado?

Son muchas cosas. Los mánagers nos decían: “el día que ustedes estén de este lado se van a dar cuenta de las cosas”. Y yo decía: “ser mánager es la cosa más fácil”. Pero no es así. Por ejemplo, como jugador llegaba tarde a los partidos, pudiendo llegar temprano. Y eso a cualquier mánager molesta. Ahora, a mis muchachos les exijo que sean puntuales, y no sé qué dirán ellos ahora de nuestro trabajo. De cualquier manera, los comprendería.

¿Cómo creés que te ven?

Bromeamos cuando tenemos que bromear, pero trabajamos cuando tenemos que trabajar. Creo que no me ven como a la persona que tienen que obedecer, sino a un amigo que respetan. Dentro del equipo hay muchachos que me cuentan sus problemas personales. Incluso, hay algunos que me han visto como un familiar. No voy a decir como un padre, pero sí como una persona especial. Y eso ha sido una motivación para mí.

De ese acercamiento que has tenido con los peloteros ¿qué experiencia en especial recordás?

Hay varias experiencias. Hay una muy bonita que me empujó un poco y me ha ayudado en mi formación como mánager. En una ocasión una madre de un pelotero me visitó. Estaba llorando. Me dijo que agradecía lo que nosotros estábamos haciendo, porque gracias a eso su hijo ya no estaba en drogas. El muchacho le contó a su mamá la confianza que tenía conmigo y los técnicos, y los consejos que nosotros les dábamos a diario en el equipo. Y eso le ayudó a dejar las drogas. Eso para nosotros es súper importante. Ya el objetivo nuestro trascendió lo deportivo, llega hasta la familia.

De alguna manera sos testigo de la formación de un joven

Sí, eso nos da una señal de que estamos formando a gente responsable, y que el día de mañana podrán aplicarlo en otras circunstancias de la vida. Nos toca mucho.

¿Eso ha sido lo mejor?

No. Hasta el momento… todo. Independientemente de los campeonatos, hay una labor muy importante que se está haciendo, porque no solamente estamos formando peloteros, sino también profesionales. El campeonato que más disfrutaré será cuando estén los primeros peloteros graduados de la universidad.

¿Cuándo comenzaste tu carrera, imaginaste terminar como mánager?

Esto de ser mánager lo atribuyo a la casualidad. Un día Nemesio Porras me dijo: “Vos vas a ser el mánager en la Copa Nicaragua”. Le dije que no. “No, no. No me gusta. Te metés a problemas con los peloteros y otras cosas”. Pero no. Fijate que me gustó. He asumido el reto con bastante responsabilidad.

¿No te gustaba la idea de dirigir?

“No, no. No quiero dirigir. Eso no es lo mío. Dirigir un equipo donde estaban Norman Cardoze, Henry Roa, Sandor Guido, Bayardo Dávila, no era posible”, le dije a Nemesio cuando me propuso la idea. “Esa gente juega conmigo y no me van a respetar”, le argumentaba a Nemesio. Recuerdo que era para dirigir al equipo en la Copa Nicaragua.

No te veías en ese puesto

No me veía en ese puesto. Ahora me gusta, y en la parte donde estoy, porque es una etapa donde estamos construyendo. Es una etapa donde aprendemos juntos. Me gustaría ver a esos muchachos crecer como profesionales.

¿Cómo fue ese primer día, con Cardoze, Roa y Guido bajo tu dirección?

El primer día estaba más nervioso que cuando iba a batear en mi primer turno. Me sentía bastante nervioso. No tenía palabras. No sabía cómo empezar. Y a eso agregale que estaban molestando. Ya te imaginarás a Norman (Cardoze), pero luego me dijo que contara con él. Y al final, ya ves los resultados. Todos nos tratamos con respeto.

¿Qué aspirás como mánager?

Como te dije, comencé por casualidad. Nemesio (Porras) me descubrió, como buen scout. Y después que me gustó la experiencia. Tengo un sueño, es llegar a ser mánager en las Grandes Ligas. Ese es mi sueño. Nunca pude ser pelotero (de Grandes Ligas), ni firmado, pero quiero estar arriba como mánager. Si me preguntás si aspiro a dirigir en la Primera División o la Liga Profesional, creo que llegará a su tiempo. Pero aspiro a más. Y eso sí, yo quiero ser el mejor. Si voy a tener la oportunidad de dedicarme toda mi vida a esto, será para ser el mejor. En la vida no se puede andar, sin siquiera pretender ser el mejor. No digo que lo voy a lograr. Quizás no. Pero no va a ser por falta de esfuerzo, sino por cosas de Dios.

¿Cómo te gustan más los títulos, como peloteros o como mánager?

He ganado nueve títulos como jugador. Cuatro con los Dantos, cuatro con el Bóer y uno de refuerzo con el Matagalpa. Y como mánager he ganado tres títulos. Y te digo que los he disfrutado por igual. Son experiencias distintas, pero los he disfrutado por igual. Los de pelotero son quizás más personales, porque de alguna manera te involucrás más en la victoria, pero los de mánager te hacen sentir un orgullo muy grande, porque sentís que dirigiste, junto a otras personas, al éxito. Sin embargo, los he disfrutado tanto de las dos formas.

Pegando un hit y robando una base

Sandy Oswaldo Moreno Alvarado cumplirá 40 años el próximo 16 de octubre. Es padre de tres varones (José Ariel, Sandy Josué y Alexander Samuel).

Tiene 12 años de matrimonio con María José Enríquez Guido.

Juega a la pelota desde hace casi 20 años, comenzando con los Dantos, con quienes conquistó cuatro títulos. Ahí se desempeñó en la posición de campo corto.

Posteriormente, pasó a los Indios del Bóer, y repitió cuatro títulos. No era más short stop. Su nueva posición era en el jardín central.

En una brillante época de la tribu, Moreno compartió con Ramón Padilla en el derecho y Freddy García en el izquierdo. Eran los jardines de la Selección Nacional de entonces.

Obtuvo un título más como refuerzo del Matagalpa.

Desde hace cinco años se desempeña como mánager del Bóer-American College, en la Liga Juvenil de la LNBP.

Mayor “estafador”

Moreno tiene la marca nacional de robos, tanto en temporada regular como en series finales.

En la campaña de 1990, con los Dantos, estafó 59 bases, un récord hasta ahora difícil de concebir que lo superen.

En la Serie Final de 1991, y siempre con los Dantos, Moreno robó siete bases.

Desde entonces se consagró como el principal “estafador” nacional de la década de los noventa.

Ahora, sus habilidades han disminuido. Sin embargo, el año pasado ayudó a los Indios del Bóer a coronarse en la Liga Profesional.

De acuerdo al mismo Moreno, este año será inscrito en el Bóer. Jugará su última temporada.

¿Has pensado en el retiro como pelotero?

Bayardo Arce (presidente del Bóer) me comentó que me iban a inscribir en el Bóer y posteriormente me iban a hacer el retiro oficial. Después me van a dejar como coach de tercera base, para irme fogueando.

¿Pensás que a corto plazo podés ser el mánager del Bóer en la Liga Profesional?

Sí, claro. Pero no me quedo ahí. Creo que sería una muy buena experiencia dirigir el Bóer. Sin embargo, ahorita quiero aprender del nuevo mánager que vamos a tener (Lourdes Gourriel). Él es un señor de mucha trayectoria y con un currículum impresionante. Quiero ir con calma. Aprendiendo y aprendiendo.

¿Cómo te gustaría retirarte?

Conectando un hit y robando una base. Sería lo ideal. Una de mis características era correr, y así me quiero despedir. Ya no corro como antes, ni pego hit como antes. Estoy más gordo y la vista no es igual, pero así me quiero despedir.

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