LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Europeas

Un informe revela que las estadounidenses no soportan los pliegues en la piel Las mujeres europeas son más tolerantes con las arrugas en el rostro que las estadounidenses, o eso es lo que se desprende de un estudio sobre hábitos en los cuidados de la belleza, realizado en seis países y presentado ahora en Nueva […]

  • Un informe revela que las estadounidenses no soportan los pliegues en la piel

Las mujeres europeas son más tolerantes con las arrugas en el rostro que las estadounidenses, o eso es lo que se desprende de un estudio sobre hábitos en los cuidados de la belleza, realizado en seis países y presentado ahora en Nueva York.

Bajo el nombre Primer estudio antropológico y estético sobre cuidados de la belleza, la compañía de productos de cosmética Allergan presentó un informe que revela las diferencias culturales que existen a la hora de encarar el cuidado personal entre los habitantes de EE.UU., Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y España, y donde la visión de la arruga aparece como la principal disparidad.

Más de la mitad de las participantes norteamericanas en el estudio reconoce que no tolera las arrugas en la cara y que, si pudiera, las haría desaparecer de inmediato.

Esa es una cifra que supera en varios puntos a las encuestadas europeas, que se muestran a favor de no deshacerse de todas.

“En Europa la mayoría de mujeres quieren parecer naturales y no artificiales, algo más relacionado, por desgracia, con el estilo americano”, explicó ayer a EFE, Wendy Lewis, experta neoyorquina en imagen, considerada por muchos como una “gurú” de la cirugía cosmética y el cuidado de la piel, y que ha participado en el análisis de los resultados del estudio.

Para Lewis, “el estudio deja claro que la tolerancia hacia las arrugas en Europa es mucho mayor que en EE.UU., ya que la diferencia es que una francesa no querría jamás asemejarse a las cantantes Cher o Dolly Parton”.

“Además, las mujeres europeas se empiezan a preocupar más tarde por las arrugas que las estadounidenses, especialmente aquellas que viven en zonas como Los Ángeles o Nueva York, donde está la industria de la imagen”, sostuvo Lewis.

Comparando las opiniones entre más de 7,000 mujeres de los seis países, el estudio muestra como resultado global que ocho de cada diez reconocen tener arrugas en la cara, pero que tan sólo un cuarenta por ciento de las encuestadas querría deshacerse de todos los pliegues en la piel.

Estos resultados harían pensar a cualquiera que se acerca el final de la batalla contra las arrugas, pero el estudio muestra como elemento más destacado el aumento del 400 por ciento a escala mundial en el uso de cosméticos inyectables como el botox. “No creo que jamás demos por acabada la lucha contra las arrugas. Las mujeres ahora no quieren deshacerse de todas, pero sí tener las menos posibles”, aseguró Lewis, para quien “la mayoría de las mujeres entre los 40 y 50 años no quieren aparentar 25 años”.

El estudio desvela que las mujeres desean someterse a tratamientos antiarrugas “no para presentar un aspecto completamente diferente, sino para sentir que su piel está fresca y rejuvenecida y sentirse bien para su edad”, según asegura la experta, quien señaló que eso es lo que consigue el botox.

“El uso del botox ha aumentado tanto porque ahora se prefiere evitar la cirugía, por el riesgo, el tiempo y el dinero que supone”, explicó Lewis.

El mayor gasto en productos cosméticos de todos los encuestados lo concentran las italianas y las españolas, quienes consumen al mes un promedio de 70.68 y 63.5 dólares respectivamente en cuidados de la belleza, contrastando con los apenas 40 dólares que invierten las norteamericanas.

El estudio también desvela el gusto por el cuidado de la piel y la belleza que demuestra en los últimos años el hombre, que no escapa de la moda del botox y que, según los datos mostrados, no tendría problema alguno en reconocer que utiliza inyectables.

Entre junio y julio de 2006, participaron un total de 10,647 personas (3,616 hombres y 7,031 mujeres) en el estudio.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: