- Viajan a Bogotá a especializarse
corresponsal/colombia
En los últimos años Colombia, especialmente su capital, Bogotá, se ha cruzado en el destino de varios odontólogos nicaragüenses. En lugar de mirar hacia el norte, México, como ha sido la tradición, escogen este país del sur para especializarse.
Ejemplo de eso son Leslia Sánchez, Mauricio Romero, Bosco Mayorga y José Abraham González, todos odontólogos graduados de la UNAN (Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua) León, quienes escogieron la capital colombiana para continuar sus estudios.
Sánchez, de 25 años y originaria de León, salió de la universidad en el 2004 de la carrera de Odontología. Quería estudiar fuera del país, así que viajó a Costa Rica, donde estudió algunos meses. Sin embargo, desde febrero de este año apuntó su nariz más al sur y viajó hasta Bogotá, donde actualmente cursa una especialización en rehabilitación oral en la Pontificia Universidad Javeriana.
Para decidirse por Colombia fueron clave para Sánchez las referencias que de esa alma máter jesuita le dieron otros colegas nicaragüenses.
Similar es la experiencia de Mauricio Romero, colega y novio de Sánchez, quien se convirtió en odontólogo en el 2001, y prestó sus primeros servicios en la universidad de León.
Romero cuenta que revisó el programa de la Pontificia Universidad Javeriana, y le gustó el contenido de la especialidad de pediatría para niños (odontopediatría).
Pero lo convencieron más las referencias de José Abraham, odontólogo de Matagalpa, que lleva tres semestres ya en la especialidad de odontopediatría.
Bosco Mayorga, originario de Managua, también es parte del grupo de odontólogos nicaragüenses que ahora cursan estudios en Bogotá. Mayorga, dice que antes de ellos habían venido por lo menos cinco colegas más a especializarse.
“La calidad de la especialización es excelente”, dice Mayorga, quien acaba de concluir el tercer semestre de periodoncia, especialidad que se encarga de implantes y cirugías bucales.
De los cuatro odontólogos el único becado es Mauricio Romero, quien recibe apoyo de la fundación Nimehuatzin para sus aranceles y su sostén en la capital colombiana. El resto de los odontólogos se costea su estadía y la universidad. Mayorga, quien antes de viajar trabajaba en el Hospital Militar, dice que la intención es llegar a poner su propio consultorio. Lo mismo dice Sánchez.
Mayorga, el más adelantado en el postgrado, cuenta que le ha ido muy bien en las clínicas con los pacientes que le ha tocado atender en la universidad. “Las personas se han encariñado mucho conmigo”, dice Mayorga, quien valora que la maestría va mucho más allá de las aulas de clases. “Para mí el postgrado es integral, porque es también lo que uno aprende de esta cultura”, explica.
En su caso, ha viajado por pueblos cercanos y ha estado en Cartagena, el Caribe colombiano. Dice que ha conocido una Colombia muy distinta de cómo la pintan en el exterior.
Para estos nicas lo más difícil de su estadía ha sido la comida, extrañan la sazón de sus casas. Todos sin excepción dicen que al principio les pegó el frío, la temperatura en Bogotá oscila entre los 12 y 20 grados, aunque hay madrugadas de este año en las que ha bajado hasta cero y ha subido a 30 grados.