- Sin dinero en los bolsillos, dos nicas le dan la vuelta entera a ese país
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ESPECIAL PARA LA PRENSA
Dos jóvenes nicaragüenses han optado por una manera distinta de conocer el mundo.
Sin un solo centavo en el bolsillo, Flor de María Tórrez y Jorge Rafael Delgado han pasado las últimas dos semanas en las autopistas de Dinamarca, pidiendo “ride” y un lugar donde dormir a los conductores que de alguna manera lograron detener.
“Hace un par de días estuve en la autopista por la ciudad de Fredericia, junto a unos compañeros. Hicimos toda clase de tonterías para hacer que los conductores se detuvieran. Bailamos, saltamos y gritamos, era divertido, pero nadie paró para ofrecernos ‘ride’”, relató desde Dinamarca Jorge Rafael Delgado, de 21 años.
“Sin embargo, en otras ocasiones se nos ha hecho muy fácil y rápidamente hemos logrado un aventón. En realidad siento que me he vuelto bastante profesional en eso de pedir ‘ride’”, añadió.
JÓVENES DE TODO EL MUNDO
Junto a otros 16 jóvenes de todo el mundo, Delgado participa en un programa de intercambio cultural, facilitado por la Asociación Danesa para la Cooperación Internacional, que apoya procesos de desarrollo en Nicaragua desde 1992.
Según la filosofía de la organización, el entendimiento cultural es fundamental para cualquier cooperación entre distintos pueblos y por lo tanto ha invitado a los jóvenes “embajadores” a visitar el país escandinavo.
SÓLO MOCHILA Y CELULAR
“Para mí este programa es una tremenda oportunidad de conocer otra gente e intercambiar puntos de vista sobre distintas culturas. Solamente así vamos a poder conocernos y entendernos, aunque somos diferentes. Así que el viaje es una oportunidad para mejorar la comunicación mundial y establecer nuevas amistades”, explicó Flor de María Tórrez, de 26 años.
Después de una introducción cultural, los 18 jóvenes participantes se han organizado en parejas y han partido por distintas rutas del país.
Lo único que pueden llevar consigo es un celular en caso de una emergencia, y sus mochilas. Cada día tienen que encontrar un nuevo lugar para dormir.
ESTUDIA EN LA UNAN
Los organizadores pretenden forzar a las familias danesas a abrir sus hogares y dialogar con los jóvenes.
“En la ciudad de Esbjerg nos hospedamos con una familia donde tenían que ir a trabajar muy de mañana. Nos dieron de comer y nos dejaron prepararnos unos sandwiches para el camino”, cuenta Jorge Rafael Delgado, quien en Nicaragua estudia Diplomacia y Ciencias Sociales en la Universidad Nacional Autónoma (UNAN).
“Luego se fueron a sus trabajos, dejándonos solos. Nos dejaron la llave de la casa, para que al dejar la casa pudiéramos enllavar. Eso jamás hubiera pasado en Nicaragua y para mí demuestra que los daneses confían mucho en otras personas”, contó.
FRíOS AL INICIO
Pero Jorge Rafael también ha tenido que enfrentar el rechazo cultural que existe en los países europeos.
“Al inicio es como si los daneses no confiaran en los extranjeros. Seguramente tienen sus razones de guardar un poco de distancia y he hablado con algunos sobre el tema de la inmigración. Creo que eso es lo que provoca el distanciamiento, aunque me ha sorprendido un poco. Pensaba que los daneses estaban más abiertos hacia los extranjeros, pero no”, expresó Delgado.
“Como nicaragüense sé que hay mucha gente que sufre de problemas de discriminación en Costa Rica y en Estados Unidos, pero nunca me había puesto a pensar por qué. Ahora veo que posiblemente sea porque reciben tantos inmigrantes que la gente se asusta un poco y opta por guardar distancia”, reflexiona el joven nica.
Sin embargo, reconoce que los daneses rápidamente cambian su actitud cuando entran en un diálogo con los jóvenes viajeros y eso lo saben muy bien los organizadores.
“La idea de la Gira Global por Dinamarca es justamente esa. Queremos obligar a los daneses a dialogar con los extranjeros, hacerlos entender que las diferencias culturales no son tan grandes como piensan; que tenemos más cosas en común que diferencias”, aclaró Lisbeth Pedersen, directora regional para Centroamérica de la organización anfitriona.