En la agitada vida de San José, Costa Rica, es común encontrar nicaragüenses por doquier, en las calles, plazas y ocupando diferentes puestos de trabajo como vigilantes de supermercados, hoteles, comidas rápida u otros centros. Evidentemente están presentes en esta ciudad.
Byron Mendoza tiene siete años de vivir en la capital costarricense, es originario de Somotillo, Chinandega, y aunque anhela regresar a su tierra advierte que todavía no es el momento porque el panorama aún no es muy claro. “Además mis hijos se han criado en este país, y están acostumbrados a un estilo de vida determinado”, dice.
Mendoza llegó a Costa Rica en busca de trabajo, laboró durante años en la frontera de El Guasaule en Nicaragua como agente aduanero, pero después se quedó sin el trabajo y tuvo que emigrar junto a su esposa y sus dos hijos.
VIGILANCIA REPOSA EN NICAS
Aunque el inicio fue duro porque tenía que acostumbrarse al cambio del clima, las comidas y sobre todo ganarse la confianza de la gente para que le dieran un empleo.
Así que Mendoza empezó trabajando en un lavado de carros, y desde hace seis años trabaja como vigilante del residencial Alma Mater, donde rota cada doce horas, sus otros compañeros de trabajo también son nicaragüenses.
ZONA SEGURA
Regresar a Nicaragua no es un plan muy cercano para Mendoza, aunque sostiene que espera en un futuro volver e instalar un negocio, pero de momento seguirá en Costa Rica, donde percibe un salario hasta de 500 dólares mensuales.
Su esposa Jamileth Osaba trabaja como doméstica y alcanza un salario de 250 a 300 dólares, con ambos salarios ellos han logrado vivir en una zona segura de San José, contar con todos los servicios básicos y garantizar una buena educación para sus hijos de cuatro y diez años, además de enviar a sus familiares.
OTROS NICAS
Pedro Francisco Castellón, de Chinandega, y Tony Nelson Aburto, originario de Matagalpa, son dos nicaragüenses más que se han instalado en San José, Costa Rica.
Castellón tiene un año de haber llegado a ese país, mientras Aburto lleva 15 años, ambos trabajan para unos mexicanos en el área de comidas rápidas del centro comercial de San Pedro.
Aburto comenta que desde que llegó a ese país ha laborado con personas procedentes de México, él ya logró instalar un local de comida mexicana en Matagalpa que es atendido por su hermano.
Los tres nicaragüenses reconocen que algunos costarricenses sienten fobia por los nicas, pero se sienten satisfechos de haber encontrado centros de trabajo donde son bien tratados.
