El gobernador Eliot Spitzer firmó una autorización que, a partir del 2008, permitirá a los casi un millón de indocumentados que viven en Nueva York obtener licencias de conducir sin necesidad de demostrar su estatus migratorio o presentar un número de Seguro Social.
“Queremos que cada neoyorquino tenga una licencia de conducir”, manifestó Spitzer, en una rueda de prensa transmitida en vivo a través de la internet.
Explicó que comenzando el año entrante, el Departamento de Vehículos Motorizados del Estado aceptará pasaportes extranjeros y certificados de nacimiento de los inmigrantes, como prueba de identificación para las solicitudes de licencias de conducir.
La medida fue ampliamente aplaudida por grupos que defienden a los inmigrantes, pero duramente criticada por otros que opinan que pone en juego la seguridad del país.
Spitzer defendió la iniciativa, diciendo que “no se puede mantener en la sombra a un millón de personas que forman parte de nuestra sociedad. Si les negamos el acceso, estamos alentando el fraude de documentos como el Seguro Social”.
Explicó que la medida mejorará la seguridad en las calles y ayudará a bajar los costos de los seguros vehiculares”.