- “Quizá sería como Vladimir Guerrero, pero todavía mejor”, afirma Lee Sigman
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Un experto valora su talento
Desde República Dominicana
Lee Sigman era un espigado shortstop con manos de seda cuando Denis Martínez y Antonio Chévez aterrizaron en Miami para unirse al campamento de los Orioles de Baltimore en 1974.
“Aún recuerdo a Denis con esa sonrisa perenne en su cara. Chévez era más serio y se creyó que sería un mejor lanzador que Martínez”, señala Sigman, ahora un veterano scout de los Yanquis, radicado en México.
Y mientras Martínez y Chévez progresaron a través de las Ligas Menores, el bate no ayudó mucho a Sigman, quien tomó un ofrecimiento para dirigir y ya en 1978, estaba al frente del Stockton en la Liga de California.
El Stockton era la sucursal Clase A alta de los Cerveceros, justo a donde llegó David Green en 1979, tras ser firmado por Ray Pointevint el 24 de septiembre de 1978. A Lee se le iluminan los ojos cuando habla de David.
“Ha sido el mejor talento que he visto. Un jugador de cinco herramientas que debió llegar a ser un superestrella en las Grandes Ligas. En su época fue el prospecto mejor valorado en todo el beisbol”, sostiene Sigman.
Sigman recuerda a David a través de los datos con una exactitud que impresiona. Habla de sus averages y el resto de estadísticas con gran precisión. Y hasta conoce detalles de la vida personal del jardinero nacido en Managua.
“Llegamos a ser grandes amigos, al extremo que su novia, era hermana de mi novia, que luego a ser mi esposa. Así que cuando me nombraron manager de los Yaquis de Ciudad Obregón en 1980, me llevé a David conmigo”, dice Sigman.
Fue el año en el que Green capturó el título de bateo “con .321” —interviene Sigman— superando a una serie de veteranos y jugadores de Grandes Ligas que actuaban en el circuito azteca. Fue cuando se pensó que el límite para David era el cielo.
“Cuando David vino a Stockton tenía 18 años y comenzó lento, pero al final aceleró y cerró la temporada con .262, con 8 jonrones, 70 empujadas y 20 robos. Pero lo más impresionante es que comenzó directo en Clase A alta y respondió”, agrega Sigman.
MEJOR PROSPECTO QUE Barry BONDS
Sigman es ahora un hombre acostumbrado a elaborar reportes de scouteo a jugadores. Ha visto y firmado a muchos talentos, pero asegura que prospectos como Green no suelen aparecer todos los días. Son jugadores con una proyección inmensa.
“Escúchame lo que te voy a decir y no estoy exagerando, pero el reporte hecho a David, lo muestra, por ejemplo, como un jugador con más proyección que el que se hizo sobre Barry Bonds”, señala Sigman con firmeza en su voz.
—¿Tanto así? —le pregunto con cierto asombro.
“Sí, David podía batear con tacto y con poder, tenía velocidad para robar bases, y sus ventajas sobre Bonds era abismales a la defensa y en brazo. Recuerda que David era centerfielder por su cobertura y el cañón que tenía”, explica.
—Había escuchado que sería un Roberto Clemente, pero…
“Tampoco se exageró cuando se dijo eso. Green medía 6.3 pies y aún no llegaba a 200 libras, pero tenía poder y corría de una forma impresionante, con una gran zancada. Y como te digo, su brazo era autoritario. Muy respetado”, señala.
—¿Con qué jugador de la actualidad podría compararse lo que se esperaba de David?
—Quizá con Vladimir Guerrero, pero todavía mejor. Es que mira, Vladimir tiene todas las herramientas (poder, tacto, brazo, defensa y corring) pero David corría aún mejor. Lo que todos pensábamos es que sería un bateador de 30 jonrones y 30 bases cada año.
—¿Cuál de sus herramientas era la que más impresionaba?
—David era completo. Todo lo podía hacer. Recuerdo que en México tenía sólo 19 años cuando fue campeón bate y hacía ajustes él solo, con un gran instinto. A mí me gustaba verlo correr y tirar. En las Grandes Ligas su brazo era de los primeros tres o cuatro.
—¿Y por qué no cuajó?
—La bebida lo dañó. Creo que todos hemos tomado, pero David no pudo controlarlo. El mismo Denis tuvo problemas y salió a flote. Pero además, David tuvo la muerte de su padre muy joven y quedó sin alguien que lo orientara en aquel momento.
—¿Y por qué bebía tanto?
—Primero, al morir su padre y siendo joven, queda sin una autoridad que lo controle, y recuerda que en aquellos días (1979) estaba la guerra civil en Nicaragua y él no podía viajar. Hasta donde sé, él tenía además una novia y no verla, lo perjudicó más.
—¿No se habló con él sobre ese asunto?
—Claro, pero tú sabes que para que todo cambie es necesario que tú pongas de tu parte, eres la parte más importante en el proceso y ahí estuvo la falla. David ha sido una gran persona, pero cuando todo eso sucedió era muy joven y carecía de madurez.
—¿Ha sabido de él?
—No, he perdido contacto con él, pero entiendo que vive en San Luis. Lo último que supe fue sobre el accidente que sufrió y en el que murió una señora, pero por fortuna, salió de esa dificultad. No he sabido más de él, pero es una pena que no haya llegado muy arriba.
