- El recién nombrado mánager de los Yanquis no parece asustado ante el enorme reto que ha asumido, al dirigir al más exitoso y a la vez más controversial equipo del beisbol de las Grandes Ligas
Joe Girardi, mánager de los Yanquis de Nueva York
desde República Dominicana
Aún no dirige un partido, pero ya está en las portadas de los periódicos más importantes. Tras él se mueve una ráfaga de flashes y los camarógrafos ajustan sus planos para captar cada reacción. Y la verdad, no parece asustado ante el enorme reto que ha colocado sobre sus hombros. Quizá porque las misiones se ven grandes o pequeñas, según uno sea.
Joe Girardi es pequeño pero sólo de estatura. Su inflamado corazón es el que lo ha sacado a flote ante cada desafío que le ha presentado la vida, incluyendo la muerte de su madre, Ángela Dominica, cuando tenía sólo 19 años. Y se graduó de ingeniero, formó un hogar, subió a las Ligas Mayores y se hizo mánager. Ahora está listo para dirigir a los Yanquis.
Y quizá el elemento de más constante presencia a través de su paso por el mundo ha sido su determinación de acero. Jamás baja los brazos. Cuando los Marlins le dieron un equipo competitivo que desmantelaron luego, se fue a Miami y batalló lo que más pudo. Fue escogido el Mánager del Año y terminó despedido por sus reclamos al dueño del club.
Girardi sonríe a menudo, se deja fotografiar con quien se lo solicita y es amable con la prensa, pero es enérgico en su trabajo y severo cuando hay que serlo. Ese dinamismo y su compromiso con el éxito, que muestra al actuar y también al hablar, es lo que esperan los dueños de los Yanquis de su administración, que inicia el 15 de febrero próximo.
Durante la semana que acabó ayer, Girardi viajó a República Dominicana y habló con los buscatalentos, entrenadores y todo el personal de la academia de los Yanquis. Les dijo que eran la espina dorsal de la organización y que deseaba decírselos personalmente, porque en su opinión es imposible el éxito arriba, sin una buena base en qué apoyarse.
También habló de forma exclusiva con LA PRENSA. Este fue el diálogo, realizado en la Academia Latina de los Yanquis, situada en Boca Chica, República Dominicana.
HAY QUE ESTAR PREPARADO
¿Joe, no sé si sabe, pero en Nicaragua hay muchos fanáticos de los Yanquis?
Sé que hay fanáticos de los Yanquis en muchas partes del mundo y en Nicaragua donde se juega mucho beisbol, seguramente los hay. Entonces déjame enviarles un saludo a los yanquistas de Nicaragua, sobre todo al nicaragüense más famoso en las Ligas Mayores, Denis Martínez, a quien tuve el privilegio de enfrentarme en varias ocasiones y me sacó muchas veces de outs. Un saludo a todos en tu país.
¿Por qué cree que los Yanquis lo escogieron a usted sobre Don Mattingly o Tony Peña?
Yo no podría contestar esa pregunta de manera directa, porque no sé qué criterios fueron los utilizados por los Yanquis, pero en lo que a mí respecto, creo que fue muy importante el estar preparado para esta responsabilidad, el conocimiento que los Yanquis tienen de mí y la experiencia al haber dirigido a los Marlins con cierto éxito.
¿Cuál fue su primera reacción cuando supo que dirigiría a los Yanquis?
Estaba muy emocionado, muy contento. Y como participé en tres equipos de los Yanquis que ganaron Series Mundiales, también comprendo el compromiso que esta organización tiene con el éxito. Así que estaba muy regocijado, pero a la vez consciente del trabajo que hay que realizar, que es bastante, para responder a las exigencias de esta franquicia.
¿Cree que será muy diferente que dirigir a los Marlins?
Aun cuando se trata de otra liga y ambas tienen algunas diferencias muy significativas, creo que la mayor diferencia está en la etapa previa del juego, sobre todo porque la prensa de Nueva York es una prensa muy fuerte, muy agresiva, que demanda una atención especial, pero una vez que el juego inicia, todo es igual en cualquier equipo. Tu sales a tratar de ganar.
NO REEMPLAZO A TORRE
¿Después del éxito que tuvo, qué significa reemplazar a Joe Torre?
La verdad, no siento que voy a reemplazar a Joe Torre, con quien he tenido una magnífica relación. Es decir, no se debe buscar en mí a otro Torre. Yo sólo quiero ser yo mismo, con mi propia personalidad, con mi estilo, con mi carácter. Deseo establecer mi propia filosofía y una relación de mucho respeto con todos los miembros del equipo.
¿Cuál es su filosofía?
Trato de entregar mi corazón al jugador para que él me entregue el suyo. Me gusta crear un ambiente de lealtad porque la lealtad genera unidad y la unidad lleva al éxito. Cuando uno de mis jugadores tiene un problema, yo tengo un problema y debo ayudarlo. Ahora, sobre el terreno, depende de la clase de jugadores que tenga, pero sobre todo, trato de que ejerzamos la mayor presión posible sobre el equipo contrario, porque es bajo presión que los equipos cometen errores.
¿Cómo ve el material humano que tendrá en los Yanquis la próxima temporada?
Pienso que tenemos un buen equipo, con una mezcla de jóvenes y veteranos interesante. Sé que los propietarios del club están haciendo su mejor esfuerzo para firmar a los que son agentes libres y ver qué más se puede obtener ahí mismo en el mercado, a fin de poder colocar sobre el terreno al mejor equipo posible. Esa es una meta de siempre en esta organización.
Le va a tocar dirigir a peloteros con los que jugó, ¿no habrá conflicto ahí?
No porque incluso cuando jugaba tomé todo con mucha seriedad y nunca fui, digamos, un parrandero, así que eso va a ayudar a trazar la línea, porque si yo he sido indisciplinado o parrandero, ¿qué ejemplo puedo ser para ellos? Durante mi estadía como coach de banco con Joe Torre tuve ya una relación con la mayoría de ellos y siempre hubo respeto.
QUIERE A ALEX DE VUELTA
¿Tras ser nombrado, hubo alguna demanda en particular hacia el equipo sobre el tipo de jugadores que le gustaría le trajeran al club?
No, yo no puse ninguna demanda. En realidad, en esta organización las demandas vienen del dueño del equipo (George Steinbrenner) hacia nosotros. Pero como dije, sé que todos los ejecutivos y encargados de tomar decisiones hacen su mejor esfuerzo para tener en el terreno al mejor conjunto que se pueda. De eso no tengo dudas.
¿Le gustaría tener a Alex Rodríguez de nuevo en el equipo?
Creo que a los treinta equipos de Grandes Ligas les gustaría tener un jugador del nivel de Alex, quien está escribiendo una gran historia en las Ligas Mayores. Ya hemos firmado a Jorge Posada de nuevo y tenemos una gran oportunidad con Mariano Rivera, con quien me encontré corriendo en la playa una mañana de estas y tuvimos una buena conversación. Pienso que estará de regreso con nosotros.
A Steinbrenner se le cataloga como alguien difícil de lidiar, ¿cómo imagina su relación con él?
Después de jugar durante varias campañas, luego ser coach y hasta trabajar en la cadena que transmite los juegos del club (Yes) creo que tengo un conocimiento del terreno que voy a pisar. Yo visualizo una buena relación, basada en el respeto, pero sé que se nos ha puesto ahí para ganar y eso es un compromiso en nuestra organización.
¿Qué pasó con el dueño de los Marlins?, ¿le dejó una lección eso?
Aún no termino de comprender qué pasó. Quizá hubo diferencias de conceptos, pero sé que hice lo mejor que yo podía hacer, confiando en mis criterios y eso es lo que haré ahora y siempre.
“El aporte de los latinos es esencial”
Joe Girardi estaba enfrascado en una profunda exposición hacia los entrenadores y scouts de los Yanquis en América Latina, cuando una llamada a su celular interrumpió su charla. “Lo siento, debo contestar esta llamada, es mi esposa”, se excusó con una sonrisa que le cambió el rostro hasta entonces rígido.
Habló por unos segundos con su esposa y luego le pusieron al teléfono a su hija. Girardi trataba de explicarle que estaba en una reunión muy importante, que la llamaría después, que le deseaba suerte en la escuela y que por la tarde estarían juntos de nuevo, pero la llamada seguía.
“Mi hija está emocionada con mi nuevo trabajo”, explicó Girardi tras concluir el diálogo. “Pero saben, esté donde esté, siempre hablo con mi familia cada mañana y ahora no lo había hecho. La familia es el gran soporte que tenemos. Mi esposa me ha acompañado desde que era jugador de Ligas Menores, en la pelota de invierno en Venezuela, en las Grandes Ligas, como coach y ahora como mánager. Hay que darle tiempo a la familia”, sugirió.
Luego estuvo de regreso a la exposición y habló sobre detalles técnicos del juego, lo que se espera del programa de República Dominicana y lo vital que ha sido el aporte de los jugadores latinos al éxito de los Yanquis en los últimos años.
“Todos los títulos que se han ganado han tenido el sello latino. Ahí han estado Mariano Rivera, Ramiro Mendoza, Bernie Williams, Jorge Posada y muchos más. Ahora están Robinson Canó, Melky Cabrera y José Veras, y ahí vienen Edward Ramírez y Humberto Sánchez y muchos más que seguro los hay entre los 65 que entrenan aquí”, señaló.
Antes los Yanquis compraban al jugador que deseaban y no esperaban mucho el desarrollo de prospectos…
No necesariamente ha sido así porque como mencionaba, el aporte latino y el de los jugadores producidos por nuestros propios sistemas ha sido esencial para el éxito, pero ahora, es más claro que hay una determinación por abrir más espacio para los jóvenes y una de las razones por las que yo estoy aquí, es precisamente por eso.
Una de las áreas que preocupa en los Yanquis es el pitcheo, ¿cómo lo ve?
Creo que vamos a poder tener un buen staff. Aún se busca en el mercado, pero con jóvenes como Chien Ming Wang, Phil Hughes, Joba Chamlerlaind e Ian Kennedy, con Mike Mussina detrás, tendremos una rotación para ganar.
¿Le gustaría Johan Santana adelante en esa rotación?
¿A quién no?
