CORRESPONSAL/ Miami
Humillada, impotente, llena de incertidumbre, temor y desesperación por estar separada de sus pequeños hijos de 4 meses y 7 años, así describe Nidia Vallecillo los sentimientos que la embargaron durante los 28 días de cárcel que vivió en una prisión en Minnesota.
Vallecillo fue capturada por autoridades del Servicio de Inmigración en su vivienda junto a su suegra, en momentos que ella amamantaba a su bebé.
A las puertas del avión en el que sería deportada a Nicaragua, por permanecer ilegalmente en Estados Unidos, la nicaragüense de 37 años, dice que es un milagro de Dios que su familia se encuentre unida aunque todavía sobre ella pende la orden de deportación dictada por un Juez de Inmigración.
Su bebé Jared, de 4 meses a quien las autoridades de Inmigración, le entregaron media hora antes de que el avión partiera de Minnesota hacia el aeropuerto de Miami, de donde viajaría hacia Nicaragua, fue el motivo para que la deportación fuera suspendida momentáneamente. El niño no tenía un pasaporte para viajar.
“Las oraciones más sinceras de mí hacia Dios salieron de ahí, le pedí al Señor que me ayudara y el día que me trasladaron de la cárcel de Minnesota a Miami, para deportarme le pedí a Dios que me diera una muestra de su amor”.
Añade que “Estando en Miami, antes de abordar el vuelo hacia Nicaragua, de manera inesperada la deportación fue suspendida. Me sentí la mujer más feliz porque el personal de la aerolínea le dijo al oficial de Inmigración que el niño no podía viajar sin el pasaporte. Ahí me informaron que regresaría a Minnesota, mientras realizo el trámite”.
SUEGRA DEPORTADA
Su suegra no corrió la misma suerte, fue deportada a Nicaragua, lo que Nidia lamenta. Ese día ambas se volvieron a reencontrar tras ser separadas.
No hubo abrazos, pues estaban esposadas. Ellas ingresaron ilegalmente junto a tres menores por la frontera con México, dos años atrás, pero fueron capturadas en su intento y dejados en libertad bajo fianza, sin embargo no asistieron a la cita ante el Juez, que dictó orden de deportación contra ellos, en ausencia.
CON GRILLETE
Antes de permitirle retornar al hogar, el oficial de Inmigración, le dejó tres cosas claras: la suspensión de la deportación es temporal, mientras realiza los trámites para obtener el pasaporte americano del pequeño Jared; tiene que llevar un grillete en su pie izquierdo para ser monitoreada durante las 24 horas del día, y además debe hacer presencia física día de por medio en las oficinas de Inmigración.
“Es horrible andar con esto, es incómodo para dormir, no me lo puedo quitar ni para bañarme porque se activaría la alarma y pensarían que estoy huyendo, no me queda otra opción”.
EN LA CÁRCEL
En presencia de los dos niños, su hijo y su sobrino, los oficiales de Inmigración la sacaron junto a su suegra con las manos esposadas.
Nidia dijo haberle solicitado al oficial que no le pusiera las esposas frente a su hijo, pero el agente le dijo que debía cumplir con la Ley.
A su cuñada Arlen, no se la llevaron para que se quedara a cargo de los tres niños, sin embargo, hay un juicio en su contra.
Relató que las llevaron a las oficinas del Servicio de Inmigración, y tras ficharlas la separaron de su suegra. A Nidia la trasladaron a la cárcel Sherburne City.
Ahí le ordenaron ponerse el uniforme azul y un brazalete negro en la mano derecha que identifica a las personas que serán deportadas por permanecer ilegalmente en EE.UU. Ese brazalete contiene su información personal y el número del caso asignado por Inmigración.
Nidia dice que los primeros ocho días de su estadía en esa cárcel, permaneció en un pequeño pabellón al que le llaman “El bobo” donde ubican a las detenidas recién llegadas. “Ahí te evalúan el comportamiento y permaneces aislada del mundo exterior porque no ves televisión, ni podés leer, solamente estás sin hacer nada dentro del pabellón donde hay 10 habitaciones”.
Luego fue trasladada a la celda abierta donde las presidiarias tienen derecho a ver televisión, leer, asistir al gimnasio, a clases de inglés y a cocinar si así lo desean.
“No hay maltrato de parte de los funcionarios, tenés que levantarte a las 6:30 a.m. y acostarte a las 10:00 p.m, si cumplís con lo que te mandan no hay problema”, expresó.
DESEA ESTAR EN EE. UU.
El mayor anhelo de Nidia es permanecer en Estados Unidos, cada vez que escucha de las noticias de Nicaragua, salta la preocupación, pues considera que en las actuales circunstancias hay menores oportunidades en el país.
Ella está a la espera que un nuevo milagro se presente en sus vidas.