- Mariela Alvarado-Duval trabaja con Mustard Seed Communities, cuyo proyecto Hogar Belén se extiende a Diriamba
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eSPECIAL PARA LA PRENSA
La nicaragüense Mariela Alvarado-Duval, doctora en farmacia y quien trabaja en el Hospital de Niños en Atlanta, Georgia se siente honrada por apoyar la noble misión de la Fundación Mustard Seed Communities, que abrió el centro Hogar Belén en Managua para albergar y proteger a 21 niños discapacitados.
El Hogar Belén que funciona desde 1999, proporciona a niños recién nacidos hasta 10 años, alimentación, ropa, cuidados médicos, educación especial, y suple todo tipo de necesidades.
PROBLEMAS DE SALUD
La historia social y clínica de cada niño es diferente. Algunos fueron abandonados por sus padres, mientras que otros conservan a sus progenitores, pero éstos económicamente no pueden con la enfermedad de sus hijos.
Los problemas médicos de los infantes incluyen hidrocefalia, Síndrome de Dawn, Meningitis severa y otros.
Bajo el lema de Mustard Seed, “Puedes plantar la semilla hoy, para que florezcan muchos mañanas”, Mariela Alvarado-Duval sembró su semilla en la organización desde 1991 al involucrarse como traductora.
FONDOS A TRAVÉZ DE CARTAS
Al inicio Alvarado-Duval fue invitada por los dirigentes de la fundación a las reuniones, formó parte de la directiva y hoy comparte con los demás miembros las decisiones financieras, administrativas, y médicas, enfocadas al centro Hogar Belén.
En Atlanta funciona un grupo de voluntarios y donantes, entre ellos feligreses de la Iglesia católica Santa Brígida, quienes apoyan la causa comunitaria de la Fundación Mustard Seed, con actividades para recaudar dinero.
La principal recaudación de fondos se logra a través del envío directo de cartas en las que se explica sobre la fundación y su labor con niños nicaragüenses discapacitados.
Las cartas son enviadas por el grupo de voluntarios a familiares y amigos.
En febrero del 2007, los voluntarios recaudaron 228 mil dólares solamente enviando cartas. El dinero fue destinado al Hogar Belén, y a la construcción de otro nuevo centro que se abrirá próximamente en Diriamba.
Otra manera de recoger dinero es a través de una gala anual a la que asisten entre 200 y 300 personas.
Alvarado-Duván explicó que a los voluntarios y donantes estadounidenses son invitados a viajar a Managua y visitar el centro. “Dos veces al año se forman uno o dos grupos de personas, los que se quedan en el Hogar Belén para compartir diversas actividades con los niños”, señaló Alvarado-Duván, quien también es apoyada por su esposo el puertorriqueño, Tai Duval.
“Tai fue a Nicaragua en febrero de este año y para él fue una experiencia increíble. Incluso mis hijos compartieron con los niños del centro. El trabajo lo hacemos de corazón”, afirma Mariela.
LAS ADOPCIONES
Algunos de los donantes estadounidenses quienes visitaron el Hogar Belén en años anteriores, se emocionaron al ver a los niños, y ocho de ellos fueron adoptados.
“Son matrimonios con hijos y con altos recursos económicos. Las adopciones se hicieron a través del departamento de Protección de Mifamilia”, señaló Alvarado- Duval.
Añadió que “Las adopciones no fueron fáciles, porque se tomaron entre ocho meses y tres años. Algunos niños no estaban declarados formalmente como desamparados y abandonados, luego fueron las visas para sacarlos de Nicaragua”.
Las familias adoptivas han viajado con ellos de vacaciones a Nicaragua, porque desean que los niños sigan teniendo vínculos con su país.
La Fundación Mustard Seed que se enfoca en proteger a niños abandonados y discapacitados, extendió su ayuda comunitaria en Nicaragua en 1999.
Construyen otro nuevo centro para niños discapacitados en Diriamba. También abrió un taller de costura en la Chureca, que beneficia a 15 mujeres.
La Fundación nació en Kingston, Jamaica, en 1978, fundada por el padre Gregory Ramkissoon.
Actualmente protege a 220 niños en 10 centros localizados en Jamaica, República Dominicana, Haití, Nicaragua, y Zimbawe.