- Inmigrantes piden que cesen las deportaciones
CORRESPONSAL/Miami
Decenas de familias se reunieron en el Día de Acción de Gracias, en la sede de la Fraternidad Americana Nicaragüense, para agradecer a Dios por las bendiciones recibidas, pedir por una Ley de Inmigración que detenga la deportación de sus parientes y que beneficie a millones de indocumentados que residen en Estados Unidos.
El Día de Acción de Gracias o Thanksgiving, es uno de los festejos más importantes en Estados Unidos, que se celebra cada año el tercer jueves del mes de noviembre. Es fecha de reunión familiar, de dar Gracias a Dios y de regocijo.
FAMILIAS DIVIDIDAS
Luisa Vílchez es una de las nicaragüenses que asistió junto a sus hijos al evento, pese a la adversidad que enfrenta en estos momentos. Su esposo Julio Caldera se encuentra detenido por el Servicio de Inmigración y enfrenta proceso de deportación . “Quisiera que él estuviera aquí”, dijo entre sollozos.
Caldera fue capturado en su residencia luego de que un Juez de Inmigración dictó orden de deportación, en ausencia.
Vílchez solicitó a la Fraternidad Americana Nicaragüense que le ayude a evitar que su esposo sea deportado a Nicaragua. Él es un beneficiario de la Ley Nacara, pero su caso estaba en manos de un Juez.
Nora Sándigo, directora de la Fraternidad Americana Nicaragüense, se comprometió a ayudar al matrimonio en la búsqueda de mecanismos que permitan la permanencia de Caldera en Estados Unidos.
AGRADECEN POR LA SALUD
Herminia Tejada, originaria de Managua, es una de las tantas beneficiarias de los cursos de inglés y computación que ofrece esa organización. Ella, su esposo y sus pequeños nietos asisten todos los años al almuerzo que ofrece la Fraternidad, por el Día de Acción de Gracias.
“Venimos para darle gracias a Dios que nos permitió llegar a esta fecha memorable y sobre todo para darle gracias porque estamos vivos y con salud”, expresó mientras degustaba el tradicional pavo de Acción de Gracias.
Karen López es hondureña y recibe apoyo del organismo nicaragüense pro inmigrantes; su esposo fue deportado a inicios del presente año, mientras ella y sus tres hijos permanecían en Estados Unidos.
“Agradezco a Dios por la salud de mis hijos, a pesar de las circunstancia que estamos viviendo damos gracias porque estamos bien y porque tengo un trabajo para sostener a mi familia”, dijo.
TRADICIONAL CELEBRACIÓN
Sándigo manifestó que ese organismo festeja el Día de Acción de Gracias desde 1988 cuando la oficina de la Fraternidad daba sus primeros pasos y operaba en el pequeño apartamento donde ella vivía. Ahí, junto a Monseñor Pablo Antonio Vega, (fallecido recientemente en El Salvador), se unieron al festejo de esta nación.
“Este año es especial, estamos dando gracias a Dios por lo concedido y pidiéndole que nos ayude, que nos fortalezca para seguir adelante en esta lucha que es cada vez más fuerte debido a que continúan las separaciones de familias”, dijo.
