- La escalada alcista del valor del crudo dominó parte del pulso del sector energético este año y también las promesas de megaproyectos en la región
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La escala alcista del petróleo, que en noviembre marcó el histórico precio de 99.29 dólares el barril, se convirtió en una de las “espinas más dolorosas” para la economía nacional, la administración del presidente Daniel Ortega y para la economía nacional en general.
Pocos observadores previeron esta escalada, a excepción de algunos como el banco de inversión Goldman Sachs, que desde 2005 predijo un alza de los precios y apuesta ahora por un barril de petróleo a 105 dólares para fines del 2008.
En enero de este año el precio del petróleo promedio era de 52.6 dólares el barril. A diciembre el país está pagando 90 dólares por barril, lo cual ha generado una escalada inflacionaria a nivel nacional y, con ello, la desaceleración de la economía nacional, es decir un menor crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).
A nivel nacional los precios de los principales combustibles de uso automotriz igualmente han registrado una espiral alcista.
Datos del Instituto Nicaragüense de Energía (INE) indican que cuando comenzó el 2007 el litro de gasolina súper era de 15.30 córdobas en promedio, 14.07 córdobas el litro de gasolina regular y 12.77 córdobas el litro de diesel. Esta semana tales precios rondan los 21, 20.80 y 19.82 córdobas respectivamente.
Igual ha sucedido con el precio del gas de cocinar, ya que por ejemplo el cilindro de 25 libras, el más utilizado, se cotiza actualmente en más de 240 córdobas, cuando empezó el año en 173 córdobas, detalla el informe del INE.
Según el economista Néstor Avendaño “la crisis del mercado energético, sin duda alguna la más aguda restricción económica de este año, dada la obsolescencia de las plantas generadoras de electricidad que dependen grandemente de los derivados del petróleo para su funcionamiento, provocó prolongadas suspensiones del fluido eléctrico en el segundo semestre del año”.
La factura petrolera de Nicaragua es decir, lo que el país gasta en las importaciones de crudo, alcanzó los 637 millones de dólares durante los primeros 10 meses del 2007, en contraste con los 564 millones de dólares del mismo período del 2006.
El Banco Central de Nicaragua (BCN) prevé, al final del 2007, que la factura sumará más de 700 millones de dólares.
TRATO CON VENEZUELA
El Gobierno firmó una serie de acuerdos petroleros con Venezuela que incluyen la compra de petróleo a ese país con cuotas de pago preferenciales. 50 por ciento a pagarse casi de inmediato (en 90 días). Otro 25 por ciento se pagará a un plazo de 25 años con una tasa de interés del uno por ciento y dos años de gracia. Y el otro 25 por ciento será parte de un fondo Alba de cooperación para los países firmantes de este acuerdo, cuyo uso transparente han exigido los diputados de la Asamblea Nacional.
Paralelamente el Gobierno inició un proceso de negociación con la empresa petrolera Esso para procesar el petróleo y derivados procedentes de Venezuela, cuyo volumen podría alcanzar hasta 10 millones de barriles, el consumo promedio anual de Nicaragua. Pero este año el Gobierno de Nicaragua sólo logró importar alrededor de dos millones de barriles, en parte debido que no cuenta con la infraestructura para almacenar y procesar el crudo ofrecido por Caracas.
A mediados del año, por órdenes judiciales, se interviene el plantel Uno de la Esso en Corinto, bajo adeudos de impuestos reclamados por la Dirección General de Servicios Aduaneros (DGA) y la Dirección General de Ingresos (DGI) que la empresa petrolera dice no deber.
Finalmente, en diciembre, tanto el gobierno como la Esso acordaron que la petrolera refinará el petróleo venezolano e incluso se anunció que en enero la empresa petrolera firmará un trato con el Ejecutivo para adquirir las instalaciones del Plantel Uno en Corinto, sobre lo cual no se conocen mayores detalles.
El acuerdo petrolero firmado entre los presidentes Ortega y Hugo Chávez, de Venezuela, para el suministro de petróleo y derivados a Nicaragua, no la tenido ningún efecto en el precio que paga el consumidor final.
Eso se ha debido a que, por ser miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Caracas tiene que vender su petróleo a precios de mercado. Mientras no exista una reforma o un tratado preferencial de la OPEP a países pobres, los miembros del cartel no podrán vender crudo a un precio menor.
Al respecto Ortega admitió esta semana en Managua que las naciones miembros de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) en su mas reciente reunión, celebrada a inicios de diciembre, “sólo tomaron nota” de la propuesta presentada por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sobre este trato preferencial para unos 52 países pobres.
“Los países ricos como Estados Unidos y los europeos pueden pagar a cualquier precio el petróleo, porque ellos concentran la riqueza, en cambio nuestros países no pueden, (y) por esa situación nuestro hermano Hugo Chávez hizo una propuesta para que todos los países productores de petróleo le den un tratamiento como Venezuela le da a los que estamos en Petrocaribe y los que estamos dentro del Alba”, dijo Ortega.
COMPETENCIA DE PROYECTOS
Los altos precios del petróleo han entregado millones de dólares a proyectos nacionalistas como el venezolano o ecuatoriano, pero, por otro lado han obligado a Centroamérica a buscar la consolidación de una gran refinería en el marco del Plan Puebla Panamá (PPP), o en el caso de Nicaragua bajo un proyecto con Venezuela que representaría una inversión de más de 3,800 millones de dólares.
Entretanto, países como Brasil y Colombia han intensificado el desarrollo de los biocombustibles.
En el istmo países como Nicaragua también se han lanzando a la llamada “ola verde” de los biocombustibles, pero en este caso por iniciativas de la empresa privada, como el Ingenio San Antonio que este año empezó a producir etanol a base de caña de azúcar y exportarlo al mercado principalmente europeo.
Hacia el sur, la necesidad de gas natural se agudiza en naciones como Brasil, Chile y Argentina que enfrentan la urgente búsqueda de alternativas energéticas.
Con el precio de petróleo que llegó a rondar los 100 dólares, Venezuela y Ecuador comparten expectativas e iniciativas respecto del recurso natural, que es su principal producto de exportación. Incluso acordaron la construcción de una refinería para procesar 300,000 barriles de crudo diarios en la costa ecuatoriana.
Observando ventajas geopolíticas y pese a su producción marginal de 530,000 barriles diarios de crudo, Ecuador concretó su retorno a la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP). En ese foro, Venezuela encontró un aliado en Ecuador que manifestó la conveniencia de que se mantengan los altos precios del crudo y que se impulse su venta en euros y no en dólares.
Siguiendo los pasos de Venezuela y Bolivia para que el Estado tenga mayor control de los recursos hidrocarburíferos, Ecuador modificó el reparto de ingresos adicionales por los altos precios del petróleo que no estaban contemplados en los contratos con las compañías. El 99 por ciento para el Estado y el uno por ciento para las empresas privadas.
Pero el alto precio del petróleo no sólo genera mayores ingresos, también representa mayores costos de derivados para otros países.
PROYECTOS REGIONALES
Desde México hasta Colombia, 10 países le apuestan a la integración energética a través de la construcción de una refinería para Centroamérica, en cuya sede están interesados Costa Rica, Guatemala, Honduras y Panamá.
Tendría un costo mínimo de unos 6,000 millones de dólares, una capacidad de refinación de unos 360,000 barriles diarios de petróleo, 22 por ciento de los cuales provendrían de México y el resto del mercado internacional.
La refinería, según el ex secretario de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), el boliviano Álvaro Ríos, “cubriría rápidamente las necesidades centroamericanas y podría abastecer mercados como Estados Unidos o el Cono Sur”.
Aunque en el 2007 se insistió en la integración energética regional, ese tema todavía no camina a paso firme, señaló Ríos, quien resaltó las “relaciones mayormente bilaterales o entre países” para abastecimiento de energía.
Citó los casos del gasoducto de Colombia y Venezuela inaugurado en octubre, la interconexión eléctrica entre Colombia y Ecuador y convenios entre Argentina y Chile para abastecimiento de gas.
MÁS PROMESAS
Durante la inauguración del gasoducto en Colombia, el presidente Hugo Chávez llamó a promover el consumo del gas en Sudamérica para reducir el del petróleo para lo cual ha propuesto el gran Gasoducto del Sur. El proyecto, aún en discusión, costaría unos 20,000 millones de dólares y se contempla el suministro de 150 millones de metros cúbicos de gas a lo largo de 8,000 kilómetros.
El gas natural es otra fuente de energía fundamental. Bolivia, que produce 41 millones de metros cúbicos de gas es un lugar estratégico para el abastecimiento de sus vecinos Argentina y Brasil. Su potencial ha despertado interés de inversiones en Brasil, Venezuela y Rusia.
La más importante crisis por gas natural se evidenció en mayo cuando Argentina puso restricciones a sus envíos a Chile, con gran dependencia de ese recurso, en el marco de un acuerdo firmado en 1995.
Por el inestable suministro de gas desde Argentina, Chile intenta diversificar sus proveedores y ha mencionado a Indonesia y Trinidad y Tobago, además de buscar otras fuentes de generación de energía.
José Luis Machinea, secretario de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), señaló en un foro en Chile que aunque todas las proyecciones indican que la demanda de petróleo y gas seguirá creciendo, cada vez existe mayor consenso de que el mundo está atravesando una etapa de transición hacia una “creciente participación de fuentes renovables y no convencionales”.
