- Inflación nacional del 2007 superó las proyecciones del Gobierno y de los economistas
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Durante el 2007 el bolsillo de los nicaragüenses fue “golpeado” por las constantes alzas en los precios, especialmente de aquellos que integran la canasta básica los derivados del petróleo y los servicios como la energía, para mencionar algunos.
El incremento de la inflación, es decir el alza generalizada de los precios, reduce el poder de compra del consumidor. A ello se le suma la depreciación del córdoba, es decir la pérdida de valor de la moneda nacional con respecto al dólar, que anualmente alcanza el cinco por ciento por medio de una tasa de cambio diaria, fijada oficialmente por el Banco Central de Nicaragua (BCN).
La inflación alcanzó 15.47 por ciento durante los primeros 11 meses del año y, según proyecta el BCN, al término del año cerrará por el orden del 16 por ciento.
En noviembre la inflación nacional repuntó en más de cuatro por ciento, según el más reciente informe del BCN, debido al incremento en el precio de la comida corriente, el pan simple, huevos y frijoles.
Aunque a inicio del año el Gobierno se había comprometido a mantener la inflación en torno al siete por ciento, tuvo que actualizar la previsión en agosto y la elevó poco más del nueve por ciento, meta que con las cifras de noviembre ya se sobrepasó.
El fenómeno alcista de los precios estuvo estimulado, en parte, por el encarecimiento del petróleo en el mercado internacional, al punto que marcó el precio récord de 99.29 dólares. Igualmente por especulaciones del mercado y la baja en la oferta de productos de producción nacional como el caso del frijol, cuya libra valía en enero alrededor de seis córdobas, llegó a más de 20 córdobas y actualmente se mantiene por el orden de 14 córdobas.
A la lista de productos que incrementaron su valor se suman el pan, la leche, el queso, la carne de pollo y los huevos. A lo largo del año, como consecuencia de las lluvias, los precios de los perecederos experimentados altos y bajos.
“Los elevados precios internacionales de los hidrocarburos condujeron a una elevada tasa de inflación de los precios al consumidor, la cual fue exacerbada en el último trimestre del año por la especulación de los granos básicos en el mercado interno y el fortalecimiento de las expectativas inflacionarias de los agentes económicos, resultante de afirmaciones de altos cargos públicos del país sobre el comportamiento de los precios a finales del año”, sostiene el economista Néstor Avendaño.
El presidente del BCN, Antenor Rosales, sorprendió en octubre cuando al término de una reunión con el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) reveló que la inflación iba este año rumbo al 16 por ciento.
REACCIÓN TARDÍA
La escasez de algunos productos alimenticios en el mercado nacional también obedeció en parte a los daños en los cultivos, ocasionados por el huracán Félix, que impactó a inicio de septiembre la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), y las lluvias caídas en el Occidente del país en octubre.
Ambos fenómenos naturales dañaron unas 150,000 manzanas de cultivos diversos y afectó a unas 45,000 cabezas de ganado. En tanto, el barril de petróleo se ubicó en ese momento en 94.62 dólares.
Frente a esta crisis que enfrentaba el país, diversos economistas recomendaban al Gobierno aplicar medidas que permitiesen amortiguar los efectos de ambos fenómenos en la inflación.
El precio de productos como el pan, los frijoles, el aceite, las legumbres y los combustibles se ubicó por “las nubes”, por lo que el sector comercio empezó a demandar del Gobierno una pronta solución a la crisis.
“Esto (el alza en la inflación) es algo que ya se veía venir desde hace varios meses con el encarecimiento de los precios del combustible, la poca oferta agrícola que constituye gran parte de la dieta popular, como arroz, frijol y maíz, a lo cual se agrega el tema de los fenómenos naturales que han contribuido a empeorar esta situación”.
El Gobierno a través del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) decidió, pero sólo hasta finales de octubre, eliminar durante tres meses el arancel a la importación de productos como el frijol en un intento por detener las alzas. Asimismo la Empresa Nicaragüense de Alimentos Básicos (Enabas), con la participación de los cuestionados Consejos del Poder Ciudadano (CPC), entró a acopiar y vender, así como arroz y frijoles.
