El Papa Benedicto XVI hizo ayer un llamado a la paz en el mundo, al tiempo que se declaraba preocupado por el deterioro del medio ambiente, en su bendición “urbi et orbi” para Navidad.
Sus palabras fueron retransmitidas en todo el mundo. De Belén a Roma las declaraciones estuvieron dominadas por los llamamientos a la paz, pero también por la preocupación ante las consecuencias de la explotación de los recursos terrestres.
“En este día de paz mi pensamiento se vuelve sobre todo hacia los lugares donde resuena el ruido de las armas”, dijo el Papa.
Benedicto XVI, de 80 años, hablaba con voz ronca y parecía cansado, con ojeras.
El día anterior, durante la misa del gallo, el Papa expresó su preocupación ante “las condiciones en las que se encuentra hoy la Tierra, debido a la utilización abusiva de los recursos y de su explotación egoísta y sin ninguna precaución”.
Volvió a mostrarse inquieto el martes, deplorando que “en el mundo el número de inmigrantes, de refugiados, de desplazados, va en aumento a causa de las catástrofes naturales, que son frecuentemente consecuencia de los preocupantes desastres ecológicos”.
Por su parte el jefe de la Iglesia anglicana, el Arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, también pronunció un sermón ecológico con ocasión de Navidad, previniendo a sus fieles que “la avidez” humana amenaza el frágil equilibrio de la Tierra.
El lunes por la noche el patriarca latino de Jerusalén, Michel Sabbah, hizo un llamamiento a la paz en Oriente Medio en su sermón de la misa del gallo ante sus fieles en Belén.
Durante el día cientos de cristianos de Gaza se apresuraban en el puesto fronterizo de Erez, entre la franja de Gaza e Israel, después de obtener autorización del Ejército israelí, para ir a Cisjordania para Navidad.
