CORRESPONSAL / COSTA RICA
Este año lo más significativo para los nicaragüenses en Costa Rica es que se empezaron a cumplir las palabras que hace años, desde el púlpito, profetizó el nuevo Obispo de Alajuela, Ángel San Casimiro: “…y llegará el día en que le estemos gritando a los nicaragüenses que se vengan para Costa Rica”.
Al hacer un balance de lo que fue el 2007 para los inmigrantes nicaragüenses, la presidenta de la asociación Ticos y Nicas: Somos Hermanos, Margarita Herdocia, destacó que el logro más significativo “ha sido la comprensión de la sociedad costarricense acerca de la importancia de los migrantes, especialmente como fuerza laboral”.
Efectivamente, es un logro intangible que aún no se puede medir, pero cabe recordar que este año sectores como construcción y agricultura, pegaron el grito al cielo porque en las construcciones y en las fincas no había la cantidad suficiente de nicaragüenses para seguir edificando enormes complejos turísticos; tampoco hubo tantos para recolectar la cosecha.
El tema seguirá en el tapete porque en enero próximo se espera la llegada de miles de nicaragüenses, que vendrán con sus permisos laborales a suplir la necesidad de mano de obra en esos sectores, pero además porque en los próximos tres años el sector construcción necesitará 120 mil obreros adicionales.
GOBIERNO ABORDA TEMA
Otro hecho importante es que el Gobierno de Costa Rica sigue manteniendo la apertura para abordar el tema migratorio. “Vale la pena rescatar el trabajo del director de Migración, don Mario Zamora, quien con rectitud y eficiencia se ha comprometido a buscar medios más ágiles para ordenar la migración hacia Costa Rica”, valoró Herdocia.
El vicepresidente de Nicaragua sin Fronteras, José Ramón Gutiérrez, también destacó esa buena comunicación que hay entre instituciones del gobierno costarricense y las organizaciones nicaragüenses.
“Esperamos que el próximo año la mantengan. Hemos visto mucha apertura del Instituto Mixto de Ayuda Social y del Ministerio de Educación Pública, para entrarle al tema”, dijo el líder comunal.
“No ocurre así con el Gobierno de Nicaragua, que a casi un año de haber asumido no se siente que tiene una agenda definida hacia los inmigrantes. El presidente Ortega visitó Costa Rica este año y no trajo nada para los nicaragüenses”, dijo.
EL RESTO SIGUE IGUAL
Después de esto la realidad de los nicaragüenses sigue siendo la misma. Aún existen dificultades para insertarse en la sociedad costarricense, y muchos tienen problemas habitacionales y de documentación, entre otros.
“Falta trabajar más en la integración de la población migrante a la sociedad costarricense, pero esto debe ser un trabajo conjunto y un compromiso tanto de los ticos como de los nicas, para que se quieran sentir parte de este bello país”, añadió Herdocia.
Las añoradas reformas migratorias que ofrecerán facilidades para que los extranjeros se inserten a la sociedad fueron presentadas este año por el Ejecutivo, pero siguen engavetadas en el Congreso porque los diputados tienen una férrea lucha por las leyes complementarias del Tratado de Libre Comercio (TLC).
“Que se aprueben estas reformas es parte de las expectativas que, como organización y como migrantes, tenemos para el próximo año”, dijo Gerardo Sánchez, presidente de la Confederación Solidaridad.
Los problemas de documentación que tienen los nicaragüenses siguen vigentes y continúan siendo un tema pospuesto; también hay poca flexibilidad para obtener algunos documentos en el Consulado de Nicaragua.
“Una de las expectativas que se sigue manteniendo es que este Gobierno de Nicaragua pueda al fin cedular a los nicaragüenses en el exterior”, concluyó Sánchez.