- Dos nicaragüenses se encuentran detenidos y sobre ellos penden órdenes de deportación
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CORRESPONSAL/MIAMI
Un milagro que les devuelva la tranquilidad, el calor, la unidad y la armonía familiar de la que gozaban hasta hace cuatro meses, es el principal anhelo de la familia Caldera en esta Navidad. En este momento esta familia sufre la separación física y emocional de Julio César Caldera, el principal sostén del hogar, detenido por agentes de Inmigración en su centro de trabajo, en el Condado de Broward.
Caldera, padre de tres hijos, uno de ellos nacido en Estados Unidos, guarda prisión desde hace 120 días en una cárcel de Inmigración en Pompano Beach y enfrenta una orden de deportación que lo podría enviar en las próximas semanas a Nicaragua, desde donde partió hace 13 años.
Milagros Vílchez, prima de Julio César, informó que desde hace cuatro meses la familia Caldera Vílchez vive en una virtual agonía, porque la detención de su pariente no sólo ha desestabilizado la economía del hogar, sino que sufren el temor de ser detenidos y en sus memorias están frescas las imágenes del momento en que agentes de Inmigración llegaron a buscar a Julio César.
De acuerdo con Vílchez, los oficiales se presentaron a la vivienda vestidos de Policía, indicando que Julio César había atropellado a una persona a la que supuestamente dejó abandonada en el sitio del accidente.
“Le dijimos a ellos que eso no podía ser cierto y actuando de buena fe los contactamos por teléfono con mi primo y él les dio la dirección de su trabajo, como muestra de que estaba trabajando y no tenía nada que esconder; sin embargo, ellos (policías) iban acompañados de agentes de Inmigración y se llevaron a mi primo esposado de su trabajo”, relató.
ERROR COSTOSO
Caldera es beneficiario de la Ley Nacara y está amparado bajo el Estatus de Protección Temporal (TPS), sin embargo, sobre él pende una orden de deportación dictada en su ausencia por un juez de Inmigración.
“Él se amparó bajo Nacara, pero tuvo que contratar a una abogada para continuar el trámite ante Inmigración y fue estafado; esa abogada hoy está presa porque estafó a mucha gente”, dijo Vílchez.
Mientras resolvía su situación migratoria, para recibir los beneficios de Nacara, Caldera se amparó en el TPS en 1999, pero su vida cambió radicalmente a causa de un error. Caldera debió asistir a una cita con el Juez de Inmigración, pero lo hizo en la Sala equivocada.
Mientras eso ocurría, el Juez, ante quien Caldera debió presentarse, dictó orden de deportación en ausencia. La familia sostiene que el error fue de Inmigración porque emitió la cita en la Sala equivocada. El caso está en apelación.
CON ESPERANZAS
La familia Caldera sabe que no es muy fácil revertir una orden de deportación, pero tiene cifradas sus esperanzas en la próxima audiencia judicial, a la que Caldera deberá presentarse hoy 11 de diciembre.
De esa cita depende el futuro de los Caldera en Estados Unidos, pues si la sentencia es favorable para Julio César también podrían resolver el estatus migratorio del resto de su familia.
En caso contrario tendrían que enfrentar un futuro incierto en Nicaragua, país al que se rehúsan regresar debido a la agudización de la crisis económica.