- Columna del viernes 14 de septiembre de 2001
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Esta semana una periodista que cubría las festividades patrias me contó que el maestro de ceremonias que estaba animando un desfile de bandas en una ocasión le dijo al público: “A ver, redoblen sus tambores para así demostrar que somos un pueblo hospedero”.
En realidad lo que él quería decir —pero no lo llegó a hacer bien— era que este pueblo nicaragüense es hospitalario. Sin embargo, no usó el vocablo correcto; porque aunque ambas palabras proceden de huésped (persona que se aloja en casa ajena, independientemente que sea en otra casa o en un establecimiento turístico) ellas evolucionaron de forma diferente y adquirieron significaciones distintas porque hospitalario quiere decir que auxilia y ayuda a los extranjeros y a los necesitados o que acoge con agrado y agasaja a sus huéspedes. Mientras tanto, hospedero o hospedera es la persona que recibe huéspedes, de forma general designamos así a quienes atienden casas de huéspedes, pensiones, etc., y sabemos que de por medio hay un pago, es decir no es una atención desinteresada, sino un negocio.
Por ejemplo un hospedero puede o no ser hospitalario, porque tal vez no agasaja ni atiende con agrado a quienes pernoctan por uno o varios días en su posada.
Por ello la expresión correcta, es decir que los nicaragüenses son hospitalarios.
Y a propósito de las Fiestas Patrias que celebramos en este mes de septiembre ¿por qué las personas y la mayoría de los medios de comunicación les siguen diciendo Bandas de Guerra?, ¿no creen que sería mejor fomentar una Cultura de Paz y hablar de bandas escolares como por decreto ministerial se estableció durante el gobierno de Doña Violeta, o en todo caso bandas rítmicas o de música que es en realidad lo que son? Sería mucho mejor ir transformando nuestra mente y nuestro lenguaje en función de una concepción más civilizada del mundo.