- Columna del miércoles 12 de junio de 2002
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Quiero hablar hoy de algunas palabras que aunque parecidas, tienen un significado muy diferente, de manera tal que emplear una por otra, en algún caso específico puede representar la diferencia entre la elocuencia y la ignorancia.
Así que comenzaremos con INFLIGIR ya que en estos días vibrantes de la Copa Mundial de Fútbol y la arremetida fiera del Bóer he escuchado mal empleado este verbo que significa aplicar o causar un daño, un castigo una derrota, como es el caso cuando se dice que “el Bóer le infligió una derrota al Chinandega”, pero no debemos confundir este verbo con INFRINGIR que quiere decir cuando no se respeta una ley o norma. Por ejemplo podemos plantear que “El chofer del taxi infringió las normas del Tránsito”.
También ocasionan dudas idiomáticas las voces INICUO e INOCUO que son todo lo contrario, ya que la primera significa injusto, vil, malvado, como el trato que dio cierto diputado a la fanaticada del Bóer en noches recientes, por su parte inocuo es el que no hace daño, que es inofensivo. Un ejemplo es cuando decimos que “Esa especie animal es inocua para la vida humana”.
El último par generador de confusiones que les traigo hoy es PERJUICIO y PREJUICIO que también se parecen pero no son lo mismo. Perjuicio es un daño, molestia o inconveniente, así que podemos decir que “El accidente le causó un gran perjuicio al dueño de la camioneta”. En el caso de prejuicio se refiere a un juicio que no está basado en la razón, sino en ideas preconcebidas, como aquellas que tienen algunas personas con respecto a las cuestiones raciales, religiosas o sexuales.
Ya saben, cuídense de estas palabras engañosas y piensen bien en su significado a la hora de emplearlas en un texto o en una conversación para que no digan atrocidades de ésas que nos llenan de rubor el rostro y nos dejan la sensación de haber cometido una gran torpeza en el momento menos indicado.
Quisiera agradecer a los lectores que en esta semana escribieron dando sus muestras de afecto y su pésame por la pérdida de mi madre, en especial a los señores Martín Matus y Oswaldo Osorno, nicas residentes en Estados Unidos quienes enviaron además interesantes comentarios sobre el uso del idioma. Quisiera decirles en especial al señor Osorno que en nuestro periódico se trabaja arduamente cada día para evitar los errores de cualquier tipo, desgraciadamente no siempre podemos lograr esa meta, pero sí es una constante de nuestra labor, ya que existen varios filtros de control de calidad de redacción que van desde la autoedición del reportero hasta el área de control de calidad o como se le dice en algunos periódicos, el ojo de vidrio, que es donde se le da la última mirada a la página ya hecha. Agradecemos sus críticas las que nos comprometen a seguir mejorando el trabajo de todos los que hacemos LA PRENSA.