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Bissextus

Columna del miércoles 13 de febrero de 2002 Llegó febrero y casi no nos dimos cuenta que avanzamos raudos hacia otro año.Como decía un compañero de labores: «ya sólo me faltan 10 meses para el aguinaldo». En realidad para diciembre falta bastante todavía, aunque febrero se nos quede chingo por el problema éste de ser […]

  • Columna del miércoles 13 de febrero de 2002

Llegó febrero y casi no nos dimos cuenta que avanzamos raudos hacia otro año.Como decía un compañero de labores: «ya sólo me faltan 10 meses para el aguinaldo». En realidad para diciembre falta bastante todavía, aunque febrero se nos quede chingo por el problema éste de ser el mes más pequeño del calendario, aunque a veces crece y llega hasta 29 días,y ocurre lo que se llama un año bisiesto.

El origen de esta palabra se remonta hasta hace dos mil años, cuando Julio César creó el calendario que llamamos juliano,y donde cada cuatro años hay uno bisiesto. Claro que eso no fue un capricho, sino una imperiosa necesidad porque la duración del año astronómico —una vuelta completa de la tierra en su órbita— no es de 365 días exactos, sino que tiene horas y minutos, lo que al final lleva a los resultados que ya conocemos.

En aquellos tiempos se llamaba calendas al primer día de cada mes, por otra parte el día séptimo eran las nonas y el décimoquinto día, los idus. Los romanos en vez de decir 28 de febrero,—lo que resultaría más fácil y cómodo — decían «primum dies ante calendas martias» (primer día antes de las calendas de marzo)y así sucesivamente.

Julio César para lograr su novedad, intercaló un día entre el sexto y el quinto antes de las calendas, o sea los que hoy son el 23 y el 24 de febrero. Este día adicional se denominó «bis sextus dies ante calendas martias», que no es más que algo así como «segundo día sexto antes de las calendas de marzo». Está de más comentar que al solo recoger las dos primeras palabras se fue creando el nombre del año que portaba un día más que los otros y por esa razón se llamó bissextus.

Para los que les apasionan los detalles quiero contarles que pese al ajuste de Julio César el calendario juliano no era todo lo preciso que se necesitaba y en 1582 sufrió ciertos cambios realizados por el papa Gregorio X, el cual a través de la bula Inter gravíssimas creó el calendario gregoriano, que nos rige todavía y, según el cual, los años de final de siglo, como 1500, 1700 o 1900 no son bisiestos, con la excepción que ocurre cuando el número del siglo es divisible por cuatro, como ocurrió en 1200, 1600 y en el famoso año 2000, que tantos augurios, expectativas e ilusiones creó en esta aldea global que se llama Tierra.

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