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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

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Las pasivas imposibles

Columna del miércoles 11 diciembre de 2002 Continúo hablando de la voz pasiva, la cual siempre trae algunas dificultades a la hora de su empleo correcto. Por ejemplo si revisamos algún periódico, boletín o revista nos encontraremos con el curioso fenómeno de una gran variedad de oraciones pasivas creadas por los redactores y las cuales […]

  • Columna del miércoles 11 diciembre de 2002

Continúo hablando de la voz pasiva, la cual siempre trae algunas dificultades a la hora de su empleo correcto. Por ejemplo si revisamos algún periódico, boletín o revista nos encontraremos con el curioso fenómeno de una gran variedad de oraciones pasivas creadas por los redactores y las cuales no están concebidas en nuestra lengua. En ciertos tratados a este tipo de construcción se le ha bautizado como las “pasivas imposibles”.

Las pasivas imposibles son el resultado de ese gusto anglófilo de emplear la voz pasiva donde el idioma español pide una oración activa, de este error resultan a veces frases tan mal construidas como éstas: “El ministro no consiguió ser localizado por este periódico”, “Los asaltantes no pudieron ser detenidos por la Policía” o “El balón logró ser introducido en la portería”.

Como bien se puede apreciar en las frases anteriores los elementos sintácticos están dislocados, y no se corresponden con la semántica que existe tras las oraciones y ello es así porque para que una oración activa pueda convertirse en pasiva, se necesita un sujeto, un verbo transitivo y un complemento directo, veamos un ejemplo: “Carmen bebe café”. En la pasiva, el complemento directo pasa a ser sujeto, el verbo toma la forma compuesta, y el sujeto se convierte en complemento (o sujeto agente): “El café es bebido por Carmen”. Pero si decimos “Elizabeth va a casa”, no podemos volver esta oración en voz pasiva, ya que no hay un complemento directo (no podríamos decir “la casa es ida por Elizabeth”).

Es por eso que en la oración “La Policía no pudo detener a los asaltantes” sólo puede trasladarse a pasiva de este modo: “Detener a los asaltantes no fue posible para la Policía”. La forma “Los asaltantes no pudieron ser detenidos por la Policía” no tiene una conversión lógica si queremos expresar lo que pretendemos decir, porque su pasiva correspondiente se escribiría de esta forma: “Ser detenidos por la Policía no fue podido por los asaltantes” . Estos cambios nos pueden llevar a un significado diferente porque diríamos que los asaltantes hicieron el intento de que los detuvieran y al final no lo consiguieron.

En frases como “El balón logró ser introducido en la portería” se le atribuye al balón un verbo que jamás puede corresponderle, salvo que estemos en un juego de personificaciones. Si la idea partía de “Introdujeron el balón en la portería”, la construcción pasiva debería recalar en la pasiva refleja: “Se logró introducir el balón en la portería”. Y es que no usaríamos por estilo y por no responder a las construcciones de nuestro idioma la otra forma gramaticalmente correcta que es “Introducir el balón en la portería fue logrado”.

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