Miami, florida/estados unidos
La vida de Boanerges Zapata Solórzano, de 51 años, un trabajador nicaragüense con 12 años de residir en Miami, dio un giro inesperado tras sufrir un desmayo. Al recobrar la conciencia en la sala del Hospital de la Universidad de Miami, el diagnóstico médico fue contundente: cáncer en la médula ósea.
Para Zapata el drama empieza. No tiene familia en este país y no puede recibir el tratamiento especializado que requiere debido a que no posee un estatus legal definido en Estados Unidos.
Pese a que solicitó la residencia a través de la Ley Nacara -Ley que otorgó estatus legal a centroamericanos y cubanos-, asegura que nunca recibió la misma.
«Tres veces me mandaron a realizarme las huellas -proceso requerido por Inmigración para los solicitantes de estatus legal- pero la tarjeta de la residencia nunca llegó», dijo el afectado.
SIN ESTATUS LEGAL
Edgard Macías, director de Asuntos Humanitarios en el Consulado General de Nicaragua en Miami, informó que la carencia de un estatus legal le impide a Zapata recibir beneficios médicos especializados, otorgados a residentes legales en Estados Unidos.
LA PRENSA intentó comunicarse con la oficina de Trabajo Social de la Universidad de Miami, pero en dicho lugar sólo responde una grabación.
Sin embargo, Macías informó que la universidad donará el pasaje para la repatriación de Zapata, mientras esa sede diplomática realiza la revalidación de su pasaporte, para agilizar el viaje del paciente.
Aseguró que la Oficina de Trabajo Social de la Universidad también realiza gestiones con el Hospital Bertha Calderón, con el fin de que Zapata reciba asistencia inmediata al arribar a Nicaragua.
«Lo que quiero es ir directamente a un hospital en Nicaragua, solicito a la Cancillería (nicaragüense) que me ayude para recibir atención médica. Aquí me dijeron que no me podían dar el tratamiento que necesito porque no tengo seguro médico y no hay quién pague los gastos médicos», expresó Zapata.
INMOVILIZADO
Este hombre se encuentra inmovilizado en una sala del Hospital de la Universidad de Miami y su deseo es retornar a Nicaragua. «Allá está mi familia y quiero morir en mi país. Aquí no tengo nada y ahora estoy enfermo, sin trabajo y sin un dólar en la bolsa», dijo.
Él cree que los bienes que posee los perderá porque aunque tiene derecho a un menaje de casa para trasladar sus enseres a Nicaragua, no tiene los recursos para pagar el transporte.
Carlos Reyes fue quien auxilió a Zapata al momento que sufrió la crisis que lo llevó al hospital. Entregó al Consulado la documentación de Zapata.
«Ese día él durmió en mi casa porque al día siguiente iba para el hospital, pero no aguantó», expresó.
«Desde hace dos meses estaba sufriendo de un dolor en la espalda, pero nunca imaginé que tenía una enfermedad grave, ahora quiero que mi familia se dé cuenta de lo que me pasa, no los he llamado porque no tengo dinero, pero mi deseo es estar allá», manifestó Zapata.