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Desde hace años que las bolsas prometen casarse con las Pymes. Hoy, las esperanzas están puestas en Bovespa Mais, una plaza creada para ellas. Tras tres años de espera, el brasileño João Batista Fraga se enteró a mediados de enero de la gran noticia que quería oír. Como director de Relaciones de Empresas de la […]

  • Desde hace años que las bolsas prometen casarse con las Pymes. Hoy, las esperanzas están puestas en Bovespa Mais, una plaza creada para ellas.

Tras tres años de espera, el brasileño João Batista Fraga se enteró a mediados de enero de la gran noticia que quería oír. Como director de Relaciones de Empresas de la Bolsa de São Paulo (Bovespa), Batista fue informado que la empresa Nutriplant —con sede en Paulínia, al interior de São Paulo— se listaría el 30 de enero.

¿Qué tiene esto de particular en un país que registró 64 ofertas públicas iniciales (IPO, según sus siglas en inglés) en 2007? Mucho. Además de ser la primera IPO de 2008, Nutriplant —a diferencia de muchas empresas que están listadas en Brasil— es una pequeña compañía de fertilizantes y la primera firma que se transará en el llamado Bovespa Mais, como se conoce al Mercado de Acciones para el Ingreso de las S.A. Se trata de una plaza creada para las compañías pequeñas y medianas que quieren obtener en la bolsa capital fresco y que no tienen cabida en el inmenso mercado brasileño. De hecho, la empresa espera levantar US$ 21 millones, en un mercado donde la captación mínima fue de US$168 millones en 2007. Aunque poco, para Nutriplant este dinero es suficiente para seguir creciendo.

Creada en 2005, muchos hablan del Bovespa Mais como el único mercado regional que logra consumar el matrimonio entre las Pymes latinoamericanas con los mercados de valores. Al menos, hasta ahora. Desde hace un buen tiempo las bolsas prometen abrirse a los pequeños empresarios y no lo han logrado. “Existía un segmento de empresas carentes”, dice Batista, quien explica que su creación nace del buen rendimiento del llamado Novo Mercado, un segmento del Bovespa para atender la demanda de los inversionistas por mayor transparencia y prácticas de gobierno corporativo.

La particularidad del Bovespa Mais radica en que las empresas listadas deben cumplir con menos exigencias. Por ejemplo, no es necesario que las empresas tengan consejeros independientes, tienen hasta siete años para conseguir el nivel mínimo de 10 negociaciones al mes o un free float de 25 por ciento, y pueden entregar sus estados financieros con el patrón nacional BRGaap y no con los más complicados USGaap o IFRS, como lo hacen las empresas registradas en el tradicional Bovespa. Y eso es igual a menos costo para las empresas.

Así, el mercado de Brasil da un ejemplo. Pese a las buenas intenciones, es un hecho que bolsas de América Latina ofrecen muy poco a las empresas de reducido tamaño. Buscar dinero entre la familia, los amigos, las financieras y los bancos es, al parecer, el único camino viable y sólo si la suerte las acompaña. Las Pymes ven lejos el altar bursátil.

Según el chileno Juan Eduardo Vargas, gerente de finanzas corporativas de la empresa de servicios financieros LarrainVial, en Santiago, en general las Pymes están en manos de grupos familiares que no quieren perder el poder. “Para que se justifique la apertura en bolsa, el tamaño colocado debiera ser como mínimo de US$20 millones y son muy pocas las que pueden colocar esta suma sin perder el control”. Si el capital colocado es inferior, hay pocos inversionistas interesados y la respuesta de los institucionales es: “qué bueno que decidas ir a la bolsa, pero no estamos interesados”.

Para René Werner, de la Universidad Columbia y especialista en empresas familiares latinoamericanas, cerca del 80 por ciento de las empresas listadas en América Latina mantiene una participación familiar, a lo que se suma que muy pocas firmas están listadas. El ejemplo más claro se ve en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), donde se transan unas 125 empresas mexicanas. “Estamos en campaña para que más compañías entren”, dice el mexicano Guillermo Medina, subdirector corporativo de Comunicación de la BMV. “Y ello no sólo por el bien de los pequeños empresarios, sino que por el bien de la economía del país”, dice.

“En México la situación es crítica para las Pymes”, asegura Jaime Aguilera, subdirector de Análisis y Estrategia Bursátil de HSBC, en México. “Casi no hay espacio para ellas”, dice. “En muchas, aquello de gobierno corporativo no se conoce”. Otros operadores acusan que las ya listadas son empresas donde prima el monopolio y son reticentes a entregar información al mercado.

Tropiezos al altar

Desde 2006, la BMV ha instrumentado un programa de promoción del mercado de valores, con la finalidad de facilitar el acceso de las medianas empresas. “Contempla fortalecer los gobiernos corporativos en las empresas, promoción de los beneficios de listarse y cancelación de las cuotas de inscripción de nuevos emisores, sobre todo en las medianas compañías”, dice Medina, de la BMV. Pero pese a los intentos, hubo cuatro IPO en 2007 y sólo de grandes, como la del Banco Compartamos. En 2008 se espera concretar ocho IPO. Uno de los intentos que han encontrado mayor aceptación en el mercado es el caso de la creación de la llamada Bolsa Emergente en Chile. Creada en 2001, su finalidad apunta a profundizar el mercado de valores, en un año en que el mercado estaba muerto. Su gran atractivo radica en eliminar el impuesto a las ganancias de capital de las compañías que se listen. Según Vicente Bertrand, gerente general de la corredora IM Trust, en Santiago, “la Bolsa Emergente sí ha traído buenos resultados, ya que las exenciones tributarias siempre son una buena noticia para los inversionistas”. El resultado: la bolsa pasó de transar US$15 millones promedio diarios en 2001 a sobre US$100 millones en 2007. En esta plaza 14 compañías se han abierto entre 2002 y 2007.

Según Bertrand, “para las Pymes no siempre es bueno ir a la bolsa, ya que —si no tienen un tamaño relevante— no es atractivo para los inversionistas por la falta de liquidez”, dice. “En Chile falta desarrollar un buen mercado de private equity como un primer paso para ir a la bolsa”.

El poco interés de los inversionistas por compañías que no están dispuestas a perder el control o a informar sobre su realidad financiera también se ve en Argentina. Hace cinco años fue inaugurado en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA) el llamado Panel Pyme. Y el resultado es desolador: hay dos empresas listadas (y una no se transa por problemas financieros) y desde diciembre de 2006 que no se lista otra. “Pese a la difusión del tema, entendemos que hay una barrera cultural (para listarse)”, dice Mario Sosa, del área comercial del Departamento Pymes de la BCBA. Más aún, según un operador bursátil en Buenos Aires, las Pymes aún no salen de crisis sicológica de la gran crisis en Argentina hace unos años.

Una situación que también se ve en Perú, donde la Bolsa de Valores de Lima —pese a esfuerzos, nuevos rendimientos, cambio de imagen y cursos para atraer nuevas empresas— aún no trae resultados. Una de las razones es que muchas Pymes creen que sus empresas valen millones de dólares, y no es así. “Muchos van a consultar cuánto vale su compañía y se enojan cuando el precio es inferior”, dice un operador en Santiago que también trabajado en Argentina y Perú.

Batista Fraga, de Bovespa. La bolsa de Brasil acierta donde las demás fallan: atraer Pymes.

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