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Esta noche tiene la garganta enrojecida
ha gritado y está enferma
duerme al fondo de un cuarto blanco e iluminado sobre el piso.
Es un gran cerdo rosado
contra la esquina, se lamenta.
Perdió la lucidez y tiene todas las uñas rotas.
Está mareada
está borracha.
Esta noche no tiene una cama dónde orinar sus miedos.
Por eso se arrastra sobre los techos enmohecidos
se alimenta del musgo y del vapor que dejan los niños,
al dormir, en las ventanas.
Se han muerto los gallos que ponen fin a su delirio
sólo los grillos crepitan en el jardín eterno de las horas.
Está sola con su boca ratonera
está tensa
está brava y es caliente.
Nosotros dormimos en la mancha gris
que es su garganta.
Nos creemos soñadores.
Aún no hemos probado el filo.
Ni siquiera intuimos sus navajas.
