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Se me ha hecho costumbre en estos días
lamentar mi fortuna
ante el espejo
todo lo tengo
todo
me forjaste perfecta Pigmalión
me cubriste de oro
de sedas
de perfumes
me enseñaste cómo actuar en cada instante cómo entonar la voz te siento satisfecho de tu obra y hasta quizá me quieras.
no te amo Pigmalión
no despertaste en mí
la chispa del amor
mi perfección no es mía
la inventaste
soy el espejo apenas
en el que tú te pules
y por eso mismo
te desprecio.
