- Es un artista sobresaliente en Miami
El arte no se puede someter, es el libro biográfico del pintor, muralista y escultor nicaragüense César Caracas, que publica en Miami la pintora, escritora y poetisa nicaragüense Mariadilia Martínez, en homenaje a ese artista y profesor con quien comparte su vida profesional y personal desde hace casi 30 años.
Caracas es un pintor nicaragüense sobresaliente en Miami. En su libro, la escritora abunda en detalles sobre la vida y obra de este artista que ha pintado más de 20 mil obras sobre lienzos y muros, durante 52 años de carrera artística.
Una de las pasiones de Caracas es pintar el rostro güegüense, una figura autóctona que representa el nacionalismo y la picardía que caracteriza al nicaragüense.
Este nicaragüense estudió muralismo en México, luego afianzó sus conocimientos en la Academia de Bellas Artes en Florencia, Italia. Su vida artística se desarrolló en su tierra natal en medio de convulsiones políticas que contribuyeron a su formación y consolidación como artista del pincel.
“Hizo muchas denuncias tanto en la época de Somoza como en la de los sandinistas, a través de sus obras el artista expresa las protestas estudiantiles, las tomas de las iglesias y las luchas del pueblo por librarse de dictaduras, un fantasma que acecha a la nación”, comentó Martínez.
LAS MOTIVACIONES
Explicó las causas que motivaron el título de su libro: “El arte no se puede someter porque es libre, es el don que Dios nos ha dado para expresar lo que sentimos y vemos, no se puede someter a la ideología de nadie”.
Por considerar que el arte no se puede someter, Caracas y Martínez partieron de Nicaragua hace 22 años, con destino a Estados Unidos, debido a las restricciones que imponía el régimen a los artistas, en la década de los ochenta.
Otra de las razones fue el encarcelamiento que sufrió Caracas en 1980, acusado de somocista y contrarrevolucionario debido a que sus obras eran compradas por funcionarios de la Embajada Americana. Ahí sufrió torturas físicas y psicológicas, y además el régimen le confiscó cuatro propiedades que nunca recuperó.
“Había que afiliarse a la Asociación de Trabajadores de la Cultura (ASTC), dirigida por la hoy primera dama Rosario Murillo; tenías que entregar tus obras para ser negociadas por ellos, ya no tenía uno ni la libertad para comprar el material de trabajo… Al afiliarte a la ASTC tenías que renunciar a tu libertad para hacer arte, limitarte a lo que ellos te daban”, dijo Martínez.
SUS OBRAS
Ambos llegaron a Miami cargados de ilusiones y con la convicción de que saldrían adelante. Caracas fue trabajador de seguridad nocturna durante siete años; Martínez laboraba en restaurantes de comida rápida.
Caracas ha pintado 37 murales a lo largo de su vida profesional, 29 de ellos en Nicaragua, los ocho restantes en Estados Unidos; ha realizado 16 exposiciones individuales y 69 de manera colectiva a nivel nacional e internacional, ha recibido cerca de 20 premios y distinciones por su destacada labor.
Tiene 73 años, es un hombre con más de seis pies de altura, moreno, de enorme sensibilidad, facilidad de palabra y amable. Su esposa lo define como un ser sumamente suave. “Es un niño con cuerpo grande, se esconde detrás de las puertas para asustarme cuando voy a entrar, todo lo contrario de su apariencia; amistoso y leal”, aseguró.
