- — Carlos Alberto Montaner —
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Carlos Alberto Montaner considera que la salida de Fidel y Raúl Castro en Cuba podría dejar una crisis de sucesión ya que no hay candidatos, pues los más viables para llevar a cabo una transición pacífica han sido apartados de la línea sucesoria del poder. No ve cambios sustanciales en la isla mientras Fidel continúe vivo dirigiendo los hilos del poder.
La clave del éxito de los países radica en las apuestas fuertes por la educación y el fortalecimiento de las instituciones democráticas, afirma Carlos Alberto Montaner, férreo crítico del régimen de Fidel Castro en Cuba y Hugo Chávez.
Montaner, articulista de Domingo, estuvo en el país esta semana para dar conferencia sobre el desarrollo de los países y el modelo a seguir para ser exitosos. Para él la clave está en un sistema judicial transparente que asegure a la inversión privada, la estabilidad y reglas del juego claras.
En entrevista exclusiva para LA PRENSA, Montaner habla del futuro de Cuba, después de Fidel Castro y va más allá, después de Raúl.
“Hay una serie de naciones que han conseguido dar el salto a la modernidad y la creación de amplias clases medias en el curso de dos generaciones. Eso es algo que está al alcance de Nicaragua y cualquier país si hacen las cosas bien durante un período prolongado”, dice Montaner.
¿Qué se entiende por “hacer las cosas bien”?
Es una combinación de apertura en el terreno comercial, en el terreno de estimular la competencia, de políticas públicas adecuadas es fundamental, es básico. De vincularse aprovechar las enormes oportunidades que hay en el mundo con la globalización con los capitales disponibles que existen hoy en día y que no existían hace algún tiempo o la transferencia de tecnología que hoy en día es mucho más sencilla y más fácil es invertir en educación para incrementar el capital humano, en formación para aumentar el capital social, las costumbres, los comportamientos de los valores de las personas.
El resultado de todo eso hoy en día, en el corto plazo, es que una persona puede, como pasó en Taiwán o Corea del Sur, empezar en la pobreza sin zapatos y terminar viviendo en un apartamento confortable de clase media a lo largo de su vida.
¿Pero por qué Latinoamérica no logra esto en educación, como lo hizo Taiwán o Corea que sí hicieron una inversión, teniendo los mismos problemas? ¿Es un problema estructural o de cultura?
Es una combinación de factores, todo es políticas públicas. Se sabe hoy en día que los sistemas educativos son buenos sistemas porque tiene buenas escuelas, buena formación de maestros, remuneran bien a los maestros y establecen sistemas de competencia dentro de las escuelas y dentro del mismo profesorado, miden los resultados dentro de los estudiantes, son más rigurosos y hay una relación entre los sistemas educativos y entre las escuelas y las universidades y el aparato productivo. Si yo fuera Ministro de Educación de Nicaragua averiguaría qué están haciendo en Finlandia porque ese país, aislado en el techo del mundo, tiene el mejor sistema educativo con que se cuenta en el mundo o qué está pasando en un sitio como Corea del Sur donde ni siquiera es verdad que el problema es el número de alumnos por aula, mientras nosotros seguimos con la superstición de que tiene que haber 20 alumnos por aula ellos a veces tienen 75. Es otro el fenómeno, es la calidad del profesorado pero para que el profesorado tenga calidad tiene que tener motivaciones, buenos salarios.
En el caso de Nicaragua con una economía pobre ¿cómo lograr hacer una apuesta en este sentido?
Eso se mejora paulatinamente, ningún cambio se hace ni en un año ni en dos ni en cinco. Por eso digo que en el curso de dos generaciones pero progresivamente se puede ir mejorando el sistema educativo, hasta alcanzar ciertos niveles de excelencia. Hay un punto que es clave que son las escuelas pedagógicas para profesores y maestros si esas escuelas no tienen calidad, cómo vamos a esperar una buena educación, unos buenos estudiantes si tenemos malos maestros. Hay que tener buenos maestros y eso requiere inversión, cuidados y salirnos de la cuestión puramente formal de que tener un sistema educativo es tener escuelas, maestros, estudiantes.
Pero nuestra clase política no está dispuesta a esperar dos o tres generaciones, siempre quieren hacer las cosas en el corto plazo.
Lo que pasa es que no quiere decir que entre dos generaciones súbitamente vamos un día a amanecer en países de clases medias sino que poco a poco vamos a ver la mejora de la sociedad, de una manera paulatina, progresiva, y poco a poco van a estar mejor los pueblos que hagan la reforma en un sentido adecuado hasta que llega un punto en que tienen un nivel de desarrollo social que es muy sentido, amplio.
¿Cómo ve la Nicaragua de hoy?
Bueno la veo mejor que en los años ochenta sin lugar a duda. Creo que hay aspectos, el cambio de una dictadura pro comunista como era la dictadura de los sandinistas en los ochenta, ahora hay un cambio de 180 grados pero el país sigue siendo el tercer país más pobre de América Latina, primero Haití, segundo Honduras y tercero Nicaragua, de acuerdo con una medición del Banco Mundial, yo creo que esta medición probablemente sea correcta. Eso puede variar, pero una de las condiciones para que eso varíe es la reforma de todo el sistema institucional. Mientras este país no arregle su sistema judicial, mientras no se imparta justicia de una manera razonable, no hay ninguna posibilidad que el país supere sus problemas porque ni las transacciones económicas ni las competencias políticas, ni la competencia empresarial son posibles en un país donde el organismo dedicado a dirimir las controversias en la sociedad esté controlado de manera arbitraria por diversos sectores políticos.
¿Es un punto medular para el desarrollo?
Eso es clave, lo que hace importante a una democracia y a un estado de derecho es su sistema judicial. Lo que hace grande a Inglaterra no es la Reina, son los jueces con peluca, que son los que imparten justicia en el país. Lo importante en un país como Estados Unidos, nosotros lo vimos cuando las elecciones del año 2000 hasta que el Poder Judicial que es un poder respetable en los EE.UU. dictaminó en ese momento se acabó la discusión.
Usted mencionaba que la actitud de los empresarios no debe ser tolerante con la situación donde no hay una institucionalidad sólida. Digo esto porque por ejemplo en la bolsa de Venezuela esta semana se registró un récord de operaciones, lo que indica que los empresarios están viviendo un buen momento en ese país.
En Venezuela los empresarios están ganando dinero, lo que no están haciendo es invirtiendo y una de las razones por la que están ganando dinero es porque no están invirtiendo y hacen bien en no invertir porque no tienen ninguna seguridad jurídica de ninguna clase. Es la inestabilidad convertida en forma de gobierno. Los empresarios tienen que hacer un esfuerzo muy especial por consolidar el Estado de Derecho. Deben entender que es preferible el riesgo de la competencia, que la ventaja de hacer negocios basados en las relaciones políticas, porque éstas cambian. Lo único que garantiza es la competencia de acuerdo con la ley. No de acuerdo con el padrinazgo de unos políticos a los que los compran y con los que se establece una relación malsana. Yo compro los políticos y los políticos me ayudan a enriquecerme y yo los ayudo a ellos a mantener el poder. Esa relación perniciosa acaba por destruir los cimientos del sistema.
¿Qué debe esperar Latinoamérica de las elecciones en Estados Unidos?
América Latina realiza el 4 por ciento de las transacciones comerciales del mundo entero. Es una zona del planeta que cada vez es menos relevante. Es un suministrador de materias primas para Europa, Japón, China o para Estados Unidos y no debe esperar ningún cuidado especial por parte de Estados Unidos ni por parte de ninguna otra potencia del mundo. Tampoco hay razón para que lo espere.
¿Pero realmente cambiará mucho Estados Unidos después de estas elecciones tomando en cuenta las características de los candidatos: un republicano algo liberal, una mujer y un hombre de color en el otro bando?
No creo que cambie demasiado. Estados Unidos es un país donde el poder político por supuesto está en la Casa Blanca, pero el país no se mueve hacia donde la Casa Blanca quiere que se mueva. Además nadie controla eso, es la competencia, el libre mercado, el hecho que existen instituciones que no definen hacia dónde va la sociedad sino que con sus propios actos la sociedad va yendo hacia sitios que nadie sospechaba.
Países como Nicaragua que quieren salir de la pobreza, quieren hacer las cosas bien pero de repente ocurre que el país cae dentro de un esquema como es el Alba de Hugo Chávez. ¿Qué riesgo corre un país como este que de pronto le quiere dar la espalda al Cafta y quiere meterse en un proyecto como el Alba?
Empobrecerse, los errores se pagan en estas cosas, con riquezas destruidas o riquezas no creadas, cualquiera de las dos cosas. Lo que va a suceder con el Alba ya lo sabemos porque ya ocurrió, el Alba es una mal cálculo de lo que fue el CAME que fue aquella sociedad de países del bloque socialista que comerciaban entre ellos y se asignaban responsabilidades industriales y de servicio y lograron un milagro nunca visto y es que todos perdieran. Lo normal es que todos ganan, o que unos ganan y otros pierden, pero que todos pierdan es algo que nunca antes se había visto en la economía, hasta que se inventó el CAME. Lo que va a pasar con el Alba es que todos pierden, bueno el que más va a perder es el que más tiene, que en este caso es Venezuela que será saqueada como el que más perdió en el CAME fue la Unión Soviética que era un centro, una metrópoli muy extraña que suministraba materias prima a costos muy beneficioso para los satélites y al final aquello fue un desastre. Por eso cuando desapareció el mundo comunista todos los países que pertenecían al bloque del este huyeron del CAME. No tenía ningún sentido, y en algún momento, cuando Chávez desaparezca del panorama… el ALBA es una broma del señor Chávez que no entiende nada de economía.
Algunos opositores consideran que Chávez podría terminar su período antes de tiempo debido a una serie de contradicciones en términos políticos. ¿Cómo ve el panorama de Venezuela en ese sentido?
Creo que Chávez cada vez tiene menos apoyo, un 30 por ciento menos de apoyo sólido pero el desastre es muy grande, el desabastecimiento ha generado mucho descontento en la sociedad, y yo no creo improbable que vaya a haber una crisis que lo obligue a salir. Una de las hipótesis que se manejó durante la última crisis con Colombia es que la razón por la que Chávez cambia su punto de vista es que se da cuenta que el ejército no está dispuesto a continuar con él en la aventura anticolombiana, y eso lo dijo Raúl Baduel (el ex Ministro de Defensa venezolano durante el gobierno de Chávez) y yo creo que él tiene razón en ese análisis.
Pero Chávez tiene la opción de un referendo revocatorio a la mitad de este mandato, se puede ir minando o disminuyendo el apoyo en este tiempo.
Puede ir disminuyendo. El referendo del 2 de noviembre (de 2007) fue claro porque más de la mitad de los venezolanos no querían que él se reeligiera, el centro de la pregunta era que si se puede reelegir de forma incesante este señor y la respuesta fue que no. Esto envalentonó a la oposición y se vio que tienen la posibilidad de ganarlo y ese fue el triunfo de los estudiantes universitarios.
¿Qué tan diferente es Raúl Castro de Fidel Castro?
Son absolutamente distintos, humanamente, antropológicamente son dos criaturas distintas. Fidel es un tipo para la Historia que construyó un personaje y lo habitó durante 50 años, le puso una barba, un uniforme se disfrazó de Fidel Castro 50 años, ha continuado viviendo su personaje por encima del bien y el mal. Raúl es un tipo que vive con los pies en la tierra, le gusta jugar a los gallos, tomar wisky con sus amigos, buen organizador, pragmático con una mínima densidad intelectual, lo cual es favorable en este caso porque no es capaz de construir grandes teorías universales para explicar nada, es un hombre para quien las cosas son blanco o negro porque las cosas son así como él las ve. Los matices no se le ocultan, precisamente por su falta de formación. Los cubanos tienen una broma dentro de Cuba que para decir que algo es más pequeño, dicen que es más pequeño que la biblioteca de Raúl Castro.
¿Pueden esperarse cambios en Cuba una vez que Fidel Castro esté totalmente fuera del poder, aunque no esté muerto?
No. Tiene que morirse. Él mantiene el poder de veto. Eso se vio con toda claridad. Allí no puede haber ningún cambio sustancial con Fidel vivo. El rol que se ha asignado es cancerbero (guardián) del modelo revolucionario, protector de su obra revolucionario con la fantasía que eso se va a prolongar después de muerto. Ustedes recuerdan al emperador Chino que construyó tres mil soldados de terracota, los famosos caballos los enterró para seguir luchando en el más allá, esa era la función de esos guerreros de terracota que exhiben los chinos. Eso es lo que está haciendo Fidel: enterrando sus guerreros de terracota para seguir peleado en el más allá. No es verdad que Fidel es un tipo que dice después de mí el diluvio. Fidel Castro quiere construir una estatua para la historia.
Entonces después de Raúl y Fidel ¿qué quedará en Cuba?
El abismo. Claro la sociedad cubana quiere cambios. Los hijos de Raúl, los hijos de Ramón, los hijos de Fidel los muchos hijos, los conocidos y los más o menos sospechados claro que quieren cambios y ellos lo saben y además cómo no van a querer cambios, cómo una sociedad puede estar satisfecha con un modelo de Estado que no ha resuelto ningún problema fundamental a lo largo de 50 años. La única dictadura larga en la historia de América que deja las cosas en peor estado que como las encontró es la dictadura cubana. El señor Somoza, la familia Somoza gobernó 40 años, pero el país que ellos dejaron en el año 79 era mejor que el que ellos recogieron, eso es verdad con Trujillo, con Stroessner, es verdad con Juan Vicente Gómez en Venezuela. La única dictadura que están en el poder por 50 años con toda la autoridad para hacer todo los que les da la gana y agravan el problema del agua, de la vivienda, la comida, del vestido, generan conflictos enormes, matan miles de personas, dos millones de personas esa es la única sociedad que ha sucedido.
¿Y los cuadro intermedios?
No sabemos quién es el Adolfo Suárez, no lo sabemos, yo creo que hay muchos. Pérez Roque (canciller cubano) no tiene fama de eso, lo que tiene fama es ser el muñeco de ventrílocuo, le dicen que haga esto o que diga lo otro pero no tiene nada en la cabeza.
Carlos Lage, siempre escuché hablar de él, tenemos mucho en común y lo he conocido casualmente, me lo presentó Gabriel García Márquez en Bogotá hace unos años, nada más. Siempre escuché que Carlos Lage era el Adolfo Suárez cubano y creo que eso lo escuchó Raúl Castro y por eso lo sacó de la línea sucesoria y puso a Machado Ventura. Parece ser un hombre que es lo que uno le puede pedir a un político que sea una persona razonable.
