García y su “baby”

[doap_box title=»Su baja» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Carlos García se destacó en varios cursos de especialización, postgrados en la Escuela Superior de Investigación y Policía del Perú, en varias universidades y centros de investigaciones criminales en los Estados Unidos. Llegó a ostentar el grado de teniente primero en la Guardia Nacional, y a mediados de los años […]

Carlos García cuando era Teniente de la Guardia. (LA PRENSA/REPRODUCCIÓN/M. LORÍO)

[doap_box title=»Su baja» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Carlos García se destacó en varios cursos de especialización, postgrados en la Escuela Superior de Investigación y Policía del Perú, en varias universidades y centros de investigaciones criminales en los Estados Unidos.

Llegó a ostentar el grado de teniente primero en la Guardia Nacional, y a mediados de los años cincuenta lo nombraron Jefe de Investigaciones de Managua, su ciudad natal.

No pasó mucho tiempo en ese puesto. Le dieron de baja por hacer lo correcto. Sí, por hacer lo correcto. A García se le encomendó la investigación del popular caso de la “Caja Fuerte de la Ada Moncada”.

Ada Moncada era una basquetbolista que gozaba de mucha popularidad entre la población. “A ella se le perdieron algunas pertenencias y luego se vieron involucrados algunos militares”, dice García.

En realidad, fueron varios casos en los que trabajó y que le terminaron costando el puesto. “Recuerdo uno de un robo a Julio Martínez, el robo al Almacén Dora, el robo al coronel García Casaldaña, y otros más que completaban seis casos importantes en esos días”.

“Fueron esclarecidos y estaban involucrados algunos miembros del ejército, concubinas, o sus esposas; y como el hilo siempre se rompe por lo más delgado, y bueno, el hilo era yo… “.

[/doap_box]

Carlos García Solórzano instauró Feniba en 1958, un año antes que Fidel Castro tomara el poder en Cuba. Y en el 2008 Castro anunció su retirada y García continúa en la presidencia de Feniba.

“Es el único dictador que ha quedado en América”, dijo en tono de broma el secretario de Feniba, Iván García. Carlos ha tenido ausencias propias de las circunstancias políticas de la época. De otro modo, estaríamos hablando de un Carlos con 50 años en la presidencia de Feniba, una organización cuya historia está obligatoriamente ligada a esta excéntrica personalidad.

O sea, no se puede hablar de Feniba, sin Carlos García como eje principal.

FENIBA, “SU BABY”

Su vida tiene muchas aristas. En este escrito nos ocupa aquella que concierne a la deportiva, la más conocida y por la que se le recordará cuando abandone la Feniba, “su baby”, como lo admitió en una antigua entrevista.

García ha dicho en reiteradas ocasiones que no está amarrado a Feniba. La organización recién cumple 50 años, y 30 han sido bajo el mandato del dirigente.

García cumple 77 años en abril próximo.

Cuando tenía 24 años la Federación Internacional de Beisbol Amateur (FIBA) lo reconoció como miembro representante de Nicaragua. Para entonces, era el integrante más joven de la organización.

Eso sucedió precisamente después de un viaje a Cuba, donde conversó con Manolo González, quien le animó a lanzarse a la dirigencia deportiva a través de la creación de los movimientos olímpicos.

SOBRESALIENTE

Proviene de una familia compuesta por Carlos Manuel García Torrealba y Elsa Matilde Solórzano. Se graduó en la Academia Militar de Nicaragua, donde se destacó como buen estudiante y sobresalió como atleta.

Cuando FIBA anunció que Nicaragua no podría continuar como miembro activo, García se lanzó a la carrera de instaurar el Comité Olímpico Nicaragüense (CON) y seis Federaciones Deportivas, el mínimo que se solicitaba.

La FIBA exigió esos requisitos dado que se encontraba en el proceso de solicitud de que al beisbol se le declarara deporte olímpico. Y el Comité Olímpico Internacional demandó esos parámetros.

FUNDADOR DEL CON

De esa manera no sólo surgió Feniba y el CON, sino también la Federación de Baloncesto, Tiro Deportivo, Futbol, Atletismo y Boxeo. De todas, García es el miembro fundador.

En 1957 es electo como presidente de la junta directiva provisional de la naciente Feniba, y al próximo año, de manera oficial, hasta 1962, cuando la Guardia Nacional le da de baja. Se retira a Corinto.

Ahí, en Corinto, comienza a trabajar con las pequeñas ligas. Logra la construcción del primer estadio de beisbol infantil, y la afiliación al Torneo de Williamsport, uno de los logros por los que siente mayor orgullo.

En 1969, con su situación militar en el olvido, García intenta regresar a la dirigencia de Feniba. En eso año organiza la Liga Paco Soriano, con la participación de ocho equipos.

SU LIGA DE CAMPAÑA

Para muchos, la Paco Soriano se trató de una campaña, con la finalidad de regresar a la presidencia de Feniba. Y aunque él lo niega, finalmente consiguió volver al trono.

Para entonces, existían supuestos roces entre García y Gustavo Fernández, quien fungió como presidente de Feniba de 1964 a 1970. Carlos también niega esas diferencias y —en cambio— asegura que se tenían mucho aprecio.

García inauguró su Liga Paco Soriano un 5 de mayo de 1969. Fernández, por su lado, inaugura a los 11 días el Campeonato Nacional, en clara competencia.

El beisbol amateur comenzaba a tomar auge, dada la clausura de la Liga Profesional (1956-1967), y la dirigencia de la Feniba resultaba más atractiva.

El 27 de diciembre de 1969 se intentó realizar las elecciones de nuevas autoridades de la Feniba, pero los grupos de Fernández y García no lograron acuerdos y tuvo que suspenderse la sesión.

LA PANTOMIMA

Inconformes, el grupo de García organiza el 11 de marzo de 1970 la continuación de las elecciones que se cancelaron en diciembre. Sólo ellos estaban en esa “pantomima”, como le llamó Fernández en un comunicado enviado al Comité Olímpico Nicaragüense el 13 de marzo.

Por supuesto, la reunión del grupo de García no fue válida.

De cualquier modo, el 28 de octubre del 70, García venció abrumadoramente y oficialmente a Emilio Rothschuh, el candidato de Fernández.

Superado ese reto, García tuvo uno mayor: la celebración del Campeonato Mundial de 1972. Su orgullo. Lo que más recuerda. “Sin ánimos de fachentear, el evento más grande que ha habido en este país, es el Mundial del 72”, afirma.

“De una forma osada recorrimos el mundo, y logramos traer a Italia, Alemania, Estados Unidos, Cuba, China Taipei y Japón, entre los más importantes. Vinieron 15 países, más nosotros éramos 16. Un récord”, cuenta García.

LA DIVISIÓN DE FIBA

Ese Mundial —relata— le valió para ganar la confianza de delegados internacionales, y ahí sucedió la división de la FIBA.

La FIBA fue fundada en 1938. Cambió de nombre varias veces en su historia. En 1944 tomó el nombre oficial de Federación Internacional de Beisbol Amateur (FIBA). En 1973 sufrió una división y Carlos García era uno de los protagonistas.

Desde luego, la historia tiene varias versiones, siempre dependiendo de quién la cuente.

El cronista cubano Jorge Alfonso relata que cuando Managua fue destruida por el terremoto del 72, después de la celebración del Mundial; Feniba, a través de García, insistió en obtener —nuevamente— la sede del Mundial para 1973.

“A pesar de los pesares (del terremoto), las autoridades (de Feniba) insistieron en llevar a vías de hecho el campeonato, en evidente demostración de que lo más importante para ellos consistía en sacar nuevas tajadas del corte financiero”, dice Alfonso.

“A propósito, los defensores de esos intereses decidieron levantar tienda aparte, encabezados por los señores William P. Fehring (Estados Unidos) y Carlos García, y enfrentaron la decisión de la FIBA de otorgarle la sede a La Habana”, continúa Alfonso.

SURGE LA FEMBA

Así surgió la Federación Mundial de Beisbol Amateur (FEMBA), luego del congreso constitutivo efectuado en la ciudad italiana de Bolognia, donde también tuvo lugar la I Copa Intercontinental.

La FIBA acusaba a García de conspirador. “Se dio a la tarea de proferir improperios e injurias, persistiendo en una actitud de falsear la verdad y pretendiendo dividir y desprestigiar a la FIBA”, dice un comunicado de la FIBA.

Por supuesto, García lo niega. Y al contrario, dice que actuaron de manera incorrecta, porque él “venía tomando fuerza como dirigente internacional”, y un grupo de poder no lo quería en el puesto de presidente.

“En el Mundial del 72 vinieron como 42 delegados de todo el mundo, y en la FIBA sólo habían 14 miembros. Entonces, yo como dirigente, pues lógicamente ya me veían como presidente de la FIBA”, cuenta García.

“La elección en la FIBA iba a ser en esos meses, y el presidente de la organización, Juan Iza quería continuar en el puesto, y eso dividió a la FIBA, y ahí un grupo de países decidimos hacer la FEMBA”, añade.

La nueva institución decidió celebrar en el mismo 1973 su versión del Mundial y la ciudad escogida como sede resultó Managua. Mientras tanto, la FIBA mantuvo el trabajo por cuenta propia y encomendó a La Habana la organización del certamen perteneciente al citado año.

DIVISIÓN INTERNA

A lo interno, en Nicaragua, el beisbol también se dividió. Un grupo de entusiastas no estaba de acuerdo con la posición que había tomado García, y crearon la Corporación Nicaragüense de Beisbol Aficionado (Coniba).

Mientras Feniba, bajo el amparo de la FEMBA, realizaba los Torneos Roberto Clemente; la Coniba, aunque reconocida por la FIBA, pero sin ser miembro, realizaba la Liga de Esperanza y Reconstrucción.

Esa división internacional y nacional no duró muchos años. La situación provocó que a corto y mediano plazo afectara las aspiraciones de los federativos, atletas y público de convertir al beisbol en un deporte oficial dentro del calendario olímpico, posibilidad prevista para llevarse a cabo durante la década de 1980.

LA RECONCILIACIÓN

Por fin, las dos partes hicieron un alto en la aparente irreversible confrontación y aceptaron la invitación del señor Mario Vázquez Raña, presidente del Comité Olímpico Mexicano, para reunirse en la capital azteca y allí encontraron soluciones definitivas.

La reunión constituyó un éxito y de la reestructuración surgió el nuevo nombre de Asociación Internacional de Beisbol (AINBA), ahora bajo la rectoría del cubano Manuel González Guerra, presidente, y Carlos García, vicepresidente.

Esa histórica reconciliación tuvo lugar el 4 de enero de 1976.

El acrónimo fue cambiado oficialmente a IBA en 1984. Luego, en el 2000 se acordó llamarle IBAF.

La división también acabó a lo interno.

Luego de cuatro años y medio en la cárcel (1979-1984), García retornó a Feniba en 1991 y hasta nuestros días continúa en el trono.

¿CUÁNDO SE IRÁ?

¿Cuándo se irá García de Feniba? “No lo sé”, dice. “Ahorita mismo no quisiera continuar”, añade.

Una de las cosas que más lamenta García es que no dejó líderes formados. “Ha sido uno de mis errores. Hubiese querido dejar dirigentes, pero no pude”.

Y LLORÓ CON CLEMENTE

García tiene muchos recuerdos: su cita con el Papa Juan Pablo II, la invitación que le hiciera el Presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, a la Casa Blanca, pero la más memorable es la clausura del Mundial del 72.

“Ese día lloré. Roberto Clemente estaba sentado a mi lado. Y me dijo que nunca había estado en un evento como ése. El sentimiento era muy profundo. Y Clemente lloró. Lo tengo presente. Yo lloré con él”.

“¡Es triste llegar a viejo, pero es más triste no llegar!”, concluyó.

(Fuente: Historiador Julio César Miranda Aguilar)

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: